Autobiografía apócrifa, umbraliana. Umbral no ha sido traducido ni ha triunfado fuera de España porque es intraducible. Pasan por el libro el 98, el 27 y las generaciones de posguerra, empezando por la del 36. Mugre, politiquerío, listeza, esperpento (empezando por el propio Valle-Inclán) y alusiones interminables y líricas a los madriles de Umbral (y la que él llama su aproximación elíptica desde la periferia de la ciudad a su centro neurálgico). Una delicia leer sobre Pérez Galdós (a parir), Valle-Inclán (respeto), Baroja (a parir por vago de la prosa), Sánchez Mazas y tantos otros. Apreciaciones sensatas sobre el Siglo de Oro, el Prado, pintura barroca y -sorpresa- pintura contemporánea. Lástima que no haya ni una sola alusión a su mujer, fiel al autor durante toda su vida.