Jump to ratings and reviews
Rate this book

Felisberto Hernández: Cuentos selectos (Letras al sur del río Bravo)

Rate this book
Selección de cuentos de Felisberto Hernández.

304 pages, Paperback

Published January 1, 2017

6 people are currently reading
49 people want to read

About the author

Felisberto Hernández

96 books167 followers
Uruguayan writer and pianist.
Considered to be the forefather of fabulism, predating writers such as Gabriel García Márquez, Italo Calvino and Julio Cortázar, who all note Hernández as a major influence.

Ratings & Reviews

What do you think?
Rate this book

Friends & Following

Create a free account to discover what your friends think of this book!

Community Reviews

5 stars
13 (30%)
4 stars
13 (30%)
3 stars
13 (30%)
2 stars
3 (7%)
1 star
0 (0%)
Displaying 1 - 5 of 5 reviews
Profile Image for Josue Olvera.
340 reviews10 followers
September 3, 2017
Lo conocí por medio de Enrique Vila-Matas, mientras leía su novela Bartleby y compañía. Precisamente este fragmento, que me desató la curiosidad:

“Me ha dicho que ya no le extrañaba nada de mí, y luego me ha comentado que mi historia de ese verano raro le ha recordado el comienzo de un cuento de Felisberto Hernández.
– ¿Qué cuento? -le he preguntado, algo dolido porque mi original verano de antaño no pudiera ser una historia exclusivamente mía.
– La mujer parecida a mí - me ha contestado-. Y ahora que lo pienso, Felisberto Hernández tiene relación con lo que tan entretenido te tiene. Nunca renunció a escribir, no es un escritor del No, pero sí lo son sus narraciones. Todos los cuentos que escribía los dejaba sin acabar, le gustaba negarse a escribir desenlaces. Por eso la antología de sus relatos se llama Narraciones incompletas. Las dejaba todas suspendidas en el aire. De entre todos sus cuentos el más maravilloso es Nadie encendía las lámparas.
– Pensaba -le he dicho- que después de Musil ya no había nadie que te interesara.
– Musil y Felisberto -me ha dicho en tono concluyente, muy seguro de sí mismo-. ¿Me oyes bien? Musil y Felisberto. Después de ellos ya nadie enciende las lámparas.
Cuando me he desembarazado de Juan -lo he hecho en el momento en que ha empezado a decirme que vaya con cuidado, que no vayan a descubrir en la oficina que les estoy engañando con mi depresión y acaben despidiéndome-, he empezado a releer los cuentos de Felisberto. Desde luego fue un escritor genial, se empeñaba en defraudar las expectativas con que las ficciones nos gratifican. Bergson definía el humor como una espera decepcionada. Esa definición, que puede aplicarse a la literatura, se cumple con una rara minuciosidad en los relatos de Felisberto Hernández, escritor y al mismo tiempo pianista de salones elegantes y de casinos de mala muerte, autor de un espacio fantasmal de ficciones, escritor de cuentos que no acababa (como indicando que en esta vida falta algo), creador de voces estranguladas, inventor de la ausencia.
Muchos de sus finales incompletos son inolvidables. Como el de Nadie encendía las lámparas, donde nos dice que él se iba «entre los últimos tropezando con los muebles». Un final inolvidable. A veces juego a pensar que nadie en mi casa enciende las lámparas. A partir de hoy, tras haber recuperado la memoria del cuento incompleto de Felisberto, jugaré también a irme el último tropezando con los muebles. Me gustan mis fiestas de hombre solo. Son como la vida misma, como cualquier cuento de Felisberto: una fiesta incompleta, pero una fiesta de verdad.” Enrique Vila-Matas, Bartleby y compañía.
Así, leyendo, como pueden ver, a autores que antes que escritores han sido lectores, tal es el caso de Vila-Matas, Bolaño, Fresán o el mismo del Paso, entre otros, descubro a otros por esa recomendación indirecta que saben hacer con oficio los buenos escritores.

Me puse a buscar esos cuentos incompletos, pero no logré encontrar nada en la red ni en las librerías. Así que ya me había resignado a que no lo conocería. Hasta que un día, en otro de mis paseos por mi librería favorita, me encontré con una feria del libro latinoamericano y hurgando en los estantes di con el nombre: Felisberto Hernández, y dije, es este el compita que andaba buscando. Una editorial desconocida para mí: Corregidor, había sacado esta edición que no dudé en adquirir, como parte de una colección titulada: Letras al sur del Río Bravo.

