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Aquelarre. Antología del cuento de terror español actual

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Tienes en tus manos un libro de terror.

Permítenos insistir en ello, porque acaso no seas esa clase de lector que gusta de leer con poca luz, envuelto en una vieja manta, mientras fuera descarga la tormenta. Tal vez no seas ese lector que disfruta del sobresalto que sigue a cada trueno, al lamento de las tuberías del edificio, al timbrazo inesperado de un teléfono en mitad de la noche. Ese lector, en fin, que lo pasa bien cuando pasa un mal rato.

Porque en ese caso, lector, este libro no es para ti. Aquí hay colmillos y garras, muertos que salen de sus tumbas y criaturas que se agitan como un odre lleno de insectos. Sangre a borbotones. Cosas que se mueven solas, luces que se encienden en casas vacías y puertas que se cierran a tu espalda. También, por qué no decirlo, hay humor, belleza y piedad. Claros en medio del bosque. Luz. Pero, no nos engañemos, su presencia no consigue iluminar las sombras. Así que olvidémoslo, otra vez será.

Aunque, bien mirado, si has llegado hasta aquí tal vez sí seas tú también, lector, uno de nosotros.

416 pages, Paperback

First published January 1, 2010

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About the author

Félix J. Palma

72 books588 followers
Félix Jesús Palma Macías, was born in Sanlúcar de Barrameda, Spain on June 16, 1968. He attended Francisco Pacheco High School and studied Publicity at the University at Sevilla.

His first volume of stories, El Vigilante de la Salamandra (The Lizard's Keeper) showed his ability to introduce fantasy into the every day. He is also author of the storybooks: Métodos de Supervivencia (Methods of Survival), Las Interioridades (Interiors), Los Arácnidos (The Arachnid), and El Menor Espectáculo del Mundo (The World’s Smallest Show).

Palma has also published La Hormiga que Quiso ser Astronauta (The Ant that Wanted to Become an Astronaut), Las Corrientes Oceánicas (The Ocean Currents), and El Mapa del Tiempo (The Map of Time). The Map of Time was the first novel to be published in the United States.

His book have garned many awards. His Los Arácnidos won the Cádiz Latin American Story Award, Las Corrientes Oceánicas won the 2005 Luis Berenguer Award for Novel and El Mapa del Tiempo was awarded the Ateneo de Sevilla XL Prize in 2008.

His work has been translated into more than 25 languages and published in over 30 countries. Palma has also worked as a columnist, literary critic and has given creative writing workshops.

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Profile Image for Julio Bernad.
528 reviews222 followers
October 19, 2023
El cuento La Cotorra de Humboldt está más desarrollado en mi podcast Dragones y Replicantes el programa dedicado a los 10 mejores relatos leídos en este 2022: https://go.ivoox.com/rf/103383483

El relato Los arácnidos se trata con más detalle en el Gabinete de Curiosidades - 15 Cuentos de terror para pasar Halloween (Parte I): https://go.ivoox.com/rf/118059422

Esta antología deja claro que, primero, el género terrorífico en español goza de una excelente salud y que, segundo, si más de unos de estos autores escribiera en otro idioma ahora mismo estaríamos hablando de clásicos modernos, maestros referentes o el calificativo pomposo que las editoriales ponen en la contraportada o en boca de autores famosos para vender su mercancía. Porque sí, damas y caballeros, en España se hace muy buen terror, pero no se traduce, y si se traduce no se publicita. Permitidme que reformule esta oración: en España se hace muy buen terror, pero a las grandes editoriales les importa tanto como la subida del precio del mango en Guinea-Bissau. Quizá lo que digo suena increíblemente chovinista, pero un servidor, pese a no ser un experto en el tema -ni pretenderlo-, ha leído un poco de terror, así que esta en posición para decir, al menos, cuando algo merece ser tenido en consideración. Me llevan los demonios cuando leo las alabanzas a autores como Adam Nevill, cuyas novelas son soporíferas como una columna de Juan Manuel de Prada, y escritas con una decima de talento y gusto que las del camarlengo de XL semanal, cuando Pilar Pedraza tiene relatos escritos con pura elegancia y mayor gusto estético por lo macabro y lo obsceno; tengo que aguantar la casquería de baratillo de Alma Katsu cuando Emilio Bueso, con solo 20 páginas, te puede construir una bomba de clavos y tuercas; me parto de risa cuando el terror psicológico de Caitriona Ward se considera revolucionario sabiendo que Ismael Martinez Biurrun consigue crear, con dos escenas, personajes sólidos llevados al límite por, que sé yo, langostas o medusas. Las comparaciones son odiosas, e injustas, pero más injusto me parece publicitar obras mediocres y anodinas escritas en ingles, copando, para más inri, todos los premios internacionales de renombre -premios en los que los únicos participantes son escritores en ingles, salvo excepciones que confirman la regla- desdeñando a los escritores que tenemos aquí, que hacen lo mismo pero mejor y con más personalidad.

