Josefina Rodríguez, esposa de Ignacio Aldecoa, ha reunido una selección de cuentos de quien ha sido maestro indiscutido del género. Estos relatos constituyen un puntual testimonio de los años oscuros de la posguerra y en ellos palpita la gente triste y resignada, amarga y tierna de la España de los años 50.
Comencé mi lectura de manera lenta, sin ánimos, no tenía ninguna prisa; tampoco tenía un interés profundo en la obra de Ignacio Aldecoa. Lo que sabía de él era muy poco: escritor de la generación del 50 en España, intelectual, amante de Las Canarias, el boxeo y los toros; considerado por muchos (¿quiénes?) el mejor cuentista español del siglo XX y, para otros , compite con Clarín como el mejor cuentista de la historia en ese país. Lo he leído, lo he revisado de manera tranquila y sin un velo previo, lo he descubierto , me he maravillado y ya no podré olvidarlo. Maravillosos cuentos, tan solo catorce ( en esta edición) de los setenta y nueve que escribió en vida ( corta vida por cierto), cuentos crudos sobre la pobreza, la desigualdad social, la guerra y la dictadura. Autor de corte realista, con grandes descripciones y con una prosa bastante detallada, elegante en el lenguaje y sincero en las historias. Se llamaba a sí mismo un Nihilista y al terminar estos cuentos estoy de acuerdo con él, bien dice que "para saber hay que sufrir" , bien dice que el mundo es un lugar injusto que busca unas descripciones precisas y realistas y bien dice que es un autor de literatura social. Maravillosa obra.
Rescato, de los catorce cuentos en esta edición, cinco que me parecen fundamentales en su obra, al menos en la obra que conozco:
1) Ave del paraíso ( favorito de los leídos, indescriptible, que mis palabras no dañen la magia construida por las suyas) 2.) Seguir Pobres 3) Young Sánchez 4)Los Bienaventurados 5) Patio de Armas
* Al escribir esta lista me doy cuenta de lo inútil de la misma*
Me ha gustado mucho el estilo de Aldecoa, cómo construye sus relatos y cómo transmite la personalidad de los personajes sin entrar en su cabeza.
Por cierto, por una vez debo poner una pega a la edición de Cátedra: está mal compuesta, como si hubieran cogido una edición antigua y la hubiesen fotocopiado. Se transparenta la tinta del reverso y está impreso de forma irregular (y no, no es cosa de mi ejemplar).
Yo leí Cuentos de Ignacio Aldecoa con una sensación doble: se nota el oficio y la prosa está bien trabajada, pero el libro se me quedó “viejo” en el mejor y en el peor sentido. No por torpeza, sino porque parece mirar un país detenido en el tiempo: códigos sociales rígidos, rutinas repetidas, una vida cotidiana donde casi todo se acepta en voz baja.
Lo que más pesa aquí son los oficios. Aldecoa escribe desde el trabajo como estructura: lo que se hace marca lo que se piensa, lo que se calla, lo que se puede o no se puede desear. Hay algo interesante en esa sobriedad, en esa economía de gestos, y también algo que, para mí, enfría la lectura: avancé con respeto, pero pocas veces con urgencia. Es un libro corto y aun así no sentí necesidad de subrayar nada, como si su fuerza estuviera más en el registro de época que en cuentos que se queden adheridos.
No me pareció malo: está bien escrito y se lee fácil. Pero lo recuerdo más como vitrina de un mundo laboral y social (algunos oficios ya perdidos) que como una colección que me persiga después de cerrarla.
Un realismo tan afilado que parece capaz de hacer un daño verdadero - no fue una lectura fácil, aunque sí que valió la pena. Aldecoa fue un escritor-observador muy atento y preciso, y me gustó mucho poder conocerlo a través de sus palabras. Sin embargo, me encantó incluso más, conocerlo a través de las palabras de su mujer. No sé por qué, pero el hecho de que fuera ella quién se encargara de editar el libro, me pareció muy conmovedor. Para mí, es una obra inesperadamente llena de amor y entendimiento muy íntimo.
es la poesia prosaizada, el campo desierto entre el cinismo y la exaltación de un poeta, un poeta que se divierte, alimentandonos con trocitos de la vida tal fea y desafortunada como la es. y al mismo tiempo presentandola todavia con mucha patiencia y dignidad.
me gustó y no me queda más que decir.
ah, y p.s. a los que estan aprendiendo el Español, a veces sirve empezar con lo dificil c:
Los cuentos de Ignacio Aldecoa constituyen el testimonio de la España de posguerra: el trabajo, la burguesía, los perdedores, los viejos y los seres libres fueron abordados en unos textos de gran calidad literaria. En esta ocasión rescatamos las páginas de Aldecoa del olvido para atender a este periodo de la historia de España.