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Profesor de belleza
Marcel Proust (1871-1922) es probablemente uno de los escritores más famosos del siglo XX. El conde Robert de Montesquiou (1855-1921), en cambio, pasará a la historia literaria por haber inspirado el personaje de dandy y decadente de Des Esseintes en À Rebours de Huysmans y, sobre todo, el de Charlus de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust.
Sin embargo, Montesquiou fue un crítico y un poeta de enorme influencia cuya sofisticación estilística, búsqueda de imágenes extrañas, gusto por el neologismo y actitud esteticista caló profundamente en algunos de los más insignes artistas contemporáneos y, sobre todo, en Proust.
En esta selección de textos en prosa de ambos escritores, que se responden como en eco, el lector asistirá al estimulante diálogo entre el conde de Montesquiou y Proust (quien durante los veintiocho años que duró su amistad consideró al conde su «profesor de belleza»), con la polémica de fondo (de la que se ocupa el poeta Verlaine en el postfacio) entre el arte entendido como libre ejercicio de la sensibilidad de un amateur y la visión cerril de los profesionales de la literatura.
Sin embargo, Montesquiou fue un crítico y un poeta de enorme influencia cuya sofisticación estilística, búsqueda de imágenes extrañas, gusto por el neologismo y actitud esteticista caló profundamente en algunos de los más insignes artistas contemporáneos y, sobre todo, en Proust.
En esta selección de textos en prosa de ambos escritores, que se responden como en eco, el lector asistirá al estimulante diálogo entre el conde de Montesquiou y Proust (quien durante los veintiocho años que duró su amistad consideró al conde su «profesor de belleza»), con la polémica de fondo (de la que se ocupa el poeta Verlaine en el postfacio) entre el arte entendido como libre ejercicio de la sensibilidad de un amateur y la visión cerril de los profesionales de la literatura.
151 pages, Paperback
First published October 5, 1999
About the author
Marcel Proust
2,329 books7,847 followersMarcel Proust was a French novelist, best known for his 3000 page masterpiece À la recherche du temps perdu (Remembrance of Things Past or In Search of Lost Time), a pseudo-autobiographical novel told mostly in a stream-of-consciousness style.
Born in the first year of the Third Republic, the young Marcel, like his narrator, was a delicate child from a bourgeois family. He was active in Parisian high society during the 80s and 90s, welcomed in the most fashionable and exclusive salons of his day. However, his position there was also one of an outsider, due to his Jewishness and homosexuality. Towards the end of 1890s Proust began to withdraw more and more from society, and although he was never entirely reclusive, as is sometimes made out, he lapsed more completely into his lifelong tendency to sleep during the day and work at night. He was also plagued with severe asthma, which had troubled him intermittently since childhood, and a terror of his own death, especially in case it should come before his novel had been completed. The first volume, after some difficulty finding a publisher, came out in 1913, and Proust continued to work with an almost inhuman dedication on his masterpiece right up until his death in 1922, at the age of 51.
Today he is widely recognized as one of the greatest authors of the 20th Century, and À la recherche du temps perdu as one of the most dazzling and significant works of literature to be written in modern times.
Born in the first year of the Third Republic, the young Marcel, like his narrator, was a delicate child from a bourgeois family. He was active in Parisian high society during the 80s and 90s, welcomed in the most fashionable and exclusive salons of his day. However, his position there was also one of an outsider, due to his Jewishness and homosexuality. Towards the end of 1890s Proust began to withdraw more and more from society, and although he was never entirely reclusive, as is sometimes made out, he lapsed more completely into his lifelong tendency to sleep during the day and work at night. He was also plagued with severe asthma, which had troubled him intermittently since childhood, and a terror of his own death, especially in case it should come before his novel had been completed. The first volume, after some difficulty finding a publisher, came out in 1913, and Proust continued to work with an almost inhuman dedication on his masterpiece right up until his death in 1922, at the age of 51.
Today he is widely recognized as one of the greatest authors of the 20th Century, and À la recherche du temps perdu as one of the most dazzling and significant works of literature to be written in modern times.
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Displaying 1 - 2 of 2 reviews
February 29, 2020
¿De qué puede tratar este breve compendio de artículos y cartas de Marcel Proust y el conde Robert de Montesquiou?
Esta pregunta puede ser tremendamente difícil para cualquier primera aproximación al texto; sin embargo, algunas premisas pueden utilizarse de guía para una experiencia lectora mucho más placentera. Por ejemplo, los escritos antologados aquí se responden y reflejan en otras partes del libro: Proust alude a la crónica “Fiesta literaria en Versalles” en su carta del 31 de mayo de 1894; el ensayo (por demás sublime) “País de plantas aromáticas” del conde de Montesquiou es reseñado por Proust con el mismo título y recibe a su vez los ecos de la pieza que abre el volumen: “Un profesor de belleza” (que era como se refería Marcel al conde).
¿Es el Arte un libre ejercicio de la sensibilidad de un aficionado (o, mejor dicho, un amateur) o debe ajustarse al canon de los cenáculos y las corrientes literarias? ¿Cuál es el valor preponderante que hace a la crítica literaria acertada con respecto al canon imperante en una sociedad y un tiempo determinados? Estas dos cuestiones (en un orden no lineal) pueden ayudar al lector a orientarse al interior de este librito, finamente editado por Editorial Funambulista y que será de interés para los devotos de la literatura francesa de la vuelta del siglo XIX al XX, los ejercicios de lectura comparada, la teoría literaria, el Decadentismo o (como fue mi caso) las fuentes de que se abrevó Proust. Bastante recomendable.
Esta pregunta puede ser tremendamente difícil para cualquier primera aproximación al texto; sin embargo, algunas premisas pueden utilizarse de guía para una experiencia lectora mucho más placentera. Por ejemplo, los escritos antologados aquí se responden y reflejan en otras partes del libro: Proust alude a la crónica “Fiesta literaria en Versalles” en su carta del 31 de mayo de 1894; el ensayo (por demás sublime) “País de plantas aromáticas” del conde de Montesquiou es reseñado por Proust con el mismo título y recibe a su vez los ecos de la pieza que abre el volumen: “Un profesor de belleza” (que era como se refería Marcel al conde).
¿Es el Arte un libre ejercicio de la sensibilidad de un aficionado (o, mejor dicho, un amateur) o debe ajustarse al canon de los cenáculos y las corrientes literarias? ¿Cuál es el valor preponderante que hace a la crítica literaria acertada con respecto al canon imperante en una sociedad y un tiempo determinados? Estas dos cuestiones (en un orden no lineal) pueden ayudar al lector a orientarse al interior de este librito, finamente editado por Editorial Funambulista y que será de interés para los devotos de la literatura francesa de la vuelta del siglo XIX al XX, los ejercicios de lectura comparada, la teoría literaria, el Decadentismo o (como fue mi caso) las fuentes de que se abrevó Proust. Bastante recomendable.
August 19, 2024
Es un libro complejo. Se me hace difícil delimitarlo y decir francamente de que trata. Si lo hablamos simple, es un compendio de artículos y cartas entre Proust y Montesquiou, donde se deja entrever la relación de admiración que tenían. Eso si, debo mencionar que la lectura demuestra el amplio nivel cultural que poseían estos autores. Referencias literarias por doquier. No puedo decir que es un libro que disfruté, a ratos me sentía perdido o como incapaz de entender el punto que estaban desarrollando. Sentí como si estuviera escuchando una conversación de la cual me perdí una parte y no sabía de quien hablaban. Fuera de esto el libro es para un lector específico y debería haber respetado eso, para algún entusiasta de Proust y la literatura francesa del siglo XIX.
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