Bueno, terminados los dos minutos de odio os voy a contar de los relatos, que es lo verdaderamente importante y el motivo por el que estáis leyendo esta reseña. Ignoremos al friki cabreado y dejemos que siga dándose cabezazos contra la pared. Pasemos al mojo:

-La mancha, de Juan José Plans (**): el maestro Plans será un referente del terror en nuestra piel de toro, y no negaré que crecí con sus radioficciones en RNE, pero este relato de ficción extraña no está a la altura. Una pareja acaba de regresar de sus vacaciones y descubre una mancha de humedad en su cuarto, algo extraño, pues los pintores acababan de pintar la habitación aprovechando la ausencia del matrimonio. La mancha de humedad, sin embargo, presenta un comportamiento inusual, casi orgánico. El estilo ramplón, sin gracia, y los diálogos que buscan sonar naturales siendo doblemente artificiales podrían ser soportables de no ser por el final, que roza la vergüenza ajena.

-El ángulo del horror, de Cristina Fernández Cubas (****): otro relato de ficción extraña que sugiere más que cuenta. El hijo adolescente regresa al hogar luego de una estancia en el extranjero. Su hermana pequeña, deseando el regreso de su hermano, pronto descubre un cambio en él, una honda melancolía que no puede disimular, como si hubiera dejado algo atrás muy querido o hubiera algo muy cambiado en casa. Un relato en que el terror se insinúa como una presencia esquiva y desagradable. Un clásico.

-Instantáneas, de José María Latorre (***): leí la antología Música muerta y algunos cuentos de terror de este autor, que tiene el honor de haber escrito uno de los pocos libros que ha llegado a terminar mi pareja, y este relato es de los mejores. No me malentendáis: muy pocos relatos suyos me han gustado, todos estaban o excesivamente alargados o descafeinados. Pero este da en el blanco: su premisa, sencillísima, esta desarrollada a la perfección. Un hombre entra a un fotomatón para obtener unas cuantas fotos carnet. La maquina parece tener la cámara averiada, porque las fotos que escupen no se corresponden a la imagen que al protagonista le devuelve el espejo. Un buen ejemplo de terror minimalista. Terror concentrado en una foto carnet.

-Mascarilla, de Pilar Pedraza (****): no puedo ser objetivo con mi querida Pilar Pedraza, y aunque este no sea de sus mejores relatos es innegable la elegancia con que sabe plasmar lo morboso. Una esteticien resacosa es obligada a cubrir el turno de su compañera, doblemente resacosa, y atender a una clienta con un cutis especialmente complicado. A esta autora siempre le ha interesado las malformaciones, las metamorfosis y, por supuesto, la muerte. Al igual que el segundo, un relato que insinúa más de lo que explicita.

-El banquete del señorito, de Norberto Luis Romero (****): al contrario que el resto, todo tipo de insinuación se deja de lado en aras de lo grotesco y lo escatológico. El señorito tiene gustos culinarios refinados, le gusta comer niños y regarlos con buenos vinos. Es esto, y nada más. En manos de otra persona este relato hubiera sido una parida desagradable de leer, pero Romero consigue, gracias a una comedia negra como la pez y un estilo ácido pero elegante, hacer que el canibalismo hasta de un poco de hambre.

-La luz de la noche, de José Carlos Somoza (*): nunca he entendido el éxito de este autor, con diferencia el más internacional de todos los presentes: las dos novelas que he leído suyas me dejaron muy indiferente, y los pocos cuentos con que me he topado tres cuartas partes de lo mismo. Este relato intenta tirar de lirismo y realismo mágico para crear una escena onírica. Le reconozco el esfuerzo, pero la verdad es que su estilo ni es poético, ni es sugerente. Una historia de fantasmas insomnes con muy poca presencia.

-El espanto y otros microrrelatos, de Ángel Olgoso (**): microrreseña. Prefiero la ficción minúscula de José María Merino.

