Este libro llego a mi de forma espontanea, algo que pocas veces me sucede porque suelo seguir recomendaciones y no ver un libro en la tienda y solo comprarlo.
Me llamo la atención porque son ensayos sobre literatura infantil de una autorA, una autora latinoamericana (es decir, una joya).
Me encanta como Graciela va explorando diferentes percepciones que tenemos de la infancia (o infancias, diría yo) y esta imagen que nos trae del corral es muy potente, un corral que protege pero también encierra, que mantiene al lobo alejado pero somete.
A personas que trabajen con infancias (que es mi caso) les recomendaría mucho estos ensayos, porque reflexiona, apunta y presiona la llaga sobre como hemos concebido a lxs niñxs, como hemos "protegido y controlado" su literatura, como hemos corregido y abordado su oralidad y escritura.
Los adultos somos responsables de las infancias.
"Aceptar que el mundo es variado y explorarlo con interés es un buen recurso contra toda forma de totalitarismo"
"Proteger y cuidar, disfrutar y jugar. Siempre y cuando no se deje de oscilar. Porque, sin el vaivén, la protección se convierte rápidamente en tutelaje, en vigilancia y en censura; el goce puede derivar en usufructo y violación."