Con un lenguaje absolutamente natural, popular que hace acopio del humor, el narrador y protagonista de esta novela cuenta con detalle cómo todos estos elementos se van mezclando y hacen de la tragedia un episodio más de los tantos que vivió al lado de sus compañeros de barrio.
La historia que nos cuenta está salpicada de palabras que reflejan un modo de sentir y de pensar el mundo: es fácil advertir que muchas de las razones que argumenta son propias de una persona que aún no ha podido encontrar un lugar en la sociedad (una sociedad bastante conservadora, por cierto). Al final, esa inconformidad lo hace un personaje singular y marginal: la verdadera conciencia social. Sin duda, la más grande contribución de esta obra es mostrar una fiel imagen de la sociedad colombiana de los años sesenta.
Para ello, se sirve de sus incontables horas como espectador del cine hecho en Hollywood, como el de Los jóvenes salvajes, con Burt Lancaster, El estigma del arroyo, al compás del reloj o Rebelde sin causa; así como de los diferentes ambientes musicales que invadían las calles y de la fragmentación social que en esa época, como hoy, crea ciudades dentro de las ciudades.
Luis Andrés Caicedo Estela was a Colombian writer born in Cali, the city where he would spend most of his life. Despite his premature death, his work is considered one of the most original in Colombian literature. Caicedo leaded different cultural movements in the city like the literary group "Los Dialogantes" (Those who speak), the Cinema Club of Cali and the "Ojo con el Cine" Magazine (Attention to the Cinema). In 1970 he won the First Literary Contents of Caracas with his work "Los dientes de caperucita" (The Teeth of Little Red Riding Hood) that opened the doors of national recognition for him. Some sources say that he used to say that to live more than 25 years was a shame and it is seen as the main reason of his suicide on March 4, 1977 when he was that age.
Caicedo's work has as its context the urban world and its social conflicts, especially those of young people. Contrary to the school of magic realism, the work of Caicedo is grounded completely in social reality. Therefore, some scholars give importance to his work as an alternative in Latin America to prominent figures such as Gabriel García Márquez, especially through the research of the Chilean journalist, writer and movie critic Alberto Fuguet who called Caicedo "The first enemy of Macondo". Despite his fame in Colombia, Caicedo is little known in Latin America, maybe for his early death. However his work is becoming known thanks to the influence of his works in new writer generations such as Rafael Chaparro, Efraim Medina Reyes, Manuel Giraldo, Octavio Escobar and Ricardo Abdahllah.
Caicedo mezcla un pequeño cocktail molotov literario con partes de Rebelde Sin Causa, golpes, angustia adolescente, cines de barrio, melancolia infinita, decadencia social, amor y rabia. Los personajes de Caicedo viven salvajamente, y asi escribe Andres, de manera anarquica a veces, deformando el lenguaje para acoplarse con la voz de la calle o elevandose por encima de ese mundo, formando preciosos paisajes poeticos. La cima de su estilo la encontraría en el sublime ''Que viva la música'' pero El Atravesado parece una señal de aviso, una promesa de todo lo que les esperaría a los futuros (aunque pocos) lectores de Andres Caicedo.
Aún no comprendo cómo es que Andrés Caicedo siendo un autor tan vigente hasta el día de hoy es tan desconocido incluso para los mismos colombianos, su calidad como narrador y la visión de la sociedad desde su perspectiva de joven es bastante interesante.
Es un relato sobre echar pa lante como decimos acá y sobre las adversidades que enfrentaba un joven común y corriente para la época, las fiestas protagonizadas por la salsa o el rock, el cine, el paulatino avance de la cultura pop estadounidense, la desigualdad y la violencia que ha sufrido nuestro país desde hace tanto tiempo. Me parece curioso como en varios aspectos de la novela se compara con historias que me contaba mi abuela que en su vaivén juvenil llegó a Cali y paso una temporada en la ciudad.
Como decía, Caicedo es un autor que a pesar de que han pasado más de 40 años su obra aún se mantiene vigente, cosa que no habla muy bien de la situación en el país, cosas como la violencia, los grupos armados, y la desigualdad aún a día de hoy sigan siendo un problema que azota el país me dejaron con un sabor amargo al terminar el relato.
