«Muchacha Punk fue escrito de un tirón, en tres horas, como el dictado de una voz —ajena—, al cabo de una noche de diciembre de 1978. Aunque estuve semanas corrigiéndolo, dudo que la última versión haya perfeccionado en algo lo que había ido desgranándose aquella madrugada de calor. El relato venía sobrecargado de propósitos teóricos y abunda en guiños, anagramas, provocaciones al estado policial de la época e insidias a escritores de moda. Como suele ocurrir, todo eso pasó inadvertido a los lectores y al jurado que le concedió el primer premio en el certamen más concurrido de 1980. Paradojalmente, los auspiciantes del concurso —una fábrica de gaseosas— quisieron publicar este relato bajo el lema «Cómo crean en libertad los jóvenes argentinos». Yo era argentino, pero ya no era joven y por entonces la noción de libertad me resultaba tan hueca y banal como ahora. Creo que el relato es elocuente al respecto. Por efecto de éste y otros textos contemporáneos más, yo, un hombre grande, comprometido en una carrera empresaria, terminé creyendo que era escritor y que debía escribir y cambiar de oficio. Visto desde la perspectiva de la especie, puedo atribuir a Muchacha Punk el origen de una trama de malentendidos y desgracias a la que la presente publicación viene a agregar un nudo».
Rodolfo Enrique Fogwill (born in Buenos Aires in 1941), who normally goes by just his surname, Fogwill, was an Argentine sociologist, short story writer, and novelist.
Fogwill was full professor at the University of Buenos Aires< publisher of a legendary poetry book collection, essayist, and specialized columnist in communication subjects, literature and cultural politics. The success of his story "Muchacha punk" (Punk girl), which received the first prize in an important literary contest in 1980, made him leave his job as a businessman, and begin, according to his words, "a plot of misunderstandings and misfortunes" that took him to his present occupation as a writer. Some of his texts have made their way into diverse anthologies published in the United States, Cuba, Mexico, and Spain. He is perhaps particularly notable for his short novel Los pichiciegos (translated as Malvinas Requiem), which was one of the very first narratives to deal with the Falklands War between Argentina and the United Kingdom.
A 10 años de conmemorar la muerte de un gran cuentista. Este cuento, transformado ahora en un mini libro, fue el comienzo de todo. Fogwill dice que lo escribió en 3 horas y que demoró poco más de una semana en corregirlo; luego vendría el premio y toda una serie de malos entendidos, que según él mismo, lo convertirían en el escritor que tuvimos la suerte de leer alguna vez. En Muchacha Punk, vemos el deambular de una chica que quiere ir en contra del