-Carroñeros del miedo, de David Jasso (***): uno de vampiros psíquicos que no esta muy mal, aunque tampoco esta muy bien. Unas presencias incorpóreas que se alimentan del miedo coinciden en que las salas de cine en que se proyectan películas de terror son el mejor restaurante. Como estrategia depredadora me parece un poco limitada: desde luego que con Hereditary quedarían empachados, pero La monja les sabría a un canapé húmedo de huevo hilado.

-El escombral, de Juan Ramón Biedma (***): un relato sucio y duro como los personajes que por el desfilan. Una joven paria de la sociedad sobrevive como puede en un albergue de mala muerte a la espera de sus nada esperanzadores resultados médicos. Allí conoce a los Gitanos Nucleares -que grupazo de punk, tú-, una recua de limpiadores de centrales nucleares nómadas que van coleccionando radiación por toda Europa.

-Palabras para Nadia, de David Torres (***): un ejercicio mucho más inspirado de onirismo: a Somoza le aplaudo el esfuerzo, pero a Torres le aplaudo el resultado. En este relato vemos como se desarrolla un vínculo mental entre un vampiro psíquico y su víctima, y como sus identidades se mezclan hasta hacerse indisociables.

-Los arácnidos, de Félix J. Palma (****): el autor de la Trilogía Victoriana es de las mejores plumas nacionales con las que contamos, y si no tiene un Hugo cada una de sus entregas y sí los tiene N. K. Jemisin es porque, en Estados Unidos, se desdeña y premia más por concentración de melanina que por la lengua en que se escribe. Volviendo a este relato, me recuerda un poco a la última cinta de Paco Plaza, La abuela, aunque este relato se escribiera muchísimos años antes y sea infinitamente mejor que el terror geriátrico del primero. Esta historia nos narra una relación mutualista y enfermiza entre un nieto, un seductor empedernido de rostro angelical, y su abuela, una anciana recluida que, como Penélope, solo se limita a tejer desde la comunidad de su butaca, esperando. Creo que no hace falta decir quién es la araña en este relato y qué queda atrapado en sus redes. Ojala fuera Félix mi padre.

-Círculo Polar Ártico, de Care Santos (****): entiendo perfectamente a los protagonistas que buscan un retiro espiritual alejados del mundanal ruido, buscar el lugar más recóndito y más aislado para no tener que saludar a vecinos o importunos. De vez en cuando, todos estamos necesitados de soledad, el problema es cuando obtenemos demasiada. Esto es lo que le ocurre al protagonista de este relato, que decide viajar a un islote islandés para fotografiar frailecillos, pájaros que, junto con los pingüinos, son el perfecto ejemplo de que el darwinismo tiene un sentido del humor retorcido. Otro relato cuya fuerza reside en lo que nos insinúa más que en lo que cuenta.

-Cosecha de huesos, de José María Tamparillas (***): la agricultura es un oficio muy ingrato, más aún cuando tu finca es un erial yermo de un pueblo cerrado celoso de los forasteros. Pero si encima descubres con el arado que tus tierras se han utilizado durante años como camposanto improvisado la tarea, más que ingrata, es una putada. Un relato interesante y divertido con una frase para el recuerdo: esta tierra llama a los muertos.

-Medusas, de Ismael Martínez Biurrun (****): matrimonios malavenidos, atrapados en la rutina, que no solo deben hacer frente a sus problemas conyugales sino también a una amenaza sobrenatural. Una pareja de vacaciones con su prole entra en contacto con un anciano parlanchín y absorbente que les cuenta una historia macabra que, como suele ocurrir con las leyendas urbanas, ocurrió en el edificio en que se alojan. No se cómo Biurrun es capaz de plasmar de manera tan realista la parte más homicidas del reino animal.

-Huerto de cruces, de Santiago Eximeno (***): cómo, un relato de zombies. Y encima está bien. Qué locura; pero así es: Eximeno consigue escribir una historia de apocalipsis zombie rural con la suficiente identidad y tensión como para que sea memorable. No le pongo más puntuación porque, seamos sinceros, sigue siendo una historia de zombies, con todo lo que ello implica. Y ya nos lo sabemos de memoria.