Can you believe I've made it this far in life without having read Andrés Caicedo? How many years have I spent listening to hipsters and intellectuals talk about how great he is?
I have to say—the novella and short story ("Maternidad") in this collection were pretty darn impressive. They are deceptively simple, there is a lot going on under the surface of these stories.
The narrator of "El atravesado" is deeply alienated and desperate for basic human connection (he keeps asking us, again and again, to "feel how hard" his knuckles are, like that's the only kind of human touch he can imagine). He falls in with a gang; most members end up extrajudicially killed by cops and the leader ends up a suit-and-tie-wearing company man. There is a crazy scene where he falls into a tunnel and... kills a giant spider? Is it a spider or a human being? The tunnel is later covered up by massive apartment buildings. He gets a massive crush on his rich cousin and behaves badly at a quinceañera when drunk. When not studying, he roams the streets, looking for fights. There are brief mentions of how La Violencia tore apart his family—the burden of Colombia's historical violence is inescapable.
According to the introduction in my book,, Caicedo considered "Maternidad" to be his best story. In a very Cat Marnell-like twist, it climaxes with the narrator injecting cocaine into his girlfriend, mother of his child. Like "El Atravesado," it's narrated in a deceptively simple way. Subtext is everything here—my favorite kind of short story.
Andrés Caicedo killing himself so young was a hugely stupid loss for Colombian literature. What a sad waste.
La narrativa de Andrés Caicedo es una de las más complejas pero divertidas que haya leído hasta ahora. La historia nos sitúa en una Cali antigua donde el rock y la salsa se iban poniendo de moda mientras que el protagonista es un chico problemático que no se aguanta nada de nadie y tiene un carácter muy fuerte.
Sin duda es una lectura súper ligera que te lees de una sola sentada, aunque me hizo falta una mejor narración y cuerpo narrativo tengo que decir que el libro es súper entretenido pero nada más, difícil de creer para mí, puesto que empieza contando unas cosas y termina diciendo otras con situaciones poco convincentes.
En mi opinión, la mejor historia de Andrés Caicedo. Una voz real, sincera, fascinante. La vida de un joven callejero perdido en las entrañas de una ciudad que cambia cada vez más rápido, perdida entre el costumbrismo y la religión contra la invasión comercial y la cultura pop del mundo exterior, todo eso enmarcado en una violencia interna y externa del personaje como único vehículo para poder sobrellevar el peso de su vida errática. Con este libro me enamoré realmente de la literatura y comprendí que se puede hablar con una voz muy distinta a la canónica. Eso si, es imperativo leerlo cuando se es joven, si no, creo, pierde su gracia.
“Y pueden tumbar la puerta que no me encuentran nunca. El 26 de febrero prendimos la ciudad de la 15 para arriba, la tropa en todas partes, vi matar muchachos a bala, niñas a bolillo, a Guillermo Tejada lo mataron a culata, eso no se olvida. Que di piedra y me contestaron con metralla. Que cuando hubo que correr corrí como nadie en Cali. Que no hay caso, mi conciencia es la tranquilidad en pasta, por eso soy yo el que siempre tira la primera piedra.” Andrés Caidedo, 1971 (o 2021, da igual el año; “a mi no me gusta hablar de los amigos idos, de los amigos muertos”)
*Este libro pudo fácilmente ser la base para Taxi Driver, Fight Club, La Haine, etc.
LLegué a El Atravesado por una cita que narra, con buena sintesis, lo ocurrido en Cali el 23 de febrero de 1971, día en el que la policía asesinó a 15 personas entre estudiantes y civiles. Al ser llevado por esta cita me imaginé tantas cosas de la novela, un efecto provocado por lo que rodea a la figura de Andrés Caicedo. Fuera de las expectativas no cumplidas, en este relato Caicedo expone la vida de los jovenes de la época de los 50´s, y da un viso a lo que fue la entrada a la vida adulta en los 70´s.
