"¿Existió el Guatón Loyola? ¿Dónde se perdió el Teniente Bello? ¿ Por qué Condorito odiaba tanto al Roto Quezada? ¿En qué playa se quedó el Capitán Araya?
En "Chilenos de Raza", Francisco Mouat emprende la alucinante tarea de resolver, uno a uno, los grandes misterios de la sobremesa nacional. El dueño de la Luna, el doble de Charles Bronson, el héroe chileno de la Segunda Guerra Mundial, el mendigo millonario, el rey del Picaresque; todos ellos respiran en las páginas de este notable libro escrito con humor, nostalgia y emoción.
Perfiles de “personajes” chilenos, no necesariamente ridículos, pero en general tan irrelevantes como este lector (un cura con hijos, el ex dueño de un cabaret un policía que aparecía en la televisión, etc.), a los que el autor les encuentra algún encanto. El tono del cronista quiere ser ingenuo y cariñoso, aunque a ratos es algo así como involuntariamente ponzoñoso. Las tres estrellas son para el perfil de Mario Osses Quiroz, candidato a la presidencia para la elección del ‘89, a senador en 1999, vicepresidente de alguna de las versiones del partido liberal de fines del S.XX, y convencido futuro presidente de Chile, apoyado por ex compañeros del Instituto Nacional; y para el de Carlos León Alvarado profesor de filosofía del derecho en la U de Valpo., novelista y cronista, que en alguna reunión de escritores, frente a la habitual solicitud de subsidios, becas, aguinaldos y montepíos que caracterizan al gremio, levantó una arenga defendiendo la idea de ejercer el oficio con las uñas propias. Un tipo querible.
Una buena colección de perfiles humanos de aquellos que no están en la historia oficial de Chile. El igualito a Charles Bronson, el tallero de las veladas de boxeo, el dueño de la luna, el teniente Bello, entre los más singulares y memorables.
Pequeñas historias, fundamentalmente de hombres - machos , con delirios de grandeza . Me quedo con el relato del chileno dueño de la luna, El guaton Loyola (y sus multiversos) y el Teniente Bello (mi favorita). Mención especial al Charles Bronson chileno y al artista que pinta carteles cinematográficos en el centro. Y también al ojo de Moaut para exaltar los delirios.