-La cotorra de Humboldt, de Lorenzo Luengo (*****): con diferencia, sobrada diferencia, el mejor relato de esta antología y el que mejor escrito esta. Qué elegancia y que dominio del lenguaje del maestro Luengo. Me quito el cráneo. Además, tiene todo lo que me gusta: naturalistas decimonónicos, expediciones científicas, ciencia ficción blanda indistinguible de la fantasía. Y encima parte de una premisa real, el descubrimiento por parte del explorador Humboldt de una cotorra que memorizó palabras de una tribu extinguida. A partir de la presentación en sociedad del insigne pájaro, Humboldt consigue crearse un nombre en los círculos científicos ingleses de la época y la llave para acceder al tálamo de todas las damas de buena sociedad, deseosas de ayuntar con un intrépido explorador. Pero este lenguaje extinto, que al principio solo parece tener un gozoso efecto afrodisiaco, una vez se le añade una gramática presenta nuevos e inesperados efectos.

-El hombre revenido, de Emilio Bueso (****): otro titán del terror patrio injustamente reconocido fuera de nuestras fronteras -bueno, diría totalmente desconocido fuera de estas-. Un extraño peregrino, abotagado como un ahogado y cubierto por un sudario, atraviesa el pueblo en dirección al camposanto, con la intención de alimentarse de los muertos del pueblo; junto a él caminan la peste, el hambre, la enfermedad y la muerte. Es la perfecta descripción del cuadro El triunfo de la muerte de Brueghel. Tan brutal como una lluvia de hachas.

-La cirugía del azar, de Alfredo Álamo (***): la manifestación artística más pretenciosa y vacía es la performance, con la que cualquier "artista" sin talento puede ganarse la vida siempre que tenga un marco teórico lo suficientemente oscuro como para hacerlo ininteligible a oídos profanos o pretendidamente doctos -la jerga posmoderna es perfecta para dar empaque a la nada- y esté dispuesto a llevar su cuerpo, su dignidad y desinhibiciones la extremos. En otras palabras, gore. Este relato va un poco de eso: hasta que limites llega a traspasar uno por algo de casito.

-Nox Una, de Marian Womack (*): entre lo que he dicho antes y lo que digo ahora vais a pensar que no soporto las altas esferas intelectuales y artísticas. Y es verdad, no las soporto. No aguanto a los creadores que disfrazan su mediocridad de palabrería y su falta de sensibilidad con intelectualismo. Por eso no soporto los relatos protagonizados por personajes que ejemplifican todos estos tópicos. Si a eso le añadimos que el relato tiene un ritmo soporífero y que la historia tampoco es especialmente interesante, no puedo darle mejor puntuación.

-La mercancía, de Alberto López Aroca (***): el drama de la inmigración ilegal y la trata de blancas con un añadido sobrenatural. Muy destacable el buen gusto con que esta escrita la historia, narrada en primera persona por un camionero que habla como tal. Si Juan José Plans hubiera encontrado este tono su relato hubiera sido mucho mejor.

-Gatomaquia, de Marc R. Soto (***): un convicto relata a su compañero los motivos que le impulsaron a matar al gato de su novia y que le llevaron indefectiblemente a prisión ¿Por matar a un gato? He ahí el maupassantiano giro de guion. Una propuesta interesante, pero que se hubiera beneficiado, quizá, de otro enfoque.

-Caries, de Miguel Puente (****): este relato es de esos que nace de una anécdota o un chiste en una barra de bar ¿te imaginas que los vampiros tuvieran que ir al dentista? Parece una tontería, y en manos de un escritor menos experimentado seguramente lo hubiera sido, pero Puente consigue crear un microuniverso sólido como continente para una historia que es, a priori, poco más que una broma macabra.

-La luz encendida, de José Miguel Vilar-Bou (**): desafortunadamente, el segundo relato de fantasmas de la colección tampoco cumple. Quizá por intentar ser tan ambiguo el final pierde mucha fuerza, lo desconozco.

-Exploradores, de Matías Candeira (**): lo siento, tampoco he logrado disfrutar del último relato, y muy seguramente sea culpa mía por no haberle prestando la suficiente atención. Es el problema de ser el último y haber leído toda la antología del tirón: llegue exhausto.

La palabra que definiría a los mejores relatos de esta colección sería elegancia y personalidad. El grueso de relatos esta muy bien escrito, con un estilo inspirado y pulido mucho más complejo y embellecido del habitual para el género, especialmente de sus representantes más importantes. Además, aunque muchos temas son arquetípicos -fantasmas, vampiros, muertos vivientes, etc- cada autor sabe darles una personalidad propia y una identidad que los aleja del típico cuento terrorífico, ya sea trasladando el escenario a un ambiente más familiar al lector español o introduciendo elementos ajenos al imaginario anglosajón que ha secuestrado al terror desde el siglo XX. Estos relatos, como dije al principio, son una perfecta muestra de la buena salud de que goza el género en nuestra lengua, y una cura para nuestro innato complejo de inferioridad.