Decir que esto hace parte de la experiencia del autor, aun así, usa la ficción para darle fuerza al relato, y lo autobiográfico es inexstitente. Caicedo se suplanta en el personaje del narrador, y termina cediendo a las cacofonias que construyen al mismo. El autor, consciente de esto, se entrega a la narración disparatada, en forma, y a falta de herramientas narrativas completa un relato casi anecdotico. Así mismo, siendo parte de la literatura "underground" de la epoca, se transformó en obra digna de reinterpretaciones y obras de teatro, por ser parte de esa historia turbulenta del autor.
Hay una escena que es casi magica, en la que el protagonista se mete por una cueva y se enfrenta a un monstruo. Y acá hay un atisbo de cómo se construyó la obra: un paso eterno por diferentes lugares, al estilo de novelas como La Nausea, que parece no ir a ningún lado, pero tampoco hay un auto ánalisis del narrador, o una invención en la forma de narrar. Lo interesante es que hay grandes totems, como sombras, que pueblan la obra y que, al no estar desarrolladas, quedan ahí como un principio de narración. Más que todo hablo de la aventura en la cueva, pues parece un evento movilizador para el personaje. Y la lucha contra un monstruo, muy diferente a las demás luchas que ha librado antes el atravesado, se muestra como algo épico y es un aire que necesita el autor para seguir escribiendo la novela.
Aparte de esta ilusión que plantea Caicedo para envolverse en su personaje, como un peleador tenaz y casí heroico, se nota el hastío con el que se escribe, pues la novela es el espejo de una situación en la que los humanos están desesperados, atacados y sin rumbo. Desde la diferencia de clases sociales (los gringos y los del norte) hasta el desenfreno de violencia o el enfrentamiento con policías. Expone una realidad hostil, un Cali depredador. La mimesis de este universo (que cabe en una ciudad) es más que clara y puede que en esta misma claridad radique ese afán de Caicedo por entregarle la narración a esa primera persona.
Una nueva visita a este pequeño libro en este mes, aprovechando un viaje por Cali. Me gusta mucho sobre todo la anécdota del baile con María del Mar "usted cree que sabe bailar, pero yo no le he podido coger el paso".
Disfruto mucho el cuento del final, Maternidad, que de paso me recuerda la pintura que veía María Iribarne cuando la encontró Juan Pablo Castell.
Me gustó mucho la forma de escribir de Andrés Caicedo. La historia no me tramo tanto. No es de esas que te dejan atrapado desde el principio pero esta Okay.
Me he topado con libros que me recuerdan la necesidad de ser una lectora evasora de la comodidad. En un primer momento, llegaron a mis dos novelas de Pilar Quintana que me dejaron completamente confundida, me chocó mucho el que ella escribiera una secuencia de hechos cotidianos y diera un final aparentemente intrascendente. Tuve que esforzarme por descubrir entre letras lo que ella quería decirme, inferir, analizar y entender que la obra de arte no debe ser dada completamente. Me di cuenta de mi costumbre por leer ideas explicitas en el texto y por eso me costaba interpretar cuando el escritor@ decidía hacerme ver más allá de unas palabras ordenadas. Siempre hay algo intencional en la forma en que se escribe cuando se hace bien. Cada signo de puntuación es intencional, cada palabra y cada escena tiene una razón de ser y como lectores estamos en la obligación de permitirle a nuestra mente entretejer hipótesis e interpretaciones. "El atravesado" es una novela corta escrita por el caleño Andrés Caicedo, se siente como estar hablando directamente con el personaje principal, incluso hay diálogos donde como lectora me sorprendí de la intimidad que el autor había creado para mí y para el personaje principal. Leí a una Cali de los 70, influenciada por el cine, las pandillas y el amor transmitido desde las películas. No es para nada una lectura cómoda, a menos no lo fue para mí, cada película citada por Caicedo era una bofetada mental al recordarme la importancia de ver más películas y dejarme seducir nuevamente por ellas. Por otra parte, me resultó retador el hecho de leer una ciudad que no conozco tan bien, quizás estoy muy acostumbrada a leer sobre Bogotá que al momento de acercarme a Quintana o a Caicedo siento un choque de realidad, pues vivo cosas en una parte diferente de Colombia, leo otro acento y leo narraciones distintas de las cordilleras. Definitivamente, catalogaría este libro como una buena lectura para jóvenes, pues la narración urbana les evocaría una charla tranquila con amigos, sin ningún tipo de restricción de lenguaje. Es además un recuerdo de que la lectura se disfruta desde diferentes maneras y que inevitablemente requiere que cuestionemos y no nos tomemos todo de forma literal, dado que, si lo hiciéramos de esa forma, encontraríamos la historia de un peleador atravesado e ignoraríamos el contexto histórico en el que se desenvuelve la historia y la influencia de aquello que consumimos como sociedad. Para finalizar, me gustaría dejar la reflexión respecto al papel del cine dentro de esta Cali ambientada en los 70´s "La sociedad es una réplica de lo que se consume y de aquello que se produce."
