Me sumergí en este libro y lo terminé en menos de una semana. En tiempos de muchos comentarios negacionistas hacia la última dictadura civico-militar y de lo individual sobre lo colectivo, fue un gran abrazo esta lectura.
Comenzando por el punto de vista de Feinmann, a quien nunca había leído. Por un lado, por su lado crítico hacia la Militancia, la política y el poder. Por otro, escribir desde la mirada de alguien que vivió la última dictadura.
Me cuesta entender como puede alguien rechazar la figura de Néstor. Lo mismo la de Evita, que Feinmann compara a ambos en sus últimas páginas. Coincido. Me emocione varias veces leyendo el libro, la sensibilidad de Nestor y por sobre todo, la resignificacion de la historia: La bajada del cuadro de Videla, la deuda, el alca, el discurso de que somos hijos de las madres de Plaza de Mayo, entre otros. Pero tambien la firmeza, que entendió que asumía en un momento complicado, con muy pocos votos y en tan poco tiempo marco un legado, esa inmortalidad que describe el autor en las últimas páginas..
También resaltó este choque continuo entre la crítica de Feinmann y Nestor. Entre lo individual y lo colectivo. Y me encanta, ese tipo de vínculos que desafían aunque me encuentro más cercana a Nestor que a Feinmann.
Recomendó este libro para aquellas personas que aún no se atreven a amar a Nestor, que siempre nos dicen que nosotros somos fanáticos y capaz les llegue un autor que se nota que quería mucho al Flaco pero tambien siempre tuvo una mirada crítica.