sistema, siendo un engranaje fundamental de él. Un crítica solapada a la ideología Punk de los años 80’s (inclusive al día de hoy puede ser), que marchita su fuerza creadora en la autodestrucción sin más sentido que el odio a como funciona el mundo. El narrador nos explica su paso por Londres, una noche de invierno en cuándo la conoce y llevado por el deseo y el amor, descubre la verdad detrás de la muchacha punk. Un relato corto, ágil y entretenido, que marcó el camino de un prolífico escritor como Rodolfo Fogwill. Si no tienes nada que leer, pasa por sus páginas. (...) "𝘚ó𝘭𝘰 𝘺𝘰 𝘦𝘴𝘵𝘢𝘣𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘵𝘦𝘴𝘵𝘪𝘮𝘰𝘯𝘪𝘢𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢 𝘮𝘢𝘭𝘢 𝘱𝘪𝘻𝘻𝘢 𝘺 𝘦𝘭 𝘦𝘹𝘤𝘦𝘭𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘷𝘪𝘯𝘰 𝘥𝘦𝘭 𝘭𝘰𝘤𝘢𝘭 𝘯𝘰 𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘯𝘪𝘯𝘨ú𝘯 𝘱𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘢 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘶𝘥𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘪𝘥𝘦𝘳𝘢𝘳𝘴𝘦 𝘱𝘶𝘯𝘬. 𝘗𝘰𝘳 𝘦𝘴𝘰 𝘮𝘦 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘣𝘢𝘯, 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘴𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘤í𝘢𝘯 𝘯𝘦𝘤𝘦𝘴𝘪𝘵𝘢𝘳𝘮𝘦 𝘢𝘲𝘶𝘦𝘭𝘭𝘢 𝘷𝘦𝘻." "𝘠𝘰 𝘣𝘦𝘣í𝘢 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘯𝘰 𝘱𝘰𝘳 𝘱𝘭𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘺 𝘭𝘢 𝘊𝘰𝘬𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘴𝘦𝘥 𝘲𝘶𝘦 𝘩𝘢𝘣í𝘢𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘷𝘰𝘤𝘢𝘥𝘰 𝘭𝘢 𝘱𝘪𝘻𝘻𝘢, 𝘦𝘭 𝘤𝘢𝘭𝘰𝘳 𝘥𝘦𝘭 𝘭𝘰𝘤𝘢𝘭 𝘺 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘮𝘪𝘴𝘮𝘰 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘰 𝘥𝘦 𝘢𝘷𝘦𝘳𝘪𝘨𝘶𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘯𝘭𝘢𝘤𝘦 𝘥𝘦 𝘮𝘪 𝘳𝘦𝘭𝘢𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘔𝘶𝘤𝘩𝘢𝘤𝘩𝘢 𝘗𝘶𝘯𝘬." "𝘕𝘰 𝘪𝘯𝘴𝘪𝘴𝘵í. 𝘌𝘯𝘵𝘰𝘯𝘤𝘦𝘴 𝘯𝘰 𝘴𝘢𝘣í𝘢 —𝘴𝘪𝘨𝘰 𝘴𝘪𝘯 𝘴𝘢𝘣𝘦𝘳—, 𝘤ó𝘮𝘰 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘪𝘮𝘱𝘰𝘯𝘦𝘳 𝘴𝘶 𝘷𝘰𝘭𝘶𝘯𝘵𝘢𝘥 𝘢 𝘶𝘯𝘢 𝘮𝘶𝘤𝘩𝘢𝘤𝘩𝘢 𝘱𝘶𝘯𝘬. 𝘚𝘢𝘭𝘪𝘮𝘰𝘴 𝘢𝘭 𝘧𝘳í𝘰; 𝘤𝘢𝘭𝘢𝘣𝘢. 𝘓𝘰𝘴 𝘩𝘶𝘦𝘴𝘰𝘴. 𝘕𝘪 𝘶𝘯 𝘢𝘭𝘮𝘢. 𝘗𝘰𝘳 𝘭𝘢𝘴 𝘤𝘢𝘭𝘭𝘦𝘴. 𝘓𝘭𝘢𝘮é 𝘢 𝘶𝘯 𝘵𝘢𝘹𝘪. É𝘭 𝘯𝘰 𝘱𝘢𝘳ó. 𝘗𝘳𝘰𝘯𝘵𝘰 𝘴𝘦 𝘢𝘤𝘦𝘳𝘤ó 𝘰𝘵𝘳𝘰." "𝘕𝘰𝘴 𝘢𝘤𝘰𝘴𝘵𝘢𝘮𝘰𝘴. 𝘛𝘦𝘳𝘤𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘤𝘦𝘱𝘤𝘪ó𝘯 𝘥𝘦𝘭 𝘯𝘢𝘳𝘳𝘢𝘥𝘰𝘳: 𝘮𝘪 𝘔𝘶𝘤𝘩𝘢𝘤𝘩𝘢 𝘗𝘶𝘯𝘬 𝘦𝘳𝘢 𝘵𝘢𝘯 𝘭𝘪𝘮𝘱𝘪𝘢 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳 𝘤𝘩𝘪𝘵𝘳𝘶𝘭𝘢 𝘥𝘦 𝘍𝘭𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘰 𝘥𝘦 𝘉𝘦𝘭𝘨𝘳𝘢𝘯𝘰 𝘙. 𝘕𝘢𝘥𝘢 𝘱𝘳𝘦𝘷𝘪𝘴𝘪𝘣𝘭𝘦 𝘦𝘯 𝘶𝘯𝘢 𝘪𝘯𝘨𝘭𝘦𝘴𝘢 𝘺 𝘦𝘯 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘥𝘪𝘴𝘤𝘰𝘳𝘥𝘢𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯 𝘮𝘪𝘴 𝘦𝘹𝘱𝘦𝘤𝘵𝘢𝘵𝘪𝘷𝘢𝘴 𝘩𝘢𝘤𝘪𝘢 𝘭𝘰 𝘱𝘶𝘯𝘬. ¡𝘓𝘢𝘴 𝘴á𝘣𝘢𝘯𝘢𝘴…! ¡𝘓𝘢𝘴 𝘴á𝘣𝘢𝘯𝘢𝘴 𝘦𝘳𝘢𝘯 𝘮á𝘴 𝘴𝘶𝘢𝘷𝘦𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘢𝘴 𝘥𝘦𝘭 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘩𝘰𝘵𝘦𝘭 𝘲𝘶𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤í 𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘷𝘪𝘥𝘢!" (...)
