Una historia que duele, un recuerdo que congela.
En este momento estoy sentado bajo las cobijas mientras una bolsa de agua caliente mantiene mis pies en una temperatura agradable. Tengo puestos mis audífonos favoritos, escucho música relajante y escribo cómodamente en la laptop que mantengo sobre mis piernas. Ahora mismo no tengo ningún tipo de preocupación. Me siento cómodo y en paz. Sin embargo, pocas veces soy consciente de estas sensaciones. En vez de ello, me dedico a transitar la vida con prisa, corriendo sin detenerme y obsesionándome por mis eternos pendientes. Me quejo por lo que me falta, envidio lo que no es mío, me preocupo en exceso por cualquier nimiedad de la cotidianidad. Es como si viviendo en modo automático solo intentara satisfacer a mi ego, en vez de enfocarme en agradecer todas las bendiciones que me rodean diariamente.
Por ello, leer esta obra la he sentido como una fuerte cachetada que me regresa a la realidad. Descubrir, recordar y/o profundizar en la verdadera historia del accidente aéreo que ocurrió en la cordillera de los Andes el 13 de octubre de 1972, sinceramente, me ha conmocionado intensamente por las dificultades que tuvieron que vivir los infortunados. Fueron personas que sufrieron demasiado en uno de los lugares más inhóspitos del mundo soportando temperaturas gélidas, en soledad y sin un techo donde morar, llegando a sentirse obligados a comer carne humana para no perecer de hambre. En mi opinión, esta historia representa la perseverancia y amor que los seres humanos sentimos hacia la vida. A pesar de las dificultades, nuestro instinto de supervivencia nos impulsa a superar barreras y limites que parecen inquebrantables. La sociedad de la nieve es una historia que encierra dolor y sufrimiento, pero también amor por la vida e inspiración. Un libro espectacular.
La sociedad de la nieve es una historia súper intensa y cruda que me ha hecho cavilar profundamente en la falta de gratitud con la que vivimos nuestro día a día. Puede que tengamos de vez en cuando una que otra necesidad, pero en comparación con lo que vivieron aquellas personas, es como si diariamente perteneciéramos a la realeza. Cuando lees cada fragmento de esta historia y recreas en tu mente las penurias de los protagonistas, empiezas a sentir la necesidad de valorar todo lo que tienes a tu alcance, incluso con sus imperfecciones. La historia de este libro ha sido un viaje al pasado para aprender a valorar el presente. Nunca más volveré a observar a mi familia, ropa, comida, tecnología, hogar, salud, seguridad, comodidad, etc., con los mismos ojos que antes. Ahora los valoro a cada minuto, ahora comprendo la buena fortuna que me ha acompañado toda la vida.
Como este accidente fue tan impactante, son bastantes los documentales, películas y otros libros que profundizan acerca de esta historia de la vida real. Sin embargo, este libro es muy especial porque tiene incorporado, como valor agregado, la narración en primera persona de la odisea que vivieron los dieciséis sobrevivientes en los Andes. La historia es mundialmente conocida y tantos los detalles del accidente como el desenlace se repiten una y otra vez a lo largo del libro, pero cada relato es especial porque su impacto no te deja indiferente. Además, el libro tiene la recopilación de muchas mini-historias que vale la pena conocer no solo de los 72 días de sufrimiento, sino de antes y después del accidente. En La sociedad de la nieve conoceremos las premoniciones que sintieron algunos antes del accidente, los pensamientos de los afligidos, vulnerabilidades, decisiones, camaradería y miedos en medio de la tormenta, y lo difícil que significó readaptarse a su vida normal al ser rescatados. La narración no solo te cuenta una historia, sino te comparte un trozo del alma de los protagonistas de aquella vivencia. Algunos lo hacen desde el positivismo, otros desde el sufrimiento, pero siempre con honestidad y sin exagerar lo que sienten desde lo más profundo de su corazón. Además, es interesante porque los implicados, en vez de ver su experiencia como un castigo, decidieron enfocarse en encontrar el propósito de para qué tuvieron que vivirla. Por ello, recurren frecuentemente a hablar de las casualidades, los milagros y la fuerza del destino, pero también de su necesidad de hacer charlas, contar su historia y regresar repetidamente, en expediciones, al lugar en el que todo sucedió. Las palabras de los sobrevivientes valen la pena leerlas, una y otra vez.
