Quiero ser la que seré lo más pronto bailarina, pintora, cantante... Pero como creo que nunca sabré leer y escribir "como Dios manda" no pienso en ser escritora, ni historiadora, ni maestra, ni doctora, ni enfermera, ni secretaria...
para mi agradable sorpresa, la biblioteca de sat trae libros de "el fondo de cultura económica". la mayoría de literatura infantil (término que me incomoda pero todavía no encuentro uno menos infame).
hasta ahora, las únicas experiencias visitando librerías hermosas han sido en ciudad de méxico. "el péndulo", "el fondo de cultura económica", "el sótano" y las "librería gandhi"---bueno, hasta los sanborns (tienda/restaurante y un poco de "borders" o" barnes and noble" son chulos. librerías con segundo y tercer nivel, con escaleras angostas o rampas, algunas con una especie de sótano con cojines para que pibes, amantes de la lectura, se acomoden a hojear los libros hasta encontrar aquél que haga clic; las hay con olor a madera, a historia o al café que se cuela en el corazón de la librería ---ni que starbucks ni qué ocho cuartos! café artesanal.
bueno, pues en la familia se cultivaba el amor por la literatura, la poesía y, los informativos concienzudos a cargo de gutiérrez vivó tanto como se cultivaba el amor por el buen comer ----y vaya que si éramos una familia de buen diente (pero de piraña; esos días en los que arrasábamos con lo que se nos pusiera enfrente y que ahora recordamos con risas de las tremendas comilonas y de lo sensible que nuestro estómago se volvió después de emigrar que a penas si podemos comer 1/4 de lo que llegábamos a hacer [suspiro])
cada año los tres mosqueteros asistíamos, sin falta, a la peregrinación por la avenida miguel ángel de quevedo para suplirnos de lecturas que, bajo advertencia del papiringo, debían de alcanzarnos todo el año (ja). visitábamos TODAS las librerías en la avenida caminando y al final visitábamos el péndulo en coche. mi favorita, claro: el fondo de cultura económica.
las lecturas más divertidas —y que me siguen sacando risas cuando las recuerdo-son de esa colección. "Sin azúcar, gracias", "después del 5to año, el mundo", "el diario del gato asesino", y claro... la primera lectura que me hizo desvelarme: "bonícula"
la noche que "bonícula" llegó a mi, invadí el cuarto de mis padres (no recuerdo por qué si a) a la madre le molesta dormir con la luz prendida, b) bien pude haber leído en el sofá de la sala y c) haber leído en el cuarto que compartía con la manismanis). no sé qué rayos me hizo invadirles esa noche pero eran tantas las carcajadas que en una de esas el padre tuvo que despertarse a pedirme que dejara de leer o que por lo menos no les despertara.
ay ay ay, qué sabrosas son esas lecturas que publica "el fondo de cultura económica". unas traducciones fabulosas.
"quiero ser la que seré" me ha traído estos recuerdos. es una lectura chula cargada de privilegio pero que a la vez es un privilegio de clase media y por lo tanto es un libro que me ha gustado mucho pero que no me siento cómoda para compartirlo con la cría. si bien no asistí al instituto francés, pues sí tuve mi instituto y tuve la fortuna privilegiada de nombrar como mi nana a quien salvaba a la madre (y por ende a toda la tribu) de las faenas del hogar pero que igual me dejaba invadirla para ver los telenovelongos en su cuarto, o para ir al parque o al mercado o en la cocina. o sea, me pude identificar maravillosamente con "quiero ser la que seré".
es una colección de entradas breves que van ilustrando a un personaje lleno de ocurrencias y que permiten dar a conocer muchísimo de lo que nos pasa cuando somos infantes y cómo lo reconstruimos haciendo nuestro propio recuerdo de lo que pasó (aunque quizá no haya pasado así) produciendo una invitación a mimar la infancia.
lo más bonito es esa frase que su nana le regala y que le sirve de inspiración en los momentos exigentes: dar lo mejor de sí para ser la que será. :')
o sea, "quiero ser la que seré" es un bombón de lectura.
Qué libro tan hermoso... ya llevo más tiempo llorando que lo que tardé leyéndolo.
Spoiler necesario: cuenta la historia de una niña que tiene dislexia y pues evidentemente tiene muchas dificultades para aprender a leer y escribir y aunque destaca en matemáticas, en artes y en otras materias, sus maestras y muchas personas a su alrededor solo se centran en la dificultad de la lectoescritura, afortunadamente unas cuantas personas empiezan a apoyarla con paciencia y sobre todo celebrando sus pequeños logros, eso impacta en su vida positivamente... y pues ella aprende a leer y escribir :)
Si bien mi hijo no tiene dislexia, sí ha tenido un camino difícil en la adquisición de la lectoescritura y su antigua maestra solo lo dificultó más. Afortunadamente terminó el ciclo pasado su primer grado de primaria, y lo que va de segundo, con dos maestras que le decolcieron lo más importante: su seguridad. ¿Cómo? Con paciencia, cariño, diversión y celebrando cada uno de sus logros, por pequeños que éstos fueran.