Una maravilla! Había leído otro libro de Fogwill sin emocionarme tanto como con este. Muchacha punk, el cuento es un clásico! Muy recomendado, lo que cuenta y cómo lo cuenta, buenísimo.
Dicen que el mejor Fogwill está en sus novelas, pero yo no he leído ninguna. Muchacha Punk es un cuento de treinta paginillas que cae en mis manos cada cierto tiempo y siempre me deja impresionado con lo visceral de su narrativa ultra-pop, perfectamente equilibrada entre la jerga coloquial y el lenguaje snob, llena de Redbull y poesía vertiginosa, gratuitamente rebelde, progresiva y reprimida, absurda también por momentos, pero ¡Ey! Así es la vida misma ¿No? Algún día alguien me va a regalar una novela de Fogwill.
Muchacha Punk es un relato que forma parte del universo literario de Rodolfo Enrique Fogwill, escritor, poeta y cineasta argentino, conocido por su estilo provocador y su crítica social aguda. Publicado en los años 80s del siglo pasado, el cuento se desarrolla en un contexto urbano y dinámico que refleja la contracultura de la época, especialmente el movimiento punk, que cuestiona las normas sociales y desafía las convenciones establecidas.
La protagonista, que podría considerarse una figura emblemática de la juventud punk, representa a una generación desencantada ante las desigualdades sociales y una falta de oportunidades. A través de su carácter rebelde, Fogwill captura el espíritu de una juventud que busca su identidad en medio de un entorno de desesperanza y frivolidad. Su actitud desafiante y su rechazo a las normas sociales convencionales son el motor de la narrativa.
Fogwill presenta una serie de personajes secundarios que enriquecen la historia y subrayan el sentimiento de alienación. Cada uno de ellos, en su búsqueda de pertenencia, refleja diferentes facetas de la juventud contemporánea, que luchan contra el control y la opresión impuestos por la sociedad.
Uno de los temas centrales de "Muchacha Punk" es la búsqueda de identidad. La protagonista y otros personajes se encuentran en un viaje de autodescubrimiento que los lleva a cuestionar el sentido de su existencia en un mundo que les parece hostil. La identidad punk se convierte en un símbolo de resistencia, permitiendo a los jóvenes expresar sus frustraciones y anhelos de una manera auténtica.
Además, la obra aborda la crítica social y política. Fogwill utiliza el contexto del punk para señalar las fallas de la sociedad argentina de la época, incluyendo temas como la desigualdad económica, el poder y la falta de conexión emocional en las relaciones humanas. A través del lenguaje crudo y directo, el autor desafía al lector a confrontar realidades incómodas y verdades ocultas sobre la vida urbana.