Porque el jardín del vecino siempre parece tener los muertos más hediondos y los monstruos tentaculares más aterradores, aunque nuestra parcela no tiene enredaderas menos retorcidas ni fantasmas menos sanguinarios.
Profile Image for Mariano Hortal.
844 reviews203 followers
May 17, 2012
"Aquelarre" es una antología de relatos de terror que la editorial Salto de página edita recopilando a varios autores patrios. Hay relatos que se han publicado en otras antologías y algunos hasta inéditos y está caracterizada por su eclecticismo, todo tipo de temáticas, desde las más clásicas de vampiros e incluso hombres lobos hasta obsesiones compulsivas, terrores psicológicos, casas encantadas, zombies... todas ellas elegidas para, como dice en el prólogo, causar terror o, al menos, inquietud. ¿Lo consigue? Pues la verdad es que sí, ha resultado ser una recopilación excelente, algunas historias buenas y otras increíbles. Desde luego pasas un rato la mar de entretenido y además tienen mucha literatura dentro. Más que recomendable para todos los amantes del género.
Profile Image for Alexander Páez.
Author 34 books665 followers
May 26, 2014
Hay relatos muy buenos, excepcionales. Hay algunos buenos y otros no tan buenos o más normales, como en toda antología.

La recomiendo a todo lector de terror para conocer pequeños trabajos de autores patrios que quizá con una novela pasarían desapercibidos.