Mi Fer en poco tiempo logró recuperar su seguridad y su amor por leer conmigo, además de su interés por leer él solito... ahora mi hijo me lee a mí.
Comper, me voy a seguir llorando.
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Siento que se desaprovecho un tema que podría haber sido muy interesante, la historia iba muy bien encaminada, pero el final estuvo super apresurado y mal hecho. El 80 porciento me pareció introductorio y cuando uno quisiese llegar al climax de la historia...resulta que el libro se acabo sin mas
Como maestra este libro me abrió los ojos. El saber como se siente una persona con dislexia y que es zurdo es revelador. Como maestro muchas veces nos frustramos, en mi caso tengo 35 niños en mi aula cada uno diferente y muchas veces no contamos con el apoyo de los padre de familia que se niegan ha aceptar que sus hijos requieren más apoyo del normal. Los niños zurdos sufren de una manera silenciosa, no se quejan y aceptan trabajar como pueden. Así que este libro me gustó mucho y lo introduciré en mi aula para todos los niños sepan “que serán lo que quieran ser”
Un libro muy corto pero con un inmenso significado. Desde una tierna perspectiva podemos entender lo que significa tener problemas de aprendizaje, en este caso por dislexia, así como la importancia de ser tolerantes con quienes tienen ese problema. Me encantó la enseñanza de aceptarse a uno mismo con todo y sus errores, e irse construyendo día a día hasta ser quién serás. Las ilustraciones también me parecieron muy tiernas, a pesar de ser adulta disfruto mucho un libro ilustrado ♥️.
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Un libro que habla de la dislexia, de ser zurdo y de cómo el trato en la escuela no debe estar condicionado a lo que es "normal". Para los que tenemos dislexia es frecuente que escuchemos que sólo queremos llamar la atención, que no ponemos suficiente empeño, etc. y este libro habla justo de eso.
Te cuenta la vida de María del Carmen, una niña disléxica. Intenta explicarte cómo es juzgada por no saber "bien" leer ni escribir a pesar de que ella se esfuerza mucho.
Es el segundo libro que leo de Silvia Molina, el primero de LIJ, y me pareció un poco aburrido. Me gustó porque su abuela, su mamá y ella se llaman igual y porque los abuelos tienen el nombre de mis papás.
Tampoco me gustó que hay pasajes que pueden leerse como clasistas. Por ejemplo, la narradora cuenta que iba con la trabajadora del hogar al Mercado Santa Julia a comprar "unos anillos corrientes".
Al final del libro hay una nota de que la palabra 'dislexia' se evitó conscientemente, sin embargo, a mí más que una fortaleza me parece una desventaja. Entiendo que cuando se escribió el libro aún no era un desorden diagnosticado pero creo que se pierde precisión.
"Mis maestras creían, simplemente, que yo no ponía atención, que era rebelde o desobediente o torpe o inútil. Pero sobre todo, algunas pensaban que yo era un poquitín mentirosa, porque en una materias era muy buena o verdaderamente brillante, porque mi problema para leer o entender lo que leía no tenía nada que ver con la inteligencia (...)".
La historia de Mari es la de muchos niños y niñas en etapa escolar, con miedo y vergüenza, sin merecerlos. La historia de Mari es real y puede que conozcas a alguien como ella (o que seas tú). Este libro es un ejercicio de empatía y respeto. Muy tierno, respetuoso y sin capacitismos. Me gustó bastante la edición de FCE, ilustrada por Cecilia Varela: chiquito y poderoso.
Qué preciosura de historia, y qué bonita manera de describir a las personas haciendo comparaciones con otras cosas de las que pueden tomar sus atributos.
Me enterneció el personaje principal María del Carmen y la relación con su nana Tere, quien era puro amor y a su manera trató de hacer feliz a su niña. Pero refleja que el no conocer los problemas disminuye la capacidad para resolverlos.
En cambio, el padrastro se llevó mi admiración, qué forma de defender a su hijastra, de comprenderla y apoyarla.
Esta es la historia de una niña con dislexia, solo que se desconocía en ese entonces. Quiere ser la que será, porque anhela ser ‘mejor’ en el futuro, más ‘capaz’. Me encanta que no deja de soñar y que a su alrededor hay personas que la cuidan, quieren y tratan de ayudarle.