El estilo de Fogwill en "Muchacha Punk" es característico de su voz literaria: desinhibida, incisiva y llena de ironía. El autor emplea diálogos rápidos y un ritmo que refleja la energía de la cultura punk, utilizando un lenguaje que puede ser tanto provocador como poético. Esta dualidad en su prosa permite a los lectores experimentar la complejidad de los sentimientos de los personajes, así como la atmósfera vibrante y caótica del entorno en el que habitan.
A través de su estilo audaz y provocador, Fogwill se convierte en un cronista de la angustia, la esperanza y la lucha de una generación, haciendo de "Muchacha Punk" una lectura poderosa e impactante.
Fogwill es un escritor sumamente talentoso, como demuestra en estos cuentos, aunque la sensación en cada cuento es que me quedó faltando o sobrando algo para concluir que acababa de leer un cuento perfecto. Sin embargo, son muy buenos los cuentos de este volumen.
Muchacha punk (1992) es un libro de cuentos del argentino Rodolfo Fogwill en el que es difícil identificar un hilo conductor, a lo mejor el extrañamiento de los personajes en situaciones algo fantasiosas u oníricas, a lo mejor las denuncias sutiles que hace en (¿casi?) todos los cuentos, o a lo mejor simplemente no existe ese hilo conductor, por lo que el lector salta de cuento en cuento, tal vez en el mismo orden en que se le fueron ocurriendo al autor. Pero todos ellos, sin duda, exhiben una técnica magistral. El autor se da el lujo de jugar como quiere con el lector, lo atrapa, lo suelta, lo molesta, lo incomoda y vuelve a atraparlo. Aún así, siendo todos los cuentos muy buenos, no encuentra uno ese relato redondo, esa obra maestra inolvidable que catapulte a Fogwill al olimpo de los cuentistas. Valga decir que además de los cuentos de Muchacha punk, seguí de largo y leí algunos más, que aparecen en su volumen de Cuentos completos
Leídos: Dos hilitos de sangre (incluido en Muchacha punk) Reflexiones Otra muerte del arte Efectos personales La cola Japonés (incluido en Muchacha punk) La chica de tul de la mesa de enfrente La larga risa de todos estos años (incluido en Muchacha punk) Muchacha punk La liberación de unas mujeres (incluido en Muchacha punk) Cantos de marineros en las pampas (incluido en Muchacha punk)
*** INICIO SPOILERS *** Resumen Los cuentos que más me gustaron son los siguientes:
Japonés: Es el mejor de los cuentos. Fogwill narra de forma magistral una historia que no tiene explicación, la desaparición del japonés del barco en que van solo 2 hombres. La maestría de Fogwill es que su narración es tan vibrante y atrapante, que no importa que usa la jerga marinera que el lector desconoce, y uno transita el relato con emoción hasta ese final abierto.
La larga risa de todos estos años: Fogwill narra la historia de un tipo mantenido por una prostituta, acaso su proxeneta, del que ella está enamorada. El hombre permanece en casa tratando de escribir mientras ella atiende a sus clientes para mantener la casa. Ella, celosa es reducida violentamente por el hombre, en una narración magistral de la violencia doméstica y el cuento habría sido perfecto, desde mi punto de vista, si Fogwill no hace esa aclaración final de que la narradora es una mujer mantenida y no un hombre. Es decir, si el cuento hubiera quedado como violencia de género, en lugar de una lucha entre una pareja lesbiana.
La chica de tul de la mesa de enfrente: El narrador protagonista, un artista argentino atrapado en el aeropuerto de Londres, conquista a una mujer que le atrae y en donde lo mejor es el análisis que hace de ella, como un experto mujeriego, aunque algo inverosímil.
Otra muerte del arte: Es un cuento extraordinario, un juego de Fogwill con el lector. Un cuento de alguien que nos narra cómo se le podría ocurrir un cuento o las diversas versiones del mismo.
Los personajes: Llama la atención que varios de los personajes son artistas o periodistas exitosos, solteros y mujeriegos.
