La primera vez que oí hablar de la argentina Lucila Grossman fue en un artículo donde hablaban de autoras jóvenes rompedoras (o algo así). Eso sumado a mi gran interés por conocer nuevas voces, hizo que mis ojos hicieran chiribitas.
‘Mapas terminales’ es la segunda novela de Grossman (y la primera que cae en mis manos) y empiezo diciendo lo genial que me pareció. Eso sí, es un texto “muy loco”. Pero no olvidemos cuántas veces se ha tachado de loco a quien era o pensaba diferente, se salía de la norma. Así, esta locura que plantea la autora, en ningún caso me parecido negativa sino más bien, sorprendente, fresca, original.
Creo que ya desde el punto de partida podréis haceros a la idea de lo que hablo. La protagonista se despierta con lo que parece ser una resaca de las duras, no tiene claro lo que ocurrió el día anterior y no puede con la vida. Aún así, ya sabemos que el mundo no se para por nadie y tendrá que levantarse y comenzar su día. En pocas páginas y horas, se encontrará a conocidos, dejará su trabajo, imaginará mundos, visitará a su padre con quien no se habla desde meses y descubrirá que está embarazada y dará a luz. Y esto es solo el inicio.
"Una ansiedad incontenible, algo parecido al amor".
Aunque pueda parecerlo, la vanguardia no se limita a una trama con guiños a la ciencia ficción pero muy asentada en el mundo real, el estilo de la autora es otro punto rompedor. Olvidaros de la RAE, Lucinda hace de la expresión un juego libre y sin reglas pero que tras un shock inicial, solo pude disfrutar. A veces es así, hay que dejarse llevar, abrir los ojos y la mente. Aparte, sumergirme de lleno en las (que para mi han sido nuevas) expresiones y vocabulario argentino, ha sido un plus.
Un universo en forma de libro a veces psicodélico y surrealista, a veces onírico (tirando a pesadilla) y simbólico, muy crítico, muy crudo donde la autora tiene muy claro lo que está haciendo. Es cierto que tantos estímulos a veces me agotaban, como cuando miras una pantalla que brilla mucho y tienes que descansar los ojos (y la mente) antes de seguir, así hubo partes que leí a sorbitos.
Pone el foco en la visión de la juventud, toca temas como la angustia de no saber qué quieres, pero si lo que no quieres, las familias desestructuradas, la adicción, los nuevos miedos y obsesiones, la influencia de internet, los móviles y la tecnología en nuestras vidas, de lo solos que estamos en era las comunicaciones y de cómo cada vez nos es más complicado conectar con quien tenemos cerca.
"Miedo de las cosas que no existen pero pueden existir".
"La historia está hecha de una serie de traumas que son, después, superados o actualizados por otros traumas".
‘Mapas terminales’ es una de esas novelas que juega al desconcierto, perfecta para quien como yo disfrute de salir de la zona de confort, de lo diferente y extraño, de lo divertido. Porque no lo he dicho, pero es un libro muy divertido. Creo que no será del gusto del mundo de todo el mundo, a veces es difícil apreciar lo nuevo, lo contemporáneo porque lo fácil es quedarse en lo de siempre, pero qué feliz me hace ver que no está todo hecho, que siempre hay fórmulas nuevas y autoras valientes que escriben sobre el nuevo mundo en el que ahora vivimos.
"No sé dónde está el límite entre sentir amor y fingir amor por la necesidad de ser amado".