ídola es una novela sórdida como pocas, en las que se entrecruzan el mundo burgués con lo que ocurre en las calles de un Santiago oculto a la legalidad y la moral. Frente a un telón de fondo repulsivo suceden hechos con los que uno no puede sino arrugar la cara y pensar en los contextos que proveen esta realidad. En Ídola se encuentra la peor estética del capitalismo, aquella que nadie quiere ver, pero que subsiste a partir de la misma, embellecida a punta de sangre y horror. Con un panorama devorado por violaciones, un machismo imperante en una ciudad ceñida por los ojos de un dictador y un silencio que cubre los edificios, Ídola se erige como una reseña a la búsqueda por tener una parte del pastel que es Chile, un país en donde, el autor confiesa: "la sangre ayuda a limpiar". Por otro lado, me parece chocante la forma en que German Marín utiliza sinónimos sobre chicas de 13 o 14 años; además de ciertos comentarios que, más allá de ser una ficción, se vuelven innecesarios y que demuestran más de lo que una novela puede decir. La pedofilia dentro de la obra pareciera pasar por alto, además de frases misógenas que hacían perder a la novela la esencia que arrastraba antes de la aparición de Raúl Ruiz a la vida del protagonista. La escena de la violación me pareció repugnante y ha sido una de las peores cosas que he leído. Me hizo repensar sobre lo que estaba leyendo, dejándome con ganas de cerrar el libro y todo, en realidad.
La profesora iba a traer a Germán Marín a clases a comentar el libro. Después de nuestro review, especialmente desde la bancada femenina, canceló la visita. A mí no me desagradó pero tampoco me llamó la atención.
Magnífica y delirante novela de Marín. Un mundo muy sórdido e imaginativo en esta historia de un solitario retornado en el Santiago de fines de los 80. La acabo de releer con mucho gusto.