Una gran antología que se lee en un suspiro y con la que he pasado malos ratos leyendo a oscuras.
Profile Image for naturaespecies.
153 reviews48 followers
December 9, 2022
Una estupenda introducción al terror español contemporáneo (un reducto en el que, lo confieso, me daba bastante pereza entrar, pero, mira, aquí me tenéis comiéndome mis prejuicios). Y, puesto que antes de cada cuento hay una pequeña semblanza del autor y una minibibliografía, sirve también como guía para futuras lecturas. En definitiva, muy recomendable.
Profile Image for Jose Lomo Marín.
158 reviews11 followers
Read
April 26, 2019
Muy interesante antología de cuentos de terror escritos por autores en lengua castellana (la mayoría nacidos en España). Más allá de las preferencias y afinidades hacia uno u otro de los veinticinco autores seleccionados, todas las obras me parecen muy interesantes y funcionan como un revelador abanico de inquietudes, temas y tonalidades del cuento de terror contemporáneo. No obstante, y más allá de mis siempre pedilectos Emilio Bueso y Pilar Pedraza, no puedo reprimir la recomendación de los cuentos de Felix J. Palma e Ismael Martínez Biurrun (Los arácnidos y Medusas respectivamente).
Profile Image for Octavio Villalpando.
530 reviews33 followers
March 15, 2013
Me encantó! La mayoría de los cuentos contenidos son de un altísimo nivel, incluso hay varios que contienen ideas innovadoras dentro del género. Definitivamente recomiendo su lectura, ya no solo para los amantes del género del horror, sino en general.
Profile Image for Cuervo Solitario.
581 reviews2 followers
February 11, 2026
Aquelarre es un proyecto tan ambicioso como bien realizado. Su intención era dar una panorámica de lo que están haciendo los escritores que se dedican al terror en España y, aunque la completitud absoluta es imposible, nos brindan una muy completa.
En el libro, algo muy de agradecer, no nos encontramos con una predominancia de autores “de la casa”. Bien al contrario, si observamos las biografías veremos sus variadas procedencias (en cuanto a sellos editoriales se refiere). También podremos constatar que algunos de ellos tienen un currículum relativamente modesto, aunque, a juzgar por cómo escriben, no tardarán en aumentarlo. La labor realizada por los antólogos es encomiable. Se percibe un trabajo de investigación y búsqueda real.
Sobre la edición, poco que comentar: como el resto de la Colección Púrpura, resulta cómoda y agradable, y el prólogo de los antólogos, si bien no profundiza demasiado en el terror en sí, funciona bien y sirve de preámbulo para lo que vamos a encontrar. A destacar el título, Aquelarre, (no se me ocurre ninguno más adecuado) y la curiosa idea de haber ordenado los relatos en función de la edad de sus autores, lo que permite seguir, más o menos, una evolución en cuanto a cómo se ha abordado el terror en nuestro país.
Echemos un breve vistazo a las obras por separado:
La mancha (Juan José Plans): Se trata de un relato que reposa en el diálogo. El elenco de personajes es muy reducido, la prosa es sencilla, el escenario, cotidiano, y el elemento perturbador igualmente simple y, hasta cierto punto, arbitrario. Es una obra que juega con la cercanía con el lector, en la línea del realismo mágico, y que se vale del minimalismo para realzar la inquietud.
El ángulo del horror (Cristina Fernández Cubas): Uno de mis relatos preferidos de la antología. La autora crea con acierto un espejismo onírico en el que el lector se sumerge hasta sentir vértigo. Lo palpable de las relaciones familiares que sirven de marco al fenómeno imposible (quizás un guiño a Lovecraft) y la fuerza que adquiere la noche, que deviene casi un personaje propio, hacen de este relato una experiencia inquietante que deja un fuerte poso de desasosiego.
Instantáneas (José María Latorre): Un relato sencillo pero solvente. Integra con acierto el absurdo dentro de lo cotidiano y consigue implicar al lector con el protagonista al apoyarse en sentimientos muy humanos, como la curiosidad o la inercia.
Mascarilla (Pilar Pedraza): Esta obra se apoya en la ausencia y en lo directo. Nos presenta en primer plano el elemento inquietante dentro de un escenario banal (un centro comercial, el mundo de los cosméticos) y lo deja en vilo (como si el horror no necesitara hacer acto de presencia propiamente dicho para existir). Es el lector quien se angustia sin necesidad siquiera de un pequeño empujón.
El banquete del señorito (Norberto Luis Romero): Relato peculiar sobre las perversiones humanas, basa su fuerza en el elemento estético, en el escenario y el marco. La acción casi es secundaria frente al ambiente que consigue recrear, en el que las depravaciones culinarias, como apunta el título, son las protagonistas. La prosa, que interpela al lector directamente, prescindiendo de algunos convenios, facilita que este se sumerja en la particular mansión retratada.
La luz de la noche (José Carlos Somoza): Una historia sencilla y elegante, que gracias a la prosa y al ritmo que le imprime el autor resulta tan sugerente como poética. La muerte, la noche y los aparecidos adquieren un nuevo tinte, clásico pero fresco, en sus páginas.
El espanto y otros microrrelatos (Ángel Olgoso): Un buen ejemplo de las posibilidades de este modo de abordar la creación literaria. Los microrrelatos aquí reunidos, apenas media docena, nos presentan un imaginario complejo y perturbador con una fuerza inusitada gracias a la precisión del autor a la hora de plasmar ideas.
Carroñeros del miedo (David Jasso): Una de las obras que más me gusta del autor y quizás la menos representativa de su trabajo. En este relato se percibe una ternura y una poesía especial bajo una capa fantástica (fantasmas en un viejo cine, como si fueran recuerdos perdidos) que llama la atención en un escritor que suele dar más protagonismo al narrador cotidiano.
El escombral (Juan Ramón Biedma): El relato nos trae uno de los escenarios más originales de la antología. Contemporáneo y urbano, sí, pero con unos matices que lo acercan a un circo de los horrores o a un capricho grandguiñolesco. Resulta descorazonador y desazona. Yo me llegué a sentir un poco enfermo leyéndolo.
Palabras para Nadia (David Torres): Aquí se nos presenta una de las prosas más exigentes del libro. El relato tiene algo de monólogo interior y quiebra su estructura para introducirnos de lleno en los inquietantes dominios de sus personajes. Un viaje a la tierra de los vampiros, pero contemporáneo, donde la acción aparente flota sobre oscuros manantiales subterráneos.
Los arácnidos (Félix J. Palma): La elegancia formal de este relato es quizás su aspecto más remarcable. Gracias a ella se disfruta sobremanera del original escenario dispuesto, una mansión señorial contaminada y saturada, literalmente, por los oscuros secretos de una familia perversa.
Círculo Polar Ártico (Care Santos): Un relato peculiar en el que no se sabe muy bien qué es lo que produce la inquietud, pero en el que esta es palpable. De alguna manera, la percibimos como una sombra en el rabillo del ojo, entrelazada con esa sensación de inseguridad que provoca adentrarse en un terreno ignoto y exótico.
Cosecha de huesos (José María Tamparillas): Creo que este relato condensa las dos principales virtudes que veo en el autor: su capacidad de hacer un retrato “costumbrista” e inquietante, castizo e impregnado de desasosiego, y su habilidad para generar el escalofrío. Pero no un escalofrío estético o metafórico, sino real.
Medusas (Ismael Martínez Biurrun): Un buen ejemplo del terror parental. También una buena muestra de lo que podemos encontrar en sus últimas novelas: una trama sólida que se desarrolla con suavidad, unos personajes originales pero palpables y unos cierres en los que la tensión sube de un modo impresionante. De los pocos autores que me ponen el corazón en un puño.
Huerto de cruces (Santiago Eximeno): Antes de que el género zombi triunfara en nuestro país, este relato cosechaba sus éxitos. En él hay epidemia Z, sí, junto a un retrato de la Castilla rural tan realista que resulta estremecedor. Quizás no sea la obra más representativa del autor, pero sí una que tiene todas las virtudes de un género a día de hoy sobreexplotado, y ninguno de sus defectos.
La cotorra de Humboldt (Lorenzo Luengo): Una obra peculiar. El tono humorístico y el escenario abracadabrante que se nos presenta hacen dudar de si se trata de una obra de terror. Su final surrealista pero coherente con el conjunto trae la respuesta: sí. Una apuesta tan atrevida como entretenida.
El hombre revenido (Emilio Bueso): Otro peso pesado de la antología. Con una prosa rica y aventurera, el autor nos trae una historia que se sumerge en las raíces de uno de los clásicos del terror (el muerto viviente) por vías nuevas. Establece, además, un diálogo interesante entre distintos elementos de la mitología macabra. Como ambientación, los tiempos de la peste.
La cirugía del azar (Alfredo Álamo): Volvemos a los escenarios contemporáneos con una de las obras más duras de la antología. La escritura precisa del autor va en consonancia con la macabra cirugía que se nos plantea como elemento central del relato y como excusa para indagar en los rincones del alma humana, en concreto, sobre las facetas creativas.
Nox Una (Marian Womack): Una historia misteriosa y sugerente llevada con acierto, donde pesa más la atmósfera que la propia narración, la cual queda más desdibujada. Esto no resta un ápice de inquietud. Único punto oscuro, los gerundios.
La mercancía (Alberto López Aroca): Con un estilo directo, oral pero al mismo tiempo rico, fiel al personaje narrador pero no por ello coartado, este relato nos acerca a un drama contemporáneo (el del tráfico de inmigrantes) a través de mitos antiguos, y lo hace con un resultado demoledor. Es imposible no sentir simpatía, por lo campechano del narrador, y, al mismo tiempo, un horror profundo.
Gatomaquia (Marc R. Soto): Otro de mis relatos preferidos del libro y de mis lecturas en general. Estamos ante una pequeña obra de arte: personajes vívidos, escenarios palpables, ritmo sostenido y un trabajo de relojero que nos lleva a un final inolvidable.
Caries (Miguel Puente): Una revisitación de un clásico del terror, el vampiro, que combina con acierto humor, tensión y un anecdotario que seduce y engancha al lector. Tampoco me parece la obra más representativa del autor, a quien vinculo más con un terror más puro e implacable, pero sin duda es una magnífica lectura.
La luz encendida (José Miguel Vilar-Bou): Una buena muestra de la suave elegancia que tiene la prosa de este autor y de la capacidad de fascinar y estremecer que se esconde entre sus líneas. Personajes cercanos confrontados a hechos extraordinarios pero, al mismo tiempo, delicados, casi inasibles, como tiene que ser la materia espectral.
Exploradores (Matías Candeira): Un relato que hibrida con acierto la parafernalia de la ciencia-ficción con los recursos del terror. Una buena muestra de un tipo de literatura que se sale de hormas para buscar, sobre todo, estremecer a un lector habituado a coquetear con todo tipo de ficciones.

