Son dos elementos los que conducen Historias de ratas y otros cuentos, la cotidianidad y la marginalidad. Ya sea en un ambiente costumbrista, ya en uno moderno, sus personajes se encauzan en una trama que no escapa al día a día, incluso cuando llega a resultar inverosímil. Pero esta cotidianidad es marginal y es determinante, son marginales también ellos y más aún, esa situación hace que no puedan escapar al infortunio sin remedio. Así, sus protagonistas son seres que viven en los límites de lo un niño que se enamora de una imagen religiosa, la crónica de un descuartizamiento, la muerte de un delincuente por sobredosis. Todos son seres malos, malos e inocentes, con esa inocencia que dan la ignorancia y la miseria. Andrés Feria les da voz a personajes que no la tendrían si no es a través del arte.