En el interior de este volumen hay anomalías y perturbaciones para todos los gustos. Prueben a abrirlo. Lean sobre la muerte y la vida después de la muerte, la inmortalidad, el paraíso, el limbo, el infierno, los resucitados, y los espectros. Lean sobre Dios y el Diablo, el origen y el fin. Lean acerca de mundos paralelos, de bucles temporales, de la predeterminación encerrada en los espejos, o de las necrológicas inversas que publican algunos periódicos. Lean en torno al doble, a la identidad y a las conexiones invisibles; sobre las interacciones entre realidad y ficción, metaficción y metaliteratura. O incluso sobre la absoluta desaparición de la ficción en los libros. Indaguen sobre los sueños y las pesadillas. Sobre las transformaciones imposibles de sujetos, objetos y animales. Lean acerca de la presciencia, la telepatía, la telequinesia, y todas las perturbaciones de la personalidad, la memoria o la percepción. Lean. Pasen de la mano de los mejores cultivadores contemporáneos del relato fantástico español, y disfruten del cosquilleo y el vértigo de asomarse a los bordes del abismo.
Juan Jacinto Muñoz-Rengel (Spain, 1974) is a philosopher and writer, author of the novels Transmigration (La transmigración, 2025), The Capacity for Love of Mr Königsberg (La capacidad de amar del señor Königsberg, 2021), The Great Imaginer (El gran imaginador, 2016), The Other’s Dream (El sueño del otro, 2013) and The Hypochondriac Hitman (El asesino hipocondríaco, 2012), the essay A History of Lying (Una historia de la mentira, 2020) and the short story collections El libro de los pequeños milagros (2013), De mecánica y alquimia (2009), finalist in the Setenil Prize for best short story book, and 88 Mill Lane (2006).
He was named one of the most promising Spanish writers of his generation and his work has appeared in various anthologies including Cuento español actual (Editorial Cátedra, 2014), Pequeñas resistencias. Antología del nuevo cuento español (Páginas de Espuma, 2010) and Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español (Menoscuarto, 2010).
He has received more than fifty national and international literary awards for his short stories and his works have been published in in thirty countries, including USA, UK, France, Italy, Finland, Greece, Romania, Turkey, Russia, Canada, Mexico, Argentina, Uruguay, Chile and the Arab world.
In addition, Juan Jacinto Muñoz-Rengel founded the Escuela de Imaginadores for creative writing in Madrid.
La ya extinta editorial Salto de Página confeccionó, durante su breve trayectoria, cuatro antologías de relatos de género, a saber, una dedicada al cuento terrorífico, otra al policíaco, otra al género prospectivo y de ciencia ficción y esta última, un homenaje al fantástico en su concepto más amplio. Juan Jacinto Muñoz-Rengel, aquí en calidad de antólogo y prologuista -por modestia, quizá, no como una voz más-, da un marco teórico-filosófico a un género tan ambiguo y explica el porqué de un título tan sugerente. Para Muñoz-Rengel, grosso modo, el fantástico surge como una apreciable perturbación de la realidad, sea está cual sea, una pequeña anomalía que desafía la lógica y las leyes naturales tal y como a día de hoy las conocemos. Así, lo fantástico irrumpe en lo consuetudinario y prosaico, a veces, tímidamente, palpando con la yema de los dedos el velo de lo real, otras desgarrándolo por completo con un movimiento brutal. Aquí lo perturbador no es sinónimo de terrorífico, no lo pretende, o al menos no busca atemorizar al lector de una manera directa y visceral, sino desde el plano intelectual. Estos cuentos, por tanto, están más cerca del fantástico hispanoamericano que el relato sobrenatural o extraño anglosajón. Hago esta aclaración para que ningún posible lector se lleve una impresión equivocada, como veo que ha ocurrido luego de leer algunas reseñas de la comunidad.
Los cuentos recogidos en esta antología son los siguientes:
Los libros vacíos de José María Merino (***): José María Merino es uno de los patriarcas del cuento fantástico español y uno de mis autores favoritos. Por eso mismo yo no hubiera elegido este relato, un homenaje al arte de fabular y novelar, excesivamente almibarado. En esta historia un hombre trastornado irrumpe en una librería y exige poder leer varias novelas clásicas para cerciorarse de que su enajenación no solo momentánea.