En definitiva, un libro muy recomendable para los que quieran echar un vistazo general a lo que se está cociendo en el fantástico siniestro español. Incluso los aficionados al mismo encontraremos nuevos caminos por explorar. Yo, al menos, lo he hecho.
Profile Image for Miguel Vega.
Author 12 books43 followers
December 2, 2018
Gracias a la fantástica labora de Toni Rómar y Pablo Mazo, en Aquelarre se dan cita algunos de los autores y autoras que, desde hace unos cuantos años, contribuyen a consolidar la ya rica tradición literaria del terror en español. Partiendo de los más clásicos (José María Latorre, Pilar Pedraza...) y llegando hasta los más jóvenes (José Miguel Vilar-Bou, Matías Candeira...), los veinticinco relatos de este volumen ofrecen un buen catálogo no solo de las distintas formas de abordar el género en la literatura (los hay inquietantes, salvajes, cósmicos, humorísticos...), sino también de los temas que, casi de manera universal, se han explorado desde este prisma (seres de otra dimensión, no muertos, sombras nocturnas, enfermedad, vejez, soledad, oscuras relaciones familiares...). Por si fuera poco, muchos de ellos son ganadores de premios, han sido incluidos en otras antologías o pertenecen a obras ya publicadas, así que el su valor como compendio de calidad es indiscutible.