A mí, personalmente, me parece impresionante la sociedad que crearon instintivamente las victimas ante la adversidad. Cada quien tuvo su rol dependiendo de sus capacidades, se apoyaron entre ellos y no existió egoísmo por destacar o quedarse con la mejor parte de la comida. Es impresionante porque nuestro instinto de supervivencia, ante las adversidades, nos impulsa a ser egoístas para garantizar nuestra propia existencia; sin embargo, La sociedad de la nieve no funcionó así a pesar de las condiciones deplorables en que vivieron. La improvisación para organizarse y adaptarse con sincronía es un hecho que sorprende demasiado, y más porque ni siquiera se presentaron riñas, motines, traiciones o demás. Si esta fuera una historia de ficción posiblemente la atmósfera de la novela se calificaría de irracional, pero como no lo es, entonces te deja pasmado la realidad de los hechos. ¿Acaso, La sociedad de la nieve nos demuestra que estar cerca a la muerte nos une más como seres humanos? ¿Sufrir en grupo te da alientos para seguir viviendo? ¿Conocer las probabilidades de vivir o morir ante una mega tragedia te hace ser más fuerte o débil de lo que verdad eres? Sinceramente no lo sé, pero lo que si reconozco es que lo hicieron estos sujetos es uno de los ejemplos de superación más grandes que he conocido en mi vida. Es digno de elogiar su esfuerzo por seguir adelante y no rendirse. No cualquiera lo hace, es impresionante.
La conexión creada, no solo entre los vivos, sino también con aquellos que nunca pudieron bajar de la montaña con vida me parece bellísima ¿Por qué es una conexión preciosa? Porque todos los sobrevivientes llevan en su alma, y en su vida, la presencia de cada compañero —vivo o muerto— con quienes compartieron en los Andes. Definitivamente, la montaña los cambió para siempre, y por ello, después del rescate, cada sobreviviente empieza a sentir la responsabilidad de vivir al máximo su vida, por respeto y homenaje, a aquellos que literalmente dieron su carne para que ellos pudieran contar la historia. Si ellos no vivieran su vida al máximo entonces estarían deshonrando a los muertos... estarían deshonrando La sociedad de la nieve.
Esa conexión también incluye una exposición de la distorsión de la realidad que sufrieron los integrantes de La sociedad de la nieve. Para ellos la realidad no volvió a ser la misma, sus objetivos, filosofías y razones para estar vivos cambió para siempre. Esa desconexión forzosa de su antigua "realidad" les permitió ser conscientes de lo extraño que es el mundo que catalogamos como "real". La montaña se volvió su única realidad. Sus emociones cambiaron, su ego se transformó, sus vínculos cercanos se volvieron diez veces más fuertes, su personalidad se modificó. Es como si hubieran cambiado de frecuencia, como si hubieran cambiado de vida.
Si quieren leer una historia de la vida real que transmita enseñanzas y mensajes profundos para siempre, entonces este libro es una gran opción para ustedes. Sí, es una historia cruda y dolorosa que te turba, pero es gracias a ello que el milagro de los Andes toma relevancia. Es un libro que recomiendo para las personas que quieran amar la vida, perder el miedo a vivirla con intensidad o para aquellos desafortunados que aún no sienten esa pasión y gratitud por la dicha de estar vivos en este momento. Este libro tocará las fibras de su corazón. Créanme que no los dejará indiferentes. Créanme que algo dentro de ustedes empezará a cambiar para siempre.
¿Mi calificación? Cinco estrellas. No me arrepiento ni un segundo de haberlo leído. Un libro espectacular.