Qué bella manera de narrar la historia de Maria. Conocemos a su familia, su mascota Lady, su nana Tere, su padrastro, su mejor amiga Isabel, sus maestras, la escuela y su sentir sobre ser una niña zurda (escribe con la mano izquierda) que además vive con dislexia (afectando su capacidad de escribir y leer). Siendo docente y esposa de una persona que vive con dislexia me resultó muy personal. Compartí mi experiencia en un grupo de lectoras y me comentaron que esta historia se basa en la vida de la autora 💖
Bonito, retrata un poco las conexiones que hace una niña con quienes la rodean en su círculo cercano, que es simplemente como es (no perfecto). Y si bien hay personas que se van, algunas dejan esperanza y fe en ella aunque no estén físicamente.
Una manera muy adecuada de hablar de la disléxia, sobre todo hablar sobre este tema con niños pequeños. Creo fundamentalmente necesario concientizar sobre este tipo de temas desde la infancia. Sumamente recomendado para los pequeños lectores.
Me encantó la sencillez con la que describe la vida de esta pequeña niña, la atención a los detalles y la experiencia de alguien que no "leé como Dios manda". Muchas gracias.
Segunda lectura y lo disfruté como la primera vez. Me alegra que hable de la dislexia, de los problemas que puede uno enfrentar y también saber qué hay luz al final del túnel.
Una niña con dislexia, cuando no existía el término y solo se creía que era "capricho" del niño. Muy tierno, resalta la importancia de los maestros y la familia.
La colección de “A la orilla del viento” impactó mi infancia de muchas maneras, y muchos de esos libros los sigo recordando con cariño. “Quiero ser la que seré” no alcanzó mi infancia, pero se ganó mi cariño en la edad adulta. Me parece que es un libro que es muy sensible y empático con las peripecias de Mari en una escuela en la que no entiende sus necesidades y le produce una relación conflictiva con la lectura y la escritura desde temprana edad. Sin embargo, ésta es una historia de éxito justamente porque Mari contaba con las redes de apoyo necesarias para poder superar esas dificultades. Me parece muy importante abordar temas como la dislexia en cuentos orientados para las infancias, y considero que este libro de Silvia Molina lo hace de una manera muy abrazadora para aquéllos quienes pudieran compartir los pesares de Mari.
¡Qué hermoso libro! Me parece muy importante que los niños tengan acceso a estas historias 💖 Me encantó el amor que tenía el padrastro y cómo la defendía, fue el primero que, a pesar de no saber exactamente qué es lo que tenía nuestra pequeña protagonista, se acercó y la apoyó amorosamente. También encontré hermoso el momento en que describe a su profesora de educación especial y cómo ella le ayudó a superar su dislexia, como profesores es muy impresionante la forma en que podemos impactar en la vida de los pequeños ✨ Que belleza de narración, todo el tiempo sentí que realmente era una niña contando lo que le pasaba, como leer su diario 📖 Todos estamos cada vez más cerca de ser lo que seremos ❤️🥰
La historia es linda y las ilustraciones preciosas, pero a mi parecer sentí que la historia quedó inconclusa. Habla sobre la vida de Mari, lo que le gusta hacer, su familia, su amiga y cómo a lo largo de los años batalló en la escuela debido a su problema de dislexia (que en ese entonces no conocían), pero personalmente me faltó tener esa parte en la que la diagnostican (es decir, la solución de la problemática) y qué impacto tuvo eso en la percepción de las otras personas (ya que creían que era distraída y rebelde) y en su propio desarrollo.
Tengo tiempo de encontrar un libro de literatura infantil en español que aborde el tema de dislexia sin reducir la experiencia a un rótulo diagnostico. Me encantó como la autora logró hacer de la dislexia un personaje que creo tensión, misterio, pasión. Deja en claro que las personas nunca dejamos de aprender sin importar si lo reconoce la escuela.
Conmovedora de principio a fin. Este pequeño texto lleva mucha fuerza en su interior: la fortaleza de quien conoce sus límites pero está dispuesta a creer en sus sueños y enfocarse en alcanzarlos. Es preciosa y de lectura ligera. Aborda numerosas cuestiones en pocas y directas frases, y por lo mismo llena de magia cada descripción.
Me gustó mucho cómo se compaginaron las ilustraciones con el texto, de capítulos cortos, en los que vamos conociendo diferentes aspectos de la vida de la protagonista y somos testigos de cómo una sola persona es suficiente para poder confiar y ser defendido
¡Que libro precioso! María del Carmen es una chica muy inteligente y despierta pero que odia la escuela. Maestras y compañeros la hacen pasar mal por tener dislexia (palabra que en ese momento no existía). Es muy tierno y muy lindas las ilustraciones que tiene.