Caicedo le toma una instantánea a la sociedad caleña de los 70s a través de los ojos de un paria. Esa instantánea es este cuento corto.
Me gustó mucho la emoción que el autor consigue transmitir a pesar de estar narrando desde la perspectiva de una persona que enterró sus emociones hace mucho tiempo. Los momentos emotivos no escasean cuando recuerda a sus amigos asesinados por aparatos para estatales, el amor frustrado por brechas económico-culturales y la vacuidad con la que el protagonista percibe una vida tranquila.
La narración es desenfrenada y el lenguaje coloquial. Más que la emotividad de los sucesos previamente listado, Caicedo logra que el foco sea la capacidad inmersiva de la historia: el hacernos sentir que estamos mirando a un cuadro de cómo era una ciudad que empezaba a mostrar los traumas de un proceso repentino de burda psuedo-cosmopolitanización en la Colombia de los 1970s.
Terminaba la década de los 60'. El mundo se tambaleaba al ritmo de las canciones de rock n' roll. Las crisis políticas, económicas y militares de la guerra fría daban sus coletazos a lo largo del globo. En 1955, un joven James Dean había hecho rugir su motocicleta mientras sostenía un cigarrillo al costado de la boca. Años después, los jóvenes de una ciudad del occidente de Colombia seguían viéndolo en la pantalla grande de los teatros locales. Nacía una generación de atravesados.
El Atravesado, este gran monólogo de un adolescente solitario, se sitúa en Cali de los años 60'. Su protagonista parece tener un don natural para pelear...
El atravesado es un relato breve pero potente, narrado con una voz juvenil que combina irreverencia, violencia y una reflexión íntima sobre el entorno urbano. Desde las primeras páginas, atrapa con una prosa ligera y directa, donde el narrador interpela al lector, creando una conexión dinámica y provocadora.
La historia avanza con fluidez y mantiene el interés sin caer en repeticiones. Aunque breve, logra construir un personaje complejo: un joven marcado por la rebeldía y la violencia, pero también por un profundo amor hacia su madre. Esa tensión entre dureza y ternura le da profundidad emocional al relato. El estilo de Caicedo es coherente con el tono juvenil del cuento, y su lenguaje evoluciona a medida que el personaje madura. Los temas, la violencia urbana, la adolescencia, las decisiones personales, están bien planteados y dejan espacio para la reflexión. El final es inesperado y contundente, abriendo una ambigüedad poderosa entre la caída o la superación del protagonista.
El atravesado destaca por su originalidad narrativa y por ser una muestra clara del estilo de Andrés Caicedo: crudo, ágil y profundamente caleño. Una obra breve pero significativa, muy recomendable por su fuerza temática y literaria.
Me encantó, este es un cuento que te hace viajar a aquella época donde el cine y la música se usaron como recurso para una sociedad reprimida que en busca de un sentido se refugiaban en la vida de la calle y que aun así se siguen reprimiendo por las clases altas. Andrés Caicedo logra partir de elementos populares y el parlache construir una buena historia, que tristemente se sigue repitiendo hoy en día con las desigualdades sociales, políticas y económicas.
