Eduardo Alibrandi regresa para el entierro de su primo a una Granada mítica adonde nunca iba a volver. Y ese viaje se convierte en una indagación de historias familiares en cuyo corazón anida un crimen, amores ocultos y fascinaciones que se repiten de una generación a otra, y de hombres que siempre han tenido frente a sí a Otro -un amigo, un hermano- que era su figura en el espejo, su doble, su verdad o su mentira. Una espléndida novela que confirma a su autor como uno de los mejores escritores de nuestro tiempo.
Un libro lento, tranquilo, impactante y raro. No sé si me ha parecido incluso perturbador. Muy interesante la historia a través de un amor de juventud demasiado dilatada en el tiempo, y las complicaciones familiares que hay de por medio, pero a la vez me ha parecido una voz un poco rancia. Una historia muy mirada desde el propio ombligo del protagonista, todo gira alrededor de él, bastante egocéntrico a la vez que inquietante. Por otro lado, me ha gustado el paisaje de Granada como decorado de la historia, me ha llevado por cada una de sus calles. En resumen, me ha costado leerlo pero a la vez algo me atrapaba a seguir.
Intimista novela en la que el protagonista acude a un funeral mientras recuerda otras muertes importantes ocurridas a lo largo de su vida, su propia relación con los muertos y con el rastro que dejan en el mundo de los vivos. El alma del controlador aéreo es también un choque de generaciones, una lucha fratricida sobre el amor y una cruda radiografía de este último.
La narración se aleja de lo habitual y ayuda a que la trama -algo enrevesada en su formato en ocasiones- se impregne de esa intencionalidad del autor a la hora de hacernos vagar entre recuerdos y deseos frustrados.