Este libro es como ver un thriller al muy estilo Scream.
Conoceremos a un grupo de amigos que están por entrar a la universidad: Duncan, Brittany, Frankie, Erin, Marion y Theo. Aparentemente, estos chicos son mejores amigos, muy cercanos entre sí y deseosos de seguir un camino juntos… hasta cierta noche en donde deciden ir a pasar unos días a una cabaña familiar, perteneciente a la familia de Brittany: uno de todos ellos, pierde la cabeza y apuñala a otro para después, perseguir a los demás por toda la cabaña y darles muerte, o por lo menos, torturarlos.
Sin embargo, haciendo acopio de valor y estrategia, logran salir vivos… aunque no todos. En el proceso, otro más muere.
Pero la historia no termina ahí: años después, luego del juicio y encarcelamiento del perpetuador, el resto del grupo sigue una vida normal, universitaria y con sueños por cumplir en lo profesional… pero no lo harán solos. Hay una deuda qué pagar, cuentas por saldar.
Una humillación que no puede quedar sin castigo. Una búsqueda de la identidad que carcome el corazón. Un genuino encuentro de amor. La perseverancia y persecución de los sueños.
Culpas. Miedos. Cobardía. Dolor. Arrepentimiento. Rencor. Ingredientes indispensables para maquinar una Despiadada Venganza.
Plagada de subes y bajas, de momentos que nos dejan sorprendidos para después seguir leyendo, esta historia nos va revelando secretos de cada personaje, al grado de preguntarnos quién es honesto, quién miente, quién tiene más secretos.
Desgraciadamente, siempre hay un amigo mier** en el grupo... Y lo peor de todo es que nunca nos imaginamos quién es víctima, y quién victimario.
Me gustó el giro final, y me supo a justicia el darle el lugar estelar, a un personaje que no creía capaz de nada.
Le doy 3 estrellas por el hecho de que hubo unos cuantos cabos que no quedaron claros para no dejarnos con dudas. Sin embargo, pasarán un gran rato con todos los personajes que nos cuentan su historia, en medio de la ansiedad, pánico, intriga y una preocupación constante.