<<La lectura de estos dos libros es una bitácora para seguirlos pasos del joven testarudo y arrogante, empeñado hastala intransigencia por hacerse escritor.>>
-Del prólogo de Josefina Estrada.
Ricardo Garibay es una voz esencial en la literatura mexicana, pero es fácil pasar de largo el arduo camino que transitó para llegar a convertirse en escritor.
Para nuestra buena fortuna, el principal esfuerzo por narrar esta aventura viene de su propia pluma. En Fiera infancia somos testigos de los padecimientos de sus primeros años en Tacubaya, bajo la mano torturadora de su padre y consolado solamente por los ángeles que lo visitan a la luz del atardecer.
Y en Cómo se gana la vida lo acompañamos por las calles de la ciudad mientras cambia de oficios tan dispares como insólitos, buscando el tiempo y el espacio necesarios para hacer lo único que realmente querí escribir.
Yo he declarado mi ferviente fanatismo por Ricardo Garibay y ahora lo leo en su faceta de memorias. Pero es que es tan poco atinado decirle memorias porque todo lo que escribe lo convierte en literatura amplia y generosa. Aquí nos cuenta su vida pero de una manera poco usual y siempre integrando voces de otras personas, porque eso también es la biografía, la relación con tus seres queridos, y los no tan queridos, los controversiales y jefes varios.
Como se gana la vida es un libro en el que Garibay rompe con esa manera de contar sobre uno mismo porque lo hace desde todos los empleos que tuvo en su vida. Esto es divertidísimo porque Garibay hombre tuvo trabajos de todo tipo, desde poner multas a bares o mercados hasta escribir sermones. Uno asiste al encuentro con distintas personas que hablan y que Garibay sabe registrar perfectamente, nunca vi una transcripción tan fiel del acento yucateco.
En Fiera infancia se remonta a eso, su infancia. Pero una vez más, no es la típica narración biográfica sino que hace todo un desplegado de sus técnicas para reflejar las vivencias sin sonar a anécdota, sus problemas con el padre sin que sea el punto central, y de nuevo, muestra un humor en ese crecer dentro de una sociedad machista y él siendo más bien sensible.
Todo lo que toca Garibay lo convierte en algo memorable, no se toma en serio. Es capaz de dar gracias a Díaz Ordaz porque prácticamente le dio beca vitalicia, pero reconociendo lo que era y sin dejar de criticarlo. Balconea sin ser malicioso, chismea sabrosamente, nos lleva al interior de su familia sin ser exhibicionista, expone ideas o las ideas de otros sin intentar polemizar. Grande este escritor.