Roi de l'heroic fantasy, Segrelles trace des tableaux grandioses qui font de lui le chantre des aventures de ce guerrier imperturbable au sourire de marbre... Son dessin d'un grand réalisme n'empêche pourtant son imagination débridée de se déployer avec éclat et de nous emmener dans des mondes légendaires tous plus fabuleux les uns que les autres. Le Mercenaire a marqué de son empreinte l'histoire de la bande dessinée.
Nacido durante la posguerra española, su infancia transcurrió en Barcelona, influida por la afición de su padre a la pintura y los inventos y el trabajo de su tío José Segrelles como ilustrador y acuarelista de prestigio internacional, lo que le inclinó a practicar su pasión innata por el dibujo, afición compartida también por su primo Eustaquio Segrelles.
A los 14 años entró en la escuela de ENASA en Barcelona, orientada a la formación en el dibujo técnico donde obtuvo conocimientos sobre mecánica y materiales, influencia que se aprecia en su trabajo. A los 17 años se trasladó al departamento de publicaciones técnicas de ENASA, si bien siguió interesado en el dibujo artístico experimentando con diversas técnicas como óleo, gouache, tinta china, etc. Hacia 1960 se puso en contacto por primera vez con el mundo de la ilustración artística a través de la editorial Afha para la que ilustró La Ilíada y La Odisea.
Con 23 años deja ENASA y gracias a un anuncio en la prensa comienza a trabajar en Ruescas McCann Erikson, una agencia de publicidad de Barcelona como especialista en figura y color. Un año después se desplaza a otra agencia en Zaragoza como jefe de diseño. Vive en Zaragoza varios años donde se casa y nace la primera de sus dos hijas.
En 1968 contacta con editorial Bruguera donde ilustra varias colecciones de cromos de grán éxito así como varios libros. En 1969 inicia una colaboración para la agencia artística Selecciones Ilustradas dibujando una serie de ilustraciones de armas del oeste americano. Hacia 1970 decide abandonar definitivamente la publicidad para dedicarse de lleno a la ilustración. Retoma su colaboración con editorial Afha ilustrando varios libros de referencia sobre temas por los que siente grán interés; inventos, armas, aviones, barcos, etc, además escribe él mismo algunos de ellos.
Dado que la mayor parte de la industria editorial reside en Barcelona, en 1974 se traslada a la costa cerca de la capital catalana, lugar donde nació su segunda hija y donde aún reside. Entre 1976 y 1977 colabora con la revista Interviú realizando ilustraciones en blanco y negro para unos 30 números. Simultáneamente, a través de Selecciones Ilustradas y luego de Norma Editorial continúa su labor como ilustrador de portadas de libros especializándose en fantasía y ciencia ficción, si bien pintó portadas sobre distintos temas como guerra, policíacos y terror. Durante esa época se introduce en el competitivo mercado norteamericano dibujando ilustraciones y portadas para algunas de las mejores editoriales de este país.
En 1980 comienza la elaboración de El Mercenario, el comic que le ha dado fama mundial y que es su obra maestra. Poco a poco va dedicando más tiempo a esta actividad hasta que a comienzos de los 90 abandona completamente su trabajo como ilustrador de portadas para dedicarse por completo a la historieta. Sin embargo, en 1991, cansado de la laboriosa técnica de pintura al óleo de El Mercenario, decidió abordar un proyecto más espontáneo y ágil usando la caricatura cómica con dos volúmenes de un nuevo personaje, Sheriff Pat.
En 1999 publica Cómo Pinta Vicente Segrelles, un manual de dibujo ampliamente ilustrado donde explica sus técnicas y secretos.
En 2004 publica en Ediciones B un cuento para niños, El Agua Mágica, así como una reedición de la serie de El mercenario.
Segrelles es aficionado a la construcción de maquetas, la escultura y la pintura, sobre todo de temas marinos. (Texto extraído de Wikipedia)
*First of all, the cover should have her chest revealed. Maybe Vince painted this alternate version for puritan markets because the fabric covering matches the rest below her waist and looks organic to the rest of the paint.
BUT THERE IS MUCH WORSE! On the inside, there are ten different panels in which Nan-Te's lovely breasts are exposed in the exact scene from the cover. They are hidden behind a black netting in the shape of two flaps falling over the shoulders that connect to the back under the armpits but they do not meet in the middle. It is rendered in shockingly crude fashion with what seems to be a standard Sharpie -type marker wielded by someone who was very clearly not an artist. I could've done better.
I'm embarrassed by such misinterpreted piety as a man of the world who knows that our taboos are absurd. I will surely buy the Spanish or French edition if it's at a price that I can recover with the sale of this rare book on ebay because this and it's like should be banished from my Strictly Sequential library- "The Bibliomecca". I did the same thing with "Wake 1" which was treated with the same technique by the same publisher.
The monks of The Crater have been working on some new weapons technology to keep imperialist Claust in check, but time is running out for them as his next move draws near. The Mercenary leads a rushed mission (by rogue smuggler ship) while Nan-Tay is a spy in enemy territory whose cover may be blown. Their target? The Fortress, a storehouse for Claust's gunpowder reserves.
This is a fun read—Segrelles’ art and his logical mind hit the spot for me—though I admit some confusion in patches. As another reader pointed out, the American publisher (NBM) censored some panels where Nan-Tay is held capture and appears partially disrobed; it honestly didn't bother me. (The scenes themselves are a bit ‘rapey’, which may explain the effort to tone them down.)
An uneasy aspect of the Mercenary stories are the short sequences of grim, sadistic violence—against both man and beast—which seem at odds with the overall upbeat, amiable vibe. The common thread may be Segrelles’ fascination with tools of all varieties and how they work, showing this in explicit action. (Why do these stand out? Perhaps other storytellers focus on the good guys narrowly escaping their pursuers, parrying from blow to blow, or defeat/victory from afar. Segrelles shows us the real-time consequences of weapons in combat. Swift and brutal.)