De entre todos ellos, y sin desmerecer a ninguno de los demás, me quedaría con los siguientes:

- Instantáneas (José María Latorre), por su facilidad para ilustrar, a través de la metáfora de la fotografía, uno de los terrores más mundanos que existen.
- El ángulo del horror (Cristina Fernández Cubas), por atreverse con una de las sensaciones con las que hemos tenido que enfrentarnos todos aquellos que conocemos el insomnio.
- La cotorra de Humboldt (Lorenzo Luengo), en la que el autor hace gala de originalidad para traernos una historia que empieza con socarronería, pero acaba disparatándose salvajemente.
- Huerto de cruces (Santiago Eximeno), porque el maestro Eximeno siempre sabe elegir las palabras precisas para hacerte sentir mal.
- Los arácnidos (Félix J. Palma), por lo claustrofóbico de la historia, que se vuelve tan pegajosa como una tela de araña en una gruta angosta.
- La luz encendida (José Miguel Vilar-Bou), porque juega de manera impecable con el miedo que no se puede comprender y que ataca a quienes creen tenerlo todo bajo control.
- Exploradores (Matías Candeira), por ser un cuento tan crudo como extraño, que consigue sorprender al lector sin necesidad de perderse en datos innecesarios o descripciones sobre el pasado de los personajes.
Profile Image for Fabulantes.
507 reviews30 followers
October 5, 2014
Reseña: http://www.fabulantes.com/2013/11/aqu...
“Los cuentos recogidos en esta antología se enmarcan en esa literatura que indaga en lo terrorífico apoyándose en la tradición, pero con una mirada que presenta a los lectores de hoy algo más que una simple revisión de los tópicos de género, empleando recursos que no siempre habían estado a su servicio”, asegura (Pablo) Mazo Agüero (editor de Salto de Página). En su afán por establecer un estado de la cuestión, selecciona 24 relatos que van desde 1967 hasta el presente de su edición, 2010, escritos por otros tantos autores que se cuentan entre los nombres propios (o más sonados) del género en castellano y que han logrado publicar en revistas, fanzines o volúmenes especializados."
Profile Image for Ignacio Senao f.
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October 13, 2014
Pensaba que sería otra recopilación por encargo de relatitos exprés. Pero no, se trata de una recopilación de relatos que han aparecido en otras antologías o inéditos. Esto le añade algo de calidad, al no ser lo primero que le salga al autor para cumplir.

Como en todas, algunos muy buenos y otros flojos, pero ninguno malo, y esto es lo impactante.
Profile Image for Lenin Trujeque.
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March 2, 2024
Algunos cuentos sí son de flojera, muchos de ellos de los inéditos. Pero otros son muy buenos. Discrepo con que en toda antología habrá buenos y malos textos, sobre todo si es una antología nacional y no solo de un solo autor. Creo que se pudieron quitar cuentos muy clishé. Tales como caries o unos muy raros como el de el revenido, que lejos de causarme algo me provocó aburrimiento y decepción, pues me habían recomendado mucho al autor. Otros son buenísimos, vale la pena
Profile Image for Mª Inmaculada.
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September 26, 2025
Relatos de calidad de autores españoles. Alguno me ha revuelto demasiado, como el de Gatomaquia. Mi favorito ha sido “El hombre revenido”, con sus hipnóticas descripciones, y el último relato, “Exploradores” tan extraño, a veces rozando una alusión al Génesis, otras queriendo acercarse a la matanza de Texas. Me quedé con ganas de más con este relato.
Muy buena antología.
Profile Image for Gus Giray.
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October 22, 2022
De los 24 relatos, sólo unos cuantos me parecieron atrapantes, el resto dejan mucho que desear. Hubo unos que de plano pasaron sin pena ni gloria, pero otros cumplieron su cometido envolviéndome en una atmósfera terrorífica e inquietante. Mi relato favorito sin duda "la Luz encendida"
Profile Image for Tragic.
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October 28, 2024
Antología de relato hispano contemporáneo. Mantiene mucho el nivel.

Destaco por encima de todos, un par; «Medusas» y «El hombre revenido».
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