Estaba muy interesada en leer a Gioconda Belli y me llevé una gran decepción. Es una utopía donde, en un país latinoamericano, se crea un partido político de mujeres feministas (Partido de la Izquierda Erótica) que logra llegar al Gobierno.
Valoro que aborde los temas de cuidados y la corresponsabilidad en las tareas del hogar. Entre las medidas que implementa este gobierno está la de sacar a todos los hombres de sus cargos en el Estado y mandarlos a la casa a cuidar y hacer tareas domésticas, mientras las mujeres se hacen cargo de todas las funciones estatales. Hay una propuesta interesante ahí (para una ficción, claro) y es bacán que a lo largo de todo el libro se destaque la importancia de hacerse cargo de los cuidados para ser un país más desarrollado. Adhiero.
Mi decepción está en que estoy en desacuerdo en la visión de feminismo que plantea el libro, en lo inverosímil de muchos pasajes y en que encontré aburridas varias partes de la narración.
Sobre las diferencias en el tratamiento “feminista”: creo que en el afán de demostrar que las mujeres inteligentes y feministas también pueden ser bonitas y sensuales, se llegó hasta a sexualizar a la protagonista, la presidenta (ya cachamos que tiene curvas y labios carnosos, no es necesario mencionarlo cada vez que se habla de ella).
También, constantemente sostiene la importancia de “sacarse partido” y explotar la femineidad, aparentemente en todos los sentidos pero sobre todo para triunfar en la política: “La ofrecieron (la conferencia de prensa) en un hotel, vestidas todas muy sexis, con estilo de motociclistas o rockeras para llamar la atención de los jóvenes (…) Cuando se vio al espejo pensó que era una idiota por no sacarle más partido a la genética que talló sus largas piernas, la cintura pequeña, los pechos altos y redondos”… Ok, boomer.
Hay una parte en la que literalmente rayé el libro con un “wtf?????”, porque muestra el (absurdo) plan de propaganda del partido y, en una confusión entre publicidad con propaganda, sale lo siguiente:
Actividades
- Quitar las pilas en todos los controles remotos para forzar ver un solo canal y que vean el spot de nuestra candidata dando su primer discurso en topless.
- Durante los programas de fútbol, que una mujer con voz muy sensual relate el partido como si estuviera sumamente excitada. Y que el <<¡Gooool!>> lo grite como en un orgasmo.
Todo esto se proponía sosteniendo la idea de que para que los hombres les presten atención a las mujeres hay que hablarles en sus códigos. De verdad parece un libro “feminista” escrito por un hombre. No entiendo qué pretendía ese capítulo del plan de comunicaciones. Era realmente ridículo.
Por otro lado, tenía una concepción muy punitivista del feminismo. Otra de las medidas del Gobierno -que aparentemente hacía y deshacía solo, como si no fuera una democracia con más institución- era enjaular a los violadores y exhibirlos públicamente con una letra tatuada en la frente.
No soy de quienes creen que por mostrar una historia, los autores necesariamente suscriben a la tesis que está detrás (a veces no hay tesis clara tampoco). Este caso es distinto. Se nota que el libro de principio a fin propone ideas sobre las cuales se quiere hacer un punto, convencer al lector, y en este caso fue una decepción que la autora quisiera convencernos de que este tipo de denigración y humillación pública en manos del Estado era una buena idea o una solución a los problemas de violencia contra mujeres.
En incomodidades random, me dio mucho cringe cuando se cita a ella misma: “Ifigenia recordó la camiseta con que ella anduvo día tras día (…) Era una camiseta blanca con la línea de un poema de la poeta nicaragüense Gioconda Belli, que decía simplemente YO BENDIGO MI SEXO”.
Sobre la inverosimilitud: entiendo que es ficción y más encima una utopía, pero francamente… ¿Qué es ese Estado donde las ministras resuelven solas todos los problemas del país? No tienen equipos, hacen ellas mismas las investigaciones e interrogatorios. Además, tiene una idea de transparencia en el Estado que llega a ser ridícula, y temo que alguien que lea el libro crea que dejar pasar a la prensa a las reuniones de gabinete sea de verdad sea una buena idea, como si se pudiera hacer política con periodistas entrometidos en todas las instancias y adelantándose a cada movimiento del Gobierno (claro, es que la prensa del libro tenía un rol demasiado pasivo; triste que no fuera más importante considerando que de alguna forma es un libro político).
De vuelta al plan de propaganda, se proponían acciones imposibles se hacer por cualquier partido en campaña, como poner mensajes políticos dentro de toallas higiénicas o pastillas. Incluso creo que en una parte hay cohecho (sin mencionarlo así) como si nada. Interesante ese mundo donde el partido político funciona sin reglas, ejerciendo un activismo propio de una organización feminista fuera del mundo partidista.
Sobre la narración fome: en el libro hay un crimen al comienzo, cuya investigación tiene cero pino. No aporta nada, no te deja enganchada realmente ni para querer averiguar quién fue. De verdad, Quique Hache detective era mil veces más entretenido. El peor desarrollo de una historia de caso por resolver que he leído.
Pucha, qué lata todo.