La verdad, muy desilusionado con este libro.
No que esperase demasiado. Fontanarrosa es un escritor normalmente aceptable, simpático e ingenioso, a pesar de unos cuantos errores de zoología, geografía, historia o uso de palabras "difíciles" que molestan al lector quisquilloso (yo, por ejemplo). Pero normalmente esos errores parecen a propósito, culpa de la ignorancia del narrador y no del escritor.
Todo eso está acá pero potenciado.
La mayoría de los cuentos parecen escritos de taquito, sin mayor entusiasmo, repitiendo fórmulas que, en otros libros y en otros cuentos, daban mucho mejor resultado. Y encima acá los errores ya dejan de parecer a propósito y suenan más a desprolijidad, a descuido, a escritura a las apuradas. Por ejemplo, el cuento "Historias de Hollywood: Roy T. Thomas", que (sin spoilear) menciona a la televisión en una época en que esta no estaba inventada, cuando para los fines narrativos daba exactamente lo mismo haber usado "seriales cinematográficos" y si bien el cuento no hubiera dejado de ser flojo u olvidable al menos sería flojo y olvidable, no flojo e inolvidable por su torpeza.
Lo que no quiere decir que no tenga cuentos buenos. El que da el título al libro, "Nuevos aforismos de Ernesto Esteban Etchenique", "El reproche", "Verano del 53" y "El día que cerraron el Cairo" son muy buenos; "Regreso al cuadrilátero", "El Ñoqui", "Cartas para Annie" y "Después de las cuatro" están bien y hay dos o tres más que zafan. Pero más de medio libro es francamente irritante, aburrido y desilusionante.
Y es una pena, porque otras cosas de Fontanarrosa no estaban taaaaan mal.
En fin.