"Tenemos tu porvenir atado y diseñado con una tabla de eventos tan precisa que hasta nos da miedo contemplar ese futuro brillante y pluscuamperfecto."
(La Nueva Carne, Sagrado Corazón de Jesús)
Le tenía muchas ganas a este libro por haber leído de pasada que era una clara base de las aberraciones que postula el anticristo calvo, Yuval Noah Harari. Y no es que sea un mero punto de partida, es que el Harari trisca todo y lo adecua a los avances que hace 70 años CGD sólo podía desear que existiesen y que ahora ya empiezan a cobrar forma.
En el prefacio la cosa prometía porque un ya anciano Darwin hacía una especie de enmienda a sí mismo admitiendo que ni había consultado ensayos ni se había documentado y que pisaría áreas de las que no tenía ni la menor idea: decía a las claras que iba a cascarse 200 páginas de memoria, de sus cosillas y ocurrencias. Eso, que te anticipen que el valor del texto es similar al del tutorial de un youtuber explicando cómo hacer abortos con perchas (extrapolándolo al ahora en cuanto a su valor didáctico y rigor), cuando sabes que te enfrentas a un libro pro eugenesia, tranquiliza bastante, ya que es el propio autor quien prende fuego a las hojas.
Lo malo es que durante el primer tercio Galton se sale. Pero se sale al punto de dar miedo: predice de una forma acojonante no las perogrulladas que todos sabemos predecir (crecimiento vs recursos limitados, peak oil antes de existir el término peak oil, Believe de Cher cambiando el pop para siempre), sino los propios modelos predictivos en sí. Es más, lo que hace es estabilizar la teoría del caos en los modelos dinámicos para eliminar eventos que causen fluctuaciones anormales dentro de los niveles de estabilidad deseables de 1952 a un millón de años vista adelante. Un puto millón de años en base a patrones del pasado, progresiones matemáticas y fantasías de una estabilidad cuasi eterna que (y esto lo dice él, sin sarcasmo ni nada) aproxime el cambio producido en la humanidad a el que se produciría en un mismo intervalo de tiempo en cualquier accidente geológico. Está finísimo para ser el primero (que yo recuerde) que cae en que la probabilidad de aproximación de la física cuántica puede ser muy útil en terrenos que nada tienen que ver con acertar la posición de un electrón.
En el segundo tercio ocurre lo que siempre pasa en estos textos de pseudociencia y eugenesia: se abandona toda la objetividad real (fruto de la estadística y la física) que han dado cierta apariencia de ciencia a lo avanzado hasta ahora para quitarse la careta y mostrar unos deseos enormes de ejercer un control sobre las vidas ajenas. Es en esta parte donde Charles, además de ser una miserable rata que permite ver que él da la idea pero no la ejecutaría (con el fulero argumento de "yo sólo soy un científico a mi no me compete hacerlo jejeje", a lo Stacy Malibú), descubre un extraño modo de mandar notas de voz a las clases dominantes del futuro, una suerte de post it para psicópatas y oligarcas en los que dice "si yo fuera dictador haría esto" o "el país que confronte esa situación deseará sin duda poder", terminando siempre sus consejos en las castración química o en la ingeniería social más darwinista en lo económico.
Con la espectacular frase
The reason involves a feature not often present in scientific arguments, and I will venture to introduce it by means of a fable.
nos dice a las claras que se ha acabado ya lo de la ciencia y que de ahora en adelante manda su polla. Esa frase da comienzo a uno de los tramos más dementes que recuerdo en cuanto a querer desvincular a la ciencia de toda sospecha sobre presunto vínculo con el dinero y las clases sociales dominantes y terminar quien lo lee por no poder confiar en la vida jamás de a quien se le llena la boca con presuntas objetividades de lo que enarbola. No has terminado de creerte lo que acabas de leer, con pasajes en cuanto a supremacismo económico y moral utilitarista disfrazada de bien común que ni Ayn Radn, que Charles se te viene arriba con otra frase inmortal:
Why cannot man set up a community like an ant's nest?
Y no, no es humor para relajar el texto o una pregunta retórica sin mayor recorrido: de ahí en adelante continúa ya a lo mad doctor exponiendo los beneficios de vivir en colonia, con mujeres ponederas de huevos o nodrizas y el 90% largo de la población esclavos. Que no difiere mucho de lo que es el mundo en cuanto a la fuerza laboral sobre qué clases recae, pero coño, tápate, Charles. En todo caso, cada frase es en sí misma un slogan para aquella genial Iglesia de la Eutanasia que comandó Chris Korda.
La parte final ya palidece un poco después de este pecheo a la inmortalidad con Charles pidiendo un transhumanismo a insectos porque son predicciones sobre patrones de repetición en distintos ámbitos que ni fu ni fa y vierte las clásicas obviedades sobre la educación como base para que calen sus postulados de control de natalidad y que si clases A y clases B y que a ver cuándo las clases B empezamos a ser conscientes de que sobramos y dejamos a las clases A que hagan lo que les salga de la polla. Usa el término "domesticar" para aquellos que no se pliegan a lo suyo, puesto que son animales salvajes, y se pone algo melancólico al ver que el linaje real británico (tremendo lol esto en un libro que fantasea con la edición genética a futuros para que venga el superhombre, y esto último lo dice literal) no daría para convertir a la difunta reina madre en nodriza de una colonia para él óptima en cuanto a su volumen poblacional.
Yo de estas movidas de eugenesia y control poblacional siempre me acuerdo de dos cosas que me parecen lo más razonable que conozco sobre el asunto de marras, y esta basura de Darwin no hace más que darles mayor valor:
- En Idiocracia, que a los mongolos del futuro se les deja camelar a su voluntad y ritmo
- Alison Golfrapp diciendo que Utopia iba de ingeniería genética en aras de mejorar al individuo, algo que le parecía en esencia propio de nazis