El entorno: cuentos que se desarrollan en diversas localidades y tiempos: un taxi en Buenos Aires, la pampa en el siglo XVIII, el aeropuerto y un hotel de Londres, la casa londinense de una chica adinerada pero rebelde, un barco entre Buenos Aires y Brasil, etc.
La trama: En general hay buenas tramas con finales abiertos que podrían no serlo.
El estilo: En el estilo de Fogwill, sus comentarios intercalados en la narración, sus juicios, se adivina un escritor no solo muy inteligente sino un excelso conocedor del arte de narrar.
Desde el arranque es una trompada y no te suelta hasta terminarlo. Es un cuento? mini-mini-novela? frenética e irónica, llena de descripciones que demuestran el talento de Fogwill para observar y para describir. Lo voy a releer, creo que ahora mismo. O por ahí mañana.
Es lo primero que leo de Fogwill y fue una buena puerta de entrada. Un cuento largo que no es suficientemente largo para ser novela corta. Se lee de un tirón y seguramente resiste varias relecturas.
Leído después de devorar el perfil que hizo Leila Guerriero de Fogwill. Un relato con ritmo de pelea callejera, perfecto para los que gusten, por ejemplo, de los cuentos de David Foster Wallace.
Este cuento le tira a Borges, le tira a Cortázar, le tira a la hipocresía del mundo y sus habitantes. A los que son rebeldes a costa de la generación anterior (La de sus padres), a la crónica del cambio generacional, pero como todo buen cuento es una muñeca matrioshka que tiene muchas capas, muequitas dentro de la muñeca principal, cada situación encierra otra situación, como temas geopolíticos, inmigración y tópicos raciales que tienen otras culturas con los latinoamericanos. Fogwill para mi acá ejerce la anarquía provocadora que pretende justamente eso. Provocar en ti una reacción. La reiteración de la palabra punk quiere molestarte, irritarte, en resumen: DES-PER-TAR-TE.
"Muchacha punk fue escrito de un tirón, en tres horas, como al dictado de una voz —ajena—, al cabo de una noche de diciembre de 1978. Aunque estuve semanas corrigiéndolo, dudo que la última versión haya perfeccionado en algo lo que había ido desgranándose aquella madrugada de calor. El relato venía sobrecargado de propósitos teóricos y abunda en guiños, anagramas, provocaciones al Estado policial de la época e insidias a escritores de moda. Como suele ocurrir, todo eso pasó inadvertido a los lectores y al jurado que le concedió el primer premio en el certamen más concurrido de 1980. Paradojalmente, los auspiciantes del concurso —una fábrica de gaseosas— quisieron publicar este relato bajo el lema «Cómo crean en libertad los jóvenes argentinos». Yo era argentino, pero ya no era joven y por entonces la noción de libertad me resultaba tan hueca y banal como ahora. Creo que el relato es elocuente al respecto. Por efecto de éste y otros textos contemporáneos más, yo, un hombre grande, comprometido en una carrera empresaria, terminé creyendo que era un escritor y que debía escribir y cambiar de oficio. Visto desde la perspectiva de la especie, puedo atribuir a Muchacha punk el origen de una trama de malentendidos y desgracias a la que la presente publicación viene a agregar un nudo. R. F."
Una narrativa deliciosa que aborda las diversas maneras de entablar el lenguaje en la época militar de los ochenta. Un argentino extraviado en Londres, con miles de ideas que se deshacen en el camino, encuentra el sentido del día al ver a una hermosa muchacha punk, dos veces, en menos de unas horas. La segunda vez no pierde oportunidad y con todo el aire argento logra concretar la atención de ella, pese a la presencia de sus amigas, también punks, desatendidas por la diosa Venus.
Rodolfo Fogwill logra notoriedad en la escritura argentina con ese desparpajo que tiene para hablar sin tapujos y con mucha ironía. Un libro logrado, casi casi, una obra maestra. El mejor antecedente de José Sbarra, el mayor underground en las letras argentinas.