Creo que el final es muy épico, pero pudo haber sido mucho más impactante, el uso de canciones y películas de la época es fantástico y el personaje del Atravesado es bastante interesante.
Muy de la tradición postmodernista de incorporar los elementos de la cultura popular en sus relatos para satirizar o quizás simplemente para perseguir el realismo, destaca en ambos ámbitos y ubica al lector en unos zapatos muy particulares, definitivamente caleños, en una época particularmente violenta de nuestra historia. La violencia es multiescalar y diversamente personificada, desde los puños con los contemporáneos por un afán extraño de reconocimiento, los golpes de la asimetría del poder (económico, de edad, burocrático) y hasta la violencia colonizadora. Me gustó más el cuento corto sobre la maternidad. Yo también busco la trascendencia en este clima de incertidumbre política.
Una narrativa impresionante, el lenguaje y la visión que tiene de Cali es palpable, es, tal cual, como narrarría una persona normal. Creo que, a pesar de ser una interpretación personal, lo más llamativo es cómo el narrador está mintiendo sobre su pasión por las peleas, el énfasis exagerado en sus proezas y las últimas descripciones siendo, de plano, ataques imposibles, me hace creer que su intención es verse macho, en un mundo donde quiere abrazar a su mamá, bailar, llorar mientras ve cine y amar, pero el mundo es muy violento para poder aceptar una existencia así.
"Trota calles que si me invitan, entre salsa y salsa a meter.. Yo meto." "Y todo el mundo me saluda y si la tropa me persigue, todas las puertas se me abren y pueden tumbar la puerta, que no me encuentran nunca."
-Que di piedra y me contestaron con metralla. Que cuando hubo que correr corrí como nadie en Cali. Que no hay caso, mi conciencia es la tranquilidad en pasta, por eso soy yo el que siempre tira la primera piedra.--
Me parece que el logro más grande de Andrés Caicedo es capturar esa forma de hablar tan particular que se tiene en el Valle del Cauca y otras zonas de Colombia, el llamado voseo. En general, es una maravilla cómo incorpora con tanta precisión la oralidad en su narrativa urbana. Yo me quedo con ese detalle de estilo formidable. La trama de "El atravesado" se rompe de una manera extraña más o menos a la mitad del libro.
Quien iba a pensar que por este libro me iba a interesar más por este autor y llevarme la sorpresa de que se suicido luego de que su primera novela fuera publicada. Amé mucho como desde la perspectiva de un joven el autor narra los conflictos y desigualdades sociales de los 70s en Cali así mismo del como la musica y el cine pueden tener mucha influencia en el comportamiento humano y como el amor también puede estar relacionado con las vivencias desde corta edad.
Es un buen libro, breve aunque puede resultar una lectura no tan sencilla por el tipo de narración, un soliloquio que nos guía hasta la Masacre del 26 de Febrero en Cali, sin duda hay varios factores que la vuelven una historia interesante, pero si es necesario detenerse a ratos para re leer, entender e incluso investigar un poquito el contexto y así disfrutar más este pequeño libro.
El libro me puso a pensar mucho en el carácter "violento" de la sociedad colombiana de esa época, como este se desarrolla a partir de muchísimas influencias como son la educación y el entorno familiar y social.
Es un libro bastante interesante por cierta parte pero al mismo tiempo es aburrido, el personaje procipal me pareció muy bueno, me encantó que fuera ambientado en Cali y que también tuviera ciertas problemáticas de la época, pero para el final esperaba algo mejor.
Es un punto de vista completamente de Caicedo a la adolescencia, el crecimiento y todo lo que acarrea crecer y el miedo de hacerlo encadenado a muchos otros como el del prevalecer. Con unos paralelismos a su propia estilo, el caleño violento, violencia y westerns.
solo caicedo es tan caicedo para hacer un texto que se reconozca a ojo que es suyo. tan bueno con los finales que parece un don. una invitación clara y tropelera a tirar la primera piedra y que se venga lo que se tenga que venir.
Sencillamente amo a Andrés Caicedo y su obra, la calidez con la que sus personajes actúan y la historia se sobrelleva, con ese lenguaje absolutamente de común, lo amé.