Vale para aprender a decir algunas frases útiles en chino si necesitas desenvolverte mínimamente en ese idioma. No vas a aprender el idioma con este libro, de hecho, no te enseña a leer ni escribir siguiera; pero está bien porque cumple su propósito, que creo que es el enunciado en la primera frase.
Aunque le criticaría que el primer capítulo es confuso porque mete mucha información de golpe y sin ejemplos ni una buena explicación. Mejor no se hubieran metido a intentar dar explicaciones gramaticales si luego sólo iban a decir una frase al respecto y no enseñar nada realmente, porque sólo sirve para que te satures de información sin aprender realmente.
Y también decir que me ha molestado el imperialismo chino que destila el libro. Me explico: no existe el idioma chino. El chino es una macrolengua. Lo que normalmente se conoce por chino y se enseña en este libro es en realidad mandarín, que es la lengua mayoritaria de China y la única oficial porque es una dictadura, pero hay muchas otras lenguas y se agrupan todas como chino (cantonés, taiwanés, etcétera) por criterios políticos: la dictadura no quiere reconocer que se habla más de una lengua en su país porque se podría usar como un argumento separatista por las regiones donde justamente se concentran esos otros idiomas. Y este libro le sigue el juego diciendo que el taiwanés no es un idioma, sino un dialecto del mandarín y que ambas son chino. Mira, no. Eso es como decir que sólo existe, por ejemplo, el idioma italiano y el español, el protugués, el rumano, etcétera no son más que dialectos que se pronuncian diferente y cambian palabras y estructuras oracionales. Son otras lenguas y cualquiera que sepa un poco de taiwanés o cantonés te puede decir que son muy diferentes al mandarín hasta el punto de que no hay inteligibilidad mutua (por ejemplo tienen más tonos); o sea que son incluso menos similares de lo que serían el italiano y el español, por ejemplo. Creo que el libro debería ser más respetuoso y explicar lo anterior en lugar de inducir a confusión y ayudar a mantener ideas de una dictadura.