2⭐ y media. Me cuesta encontrar los adjetivos para este cuento porque me gusta como escribe fogwill pero no lo qué escribe. Quizás es porque estoy muy acostumbrada a leer mujeres pero me choca mucho (y no es el primer autor con el que me pasa) que la manera en la que los hombres, y sobretodo los de otras generaciones mayores a la mía, tienen de escribir y describir a mujeres en sus historias son siempre desde una mirada muy machista y despectiva, sobretodo, como es el caso de este cuento, cuando la mujer no cumple con sus parámetros de belleza y hegemonía y la verdad que eso me rompe un poquito los 🥚 y me cuesta disfrutar lo que leo. Maybe debo aflojar un poco con la revista sudestada (?) y disfrutar de la literatura pero se me hace difícil. En fin, seguiré intentando..
Hay algo de la sinceridad de Fogwill que siempre me captura, que lo hace parecer más cercano y amigable, y eso encuentro en Muchacha Punk y todos sus otros cuentos. La sexualidad desinhibida de Fogwill le agrega un tono pícaro a su prosa, que siempre me confiere un sentido de argentinismo profundo, en este cuento resaltado a través del argentino en Londres. Pero por sobre todo, Muchacha Punk es gracioso y atrevido, sin tomarse muy en serio ninguna convención literaria, y eso lo hace especial y disfrutable con cada nueva lectura.
Un chapuzón de frescura, lo breve, estético y libre de conflictos entre un autor que escribía su primer novela y quien necesita escribir para que sepan que sabe escribir. Una historia cotidiana, calles de Londres, aires punks que suenan a desvaríos de Sex Pistola o The Clash y la atracción de un hombre por esos supuestos desperdicios de la sociedad reunidos en la belleza de una chica, no tan punk.
Una ironía acerca de los rebeldes con cama calentita y con guiños de complicidad al lector, mientras se lo engaña con amagues. Quien no espera un desenlace distinto a lo que sucede en la intimidad de los dos protagonistas? La visión del europeo para con el argentino es descripta con humor. Escrito en la época brava de Argentina, en plena dictadura. Hubo premios para Quique por este cuento.
Me hizo pasar unas buenas horas, es un cuento corto. Hay varios momentos muy buenos, por ejemplo cuando el personaje conoce a las chicas punk en el restaurante, la descripción de la chica punk rubia y a las otras dos que la acompañan se podría decir que es hilarante al igual que la situación que vive en la casa de la chica punk.
Mi Muchacha -aristocrática o punk, eso ya no importaba-, me enardecía: yo me extraviaba ya por ese ardor creciente, ya era un ciego, yo. Yo era ya el cuerpo sin huellas digitales de un ahogado que la corriente, delatora, entra boyando al fjord donde todo se vuelve nada.
Este libro tiene cosas buenas y malas. La buena: algunos cuentos son entretenidos. La mala: me causó un bloqueo lector. Creo que mi puntuación final se basa en que el libro está muy bien escrito, más que por lo entretenido de sus relatos en sí.
Es la primera vez que piso el territorio literario del autor argentino Fogwill y hasta ahora me gusta bastante. “Muchacha punk” es a veces estrambótica, a veces pícara, pero sobre todo tiene una chispa que hace que la obra se te instale en la mente.
Es cierto, ¿por qué será que hay tantas chicas punk de rasgos aristocráticos? Es un cuento capcioso contra la cultura argentina. Se mira desde afuera con derrota, ironía y petulancia, su identidad es un compuesto inestable de autoafirmación fracasada: no podría ser más argentino.
me gustaron mucho esos pasajes en los que te deja entrever que nada de lo sucedido es real, que lo que aflige el alma sigue pasando por otro lugar. un cuento que no deja de habitar sus propias contradicciones con amor y asombro.
Me ha encantado el cómo está narrado, lo inusual del estilo para su época y la sinceridad de Fogwill. Me gusta lo urbano del cuento y la descripción de sus alrededores. Recomendado.