Leer a Felisberto, desde las primeras páginas, me trajo diversas satisfacciones. Es cierto lo que advierte Vila-Matas, a través de su personaje en la novela, y también lo que luego leí en un prólogo a los Cuentos Reunidos en una edición de 2009, es un estilo inusual:

“…porque tuvo el destino repetido del creador de excepción en el Uruguay: la penuria.” Elvio E. Gandolfo. Prólogo a los Cuentos reunidos 2009.

“Si hay un autor con el que puede compararse a Felisberto, que también tuvo mucho sentido del humor y mucha angustia, que escribió de manera incorporable, y que demoró mucho en ser al fin aceptado, es Kafka. No hay suerte más envidiable que la de un buen lector que todavía no conozca algo de cualquiera de los dos. Porque ahí, al tomar el texto y empezar, no sabe dónde se está metiendo, como lo saben los que sí lo conocen.” Ídem.

Puedo decir, ahora, que me cuento entre quienes conocen ya la prosa de Felisberto, y los submundos enrarecidos en los que uno se mete al leerlo. Porque hay una atmósfera que suele repetirse en cada relato, me parece que encontré elementos comunes, como una especie de hilo conductor en sus narraciones, aparte de la prosa cuidada y varios chispazos de construcción literaria de la más alta calidad, había, por ejemplo, la mujer, el elemento inalcanzable e inabarcable que cruzaba entre las páginas sin poder ser tocada, pero que lo invadía y lo impregnaba todo, también la música. Creo que muchos de estos cuentos tienen algo de autobiográfico, ya que en varios de ellos, el protagonista era un pianista, y Felisberto era pianista. Otro elemento notable y repetitivo es una especie de mundo fantástico, que habita sus narraciones, algo parecido al realismo mágico, lo kafkiano sin duda, en el sentido de lo trágico y lo inevitable; los hechos sorprendentes, sobrenaturales, al estilo del realismo mágico primigenio, como el de Elena Garro, aunque anterior a ella. Me refiero a los que conozco o he leído, lo cierto es que, según el dicho de varios expertos, Felisberto es inclasificable.

Italo Calvino, quien prologó la versión italiana de Nadie encendía las lámparas de 1974, lo definió como "un escritor que no se parece a nadie: a ninguno de los europeos y a ninguno de los latinoamericanos, es un 'francotirador' que desafía toda clasificación y todo marco, pero se presenta como inconfundible al abrir sus páginas".

Dice Felisberto en una “Explicación falsa de mis cuentos”, al final del volumen: “Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podría tener porvenir artístico. Sería feliz si esa idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado: no sé cómo hacer germinar la planta, ni cómo favorecer, ni cuidar su crecimiento: sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesía; o algo que se transforme en poesía si la miran ciertos ojos. Pág. 298.
Aquí unos pequeños fragmentos de los que transcribí, de ejemplo, donde efectivamente, mis ojos vieron las hojas de poesía:

“Pero la imaginación tampoco sabe quién es la noche, quién elige dentro de ella lugares del paisaje, donde un cavador da vuelta a la tierra de la memoria y la siembra de nuevo.” El caballo perdido, segunda parte. Pág. 52.
“En seguida de acostarme quise saber qué cosa estaba haciendo yo con mi vida en aquellos días; recibí de la memoria algunos acontecimientos de los días anteriores, y pensé en personas que estaban muy lejos de allí. Después empecé a deslizarme con tristeza y con cierta impudicia por algo que era como las tripas del silencio.” El balcón. Pág. 97.
“A pesar de todo me parece que cada vez escribo mejor lo que me pasa: lástima que cada vez me vaya peor. Las dos historias. Pág. 210.
Profile Image for Daniela  libroscomoalas.
425 reviews1 follower
May 24, 2020
Una escritura irreverente, fuera de todo margen. Por momentos me costó seguirlo, está escrito como son los sueños, pasa de una cosa a otra y metiendo opiniones, descripciones, comparaciones en el medio. Oraciones largas. Y me llamó la atención la personificación que hace de los objetos. Hay que leer a este autor.
Profile Image for cami.
68 reviews
December 25, 2025
“No me extrañaría que hubiera sido la misma Celina: desde aquellos tiempos yo podía haber salido de su lado con hilo que se alargan hacia el futuro y ella todavía los manejara”.
Displaying 1 - 5 of 5 reviews

Can't find what you're looking for?

Get help and learn more about the design.