Casi cincuenta cuentos.
Suficiente para afirmar que Dylan Thomas es el cuentista más impredecible, extraño y contradictorio que leí en mi vida.
Creo que su estilo es la ausencia de estilo. Y eso es un logro admirable. Cada antología parece escrita por un autor diferente. Dylan Thomas es muchos escritores en uno. Como dice la popular frase, “es inmenso, contiene multitudes”.
Evidentemente, Dylan vivió muchas vidas en una y eso se refleja en el misticismo de los relatos de “Hacia el comienzo”, el surrealismo que se observa en las historias de “Retrato del artista cachorro” y el humor, la evocación de la juventud y el optimismo de “Con otra piel”. Mención aparte para los cuatro cuentos del Apéndice. Mis favoritos.
¿Me gustaron todos los Dylan(s) Thomas? No. Hay relatos que me aburrieron, que no entendí o que su simbolismo extremo me alejaron de la trama, pero celebro su existencia y la de su obra. Otros que sigo procesando y otros que me parecieron tan hermosos y tiernos que espero no olvidarlos nunca.
Da un poco de envidia que una persona haya vivido así, tan intensamente, tan liberado, tan desprejuiciado. Y uno se siente chiquito ante tanta libertad.
Porque como dijo una poeta torturada contemporánea: “yo no soy Dylan Thomas (aunque quisiera), vos no sos Patti Smith”. Nos resta ser unos idiotas americanos.
Por suerte, para nivelar, existe Dylan. 🖤