Fue un abogado, escritor y político mexicano. Estudió Derecho en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, titulándose en 1878. Junto con Fausto Moguel y Emilio Pimentel, condiscípulos suyos en el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, formó parte de una generación que reunió a tres esperanzas regionales en la carrera de derecho.
Su obra consiste, básicamente, en las novelas La gran ciencia (1887), La bola (1887), El cuarto poder (1888), Moneda falsa (1888) que conforman la tetralogía denominada "Novelas Mexicanas" y La Guerra de Tres Años (aparecida póstumamente en 1931). Para sus pulicaciones literarias, Emilio Rabasa utilizó el seudónimo Sancho Polo. En su madurez, formó parte de la Academia Mexicana de la Lengua.
De su personalidad como jurista y político nos pueden dar idea algunas de sus restantes obras: El artículo 14; La Constitución y la Dictadura; El juicio constitucional; La organización política de México y La evolución histórica de México.
No sé por qué tiene tan mala puntuación si es un libro in-cre-í-ble. Nunca voy a entender estas cosas de goodreads. En fin, este libro contiene, tal cual, la prosa que se debería escribir en México. No entiendo cómo es que si tenemos una tradición de prosistas que no le tienen miedo al español y que son capaces de desarrollar las frases más bellas y ricas en sentido y forma, tenemos hoy en día esa horrenda prosa con este mal estilo (caricaturizo, pero no me alejo tanto de la realidad de algunos escritores): "Salió. Tomó un taxi. Amarillo."
Rabasa critica desde su filosofía del derecho a la sociedad mexicana de su tiempo. Curioso resulta, al leer el libro, que seguimos en las mismas y que aquello que critica sigue lastimando el desarrollo social, que seguimos atascados en el mismo lodo, pues. Con una prosa soberbia, toma la parte por el todo, es decir, toma de muestra un pequeño pueblo para dar un vistazo de algo mayor: la forma de actuar del mexicano, oscura y saltando de un extremo al otro, tibia, sin verdaderas convicciones y dejándose manipular por lo inmediato y vulgar.
Además soy feliz porque me tocó trabajar a éste gran autor del soberbio siglo xix mexicano en la Enciclopedia de la literatura en México.
Si quieres saber un poco sobre la forma de escritura en los años posteriores a la guerra de reforma, este libro puede dar sin duda un vistazo general de lo que sucede en un pueblo, llamado Salado, en el cual los hechos sucedidos en 1874-1877 afectaron la forma de vida de los personajes. Ahora está no sería un libro que en general yo escogería para leer en mis tiempos libres, pues si prosa, al menos para mí, es algo confusa y en desuso y que si no prestas mucha atención puedes perderte en lo que está narrando.
La guerra de los tres años, del político chiapaneco Emilio Rabasa nos narra la historia el pleito entre los liberales y los conservadores del pueblo del Salado, tomando como base de la realidad La guerra de Reforma, o también llamada La guerra de los tres años, como hace alusión en el título. Pero como toda novela 一realista, o no一 también aporta temas de ficción, como es el caso general de los personajes en su construcción, basados en personas reales, pero finalmente ficticios. Específicamente comentaré el caso del drama entre Don Santos Camacho (Jefe político del Salado) y Doña Nazaria (viuda y devota católica) Como contexto, la Guerra de Reforma fue un periodo iniciado por el afán de los conservadores mexicanos de mantener las tradiciones asentadas por los gobernadores monárquicos. Los mayores promotores del conservadurismo eran los militaristas y el clero, que veían por sus propios intereses y no querían perder poder en lo político. Sin embargo, en esta guerra, que duró tres años (11 de enero de 1858-1861), salieron victoriosos los liberales. La manera en la que está narrada la novela hace fácil su lectura. Está compuesta por capítulos cortos, con un lenguaje sencillo y coloquial. La misma trama que te invita a seguir leyendo para conocer más los personajes y la historia, puesto que primero presenta un hecho y después explica porque ocurrió. Además, se acompaña de alguna que otra imagen por capítulo para ir acompañando la lectura, lo cual lo hace más interesante aún, pues en los dibujos se representa la vida del pueblo y sus habitantes. Se trata de una guerra de bandos ocasionada por una procesión como celebración a San Miguel (santo), a la que no están de acuerdo varios habitantes del pueblo, mayormente Don Santos, pues considera que es una burla a su autoridad realizar tal evento sin su consentimiento. Dicha procesión está en manos de Doña Nazaria一viuda de Don Varguitas, traficante de ganado一quien lo organizó todo a la mera hora y como quien dice, por puro gusto 一ya que pidió al campanario tocar las campanas de la iglesia desde las 3 a.m. para anunciarlo al pueblo一. Más adelante en la historia, se nos habla fugazmente sobre la relación que mantuvieron Doña Nazaria (35 años) y Don Santos antes de que este la dejará por una más joven, Luisa (20 años). Este pequeño detalle marca y da sentido a lo que pasa en el pueblo en estos momentos, pues es el indicio de que no sólo se habla de una guerra entre liberales y conservadores一tema realista一, sino que el autor también juega con una guerra de amores 一tema ficticio一, entre Don Santos, Doña Nazaria y Luisa. Aunque también se debe incluir a Doña Guilda (la suegra), porque también demuestra su cariño por Don Santos 一o más bien, todas muestran su interés económico en él一. Sobre los personajes, conforme avanza el pleito entre ellos, se van descubriendo sus verdaderas intenciones: se supone que Don Santos es un hombre liberal, pero sus acciones durante lo hacen ver como un ser egoísta y ruín que no tiene respeto por nada ni por nadie. Es más, pareciera que sus actos fueran inspirados por un motivo más personal, dirigiendo su odio especialmente al cura del pueblo. Hernández (secretario de Don Santos), se muestra en un principio como una persona acostumbrada a seguir órdenes, y sobre todo, al maltrato de Don Santos hacia él; sin embargo, casi al final se nota cómo sólo sigue lo que mejor le conviene, pues hay ciertos sucesos que le oculta a su jefe para su propio beneficio. Los Angelitos (gemelos) por el contrario, me parecieron los personajes más sinceros, a pesar de mencionarse poco, ellos se mantenían fiel a sus creencias. El padre Dieguez queda como víctima ante todo el revuelto cuando se lo llevan preso por “realizar la procesión” y gracias a esto, se permite recalcar en la novela la fe 一más que nada, respeto hacia una autoridad eclesiástica一 de los creyentes, quienes luchan por sacar al cura de la cárcel, sacrificando sus propios ahorros “por el bien del pueblo” 一punto de vista conservador一. El gobernador y la primera dama del estado juegan ambos roles. Son conservadores por ser creyentes religiosos 一especialmente Doña Juana一 y por apoyar al padre a salir de la cárcel; pero también son liberales porque ante todo, quieren mantener en orden el pueblo a manera de que todos estén contentos, por lo que le asignan a Don Santos el grado de capitán primero, y también lo consideran en el departamento de jefes y oficiales. El conjunto de personajes hace de la historia algo dinámico y en cierta forma divertido de leer. Desde mi perspectiva y como he planteado la novela, lo que el autor pretendía en su novela, más que una novela “puramente realista”, era crear una historia con hechos reales 一históricamente hablando一 y a partir de ahí contar otra historia: el pleito entre los amores de Don Santos, Doña Guilda y Luisa, personajes que se dejan llevar fácilmente por sus pasiones, más que por su objetividad.
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