SANTIAGO
Admiró mucho al Papa Juan Pablo II, sobre todo conocer su historia desde niño y su sencillez. Le impactaron mucho los momentos de su adultez, especialmente cuando fue a Auschwitz y cuando perdonó a la persona que atentó contra su vida.
La forma en la que se describen los lugares hizo que se sintiera dentro de ellos, desde Polonia y otros espacios importantes. La historia le intrigaba y siempre quería saber qué pasaba después. Aunque la lectura fue un poco pesada en algunas partes, se le hizo fácil de entender. El libro le encantó y le dejó una impresión muy bonita.