Juan Pedro Aparicio - Microrrelatos (***): en esta antología se recopilan un puñado de microrrelatos de tres autores. Esta primera selección me parece la mejor. Son microrrelatos sorprendentes, y tan breves, que hablar de ellos haría esta reseña más larga que algunos de ellos.
El juicio final de Cristina Peri Rossi (***): un hombre cualquiera será testigo del Día del Juicio Final, el momento en que todas las almas serán juzgadas. Todas. Simpático relato con un final algo previsible quizá por intentar lo contrario.
La mujer de verde de Cristina Fernández Cubas (***): una ejecutiva se obsesiona con una mujer con un vestido de seda verde con la que se ha cruzado en la calle que no puede evitar de relacionar con su nueva subalterna. Un buen relato a caballo entre el cuento de fantasmas, impresiones psíquicas y horror psicológico, muy en la línea de su clásico El ángulo del horror, aunque menos sugerente y, por desgracia, más manido.
Capitán Seymour Sea de Norberto Luis Romero (****): de mis favoritos de la colección, una historia con sabor clásico que recuerda a ciertas fantasías de H. G. Wells. Un capitán de barco pierde el ojo al soltarse una maroma que, ya en tierra y licenciado, su mujer le obliga a sustituir por un hermoso prostético de iris verde. Recuperada la simetría de su mirada, el capitán descubrirá que por cada ojo contempla un escenario diferente. Es agradable descubrir la faceta más amable de un autor al que solo conocía por un cuento sobre cómo cocinar a un enano. Literalmente.
Balneario de Pilar Pedraza (****): la siempre genial Pilar Pedraza nos sorprende en esta ocasión con la triste historia de una mujer contada por ella misma en un estado muy particular, húmedo y con olor a formol. Este relato apareció por primera vez en la antología Arcano 13, una lectura obligadísima que recomiendo a cualquier aficionado al género terrorífico que no conozca o no haya leído a este tesoro de nuestras letras nacionales.
Diario de Julia Otxoa (**): una investigación sobre la vida y obra de un escritor muestra hasta que punto sus vivencias eran inseparables de las ficciones que escribía. Un relato muy breve en que se juega con qué es la realidad y que deja bastante que desear.
La obsesión de la alimaña de Elia Barceló (***): una joven medievalista está investigando en un monasterio un extraño vitral sin firma en el que aparece una imagen de Lilith con los rasgos, la cabellera y, lo más sorprendente, la misma cicatriz en la cara que ella. Mientras tanto, un monje es acosado por unos terrores nocturnos que perturban su sueño y ponen a prueba su fe. Es una pena el potencial perdido de este relato, con la excelente calidad que tienen las historias de esta autora alicantina.
Final absurdo de Laura Freixas (***): un relato metaliterario que va ganando puntos conforme avanza. Un detective, aburrido, mata el rato con una novela al parecer no muy interesante, pues acaba durmiéndose. De pronto, una aparición en la habitación le despierta y, lo que es peor, lo increpa.
El andén de nieve de Carlos Castán (**): no entendí ni frostis.
Una cita aplazada sine die de Luis García Jambrina (***): un hombre ha dedicado toda su vida a leer, sacrificando juventud, amistades y ambiciones. Por supuesto, cuando la muerte reclama su alma encuentra al protagonista leyendo. No se por qué, pero todos los relatos metaliterarios de esta antología pierden por caer demasiado en la cursilería. Y es que no hay que tomarse tan en serio ni el ejercicio de leer ni la literatura. O al menos, que el amor que transmites resulte sincero y no impostado.
Otra vez la noche de Ignacio Martínez de Pisón (****): la verdad que no tenía a Martínez de Pisón como un autor de relato fantástico, pero desde luego se desenvuelve bien en el género. Con claros ecos cortazarianos, este cuento podría ser la perfecta fantasía de una gótica trasnochada. Y es que aquí la protagonista, tras salvar a un murciélago herido, decide convertir su habitación en un albergue para estos incomprendidos insectívoros voladores.
Los palafitos de Ángel Olgoso (****): un viajero se extravía en su paseo por un humedal y llega al refugio de un pescador, en concreto, una construcción en madera que remeda a una cabaña y que se sostiene gracias a unos pilares sobre las aguas pantanosas. Que llega a un palafito, vaya. La conversación que mantiene con el habitante le hace percatarse de que quizá ha viajado durante mucho más tiempo del que creía ¡Qué bien escribe Ángel Olgoso!
Fernando Iwasaki - microrrelatos (***): igual de buenos que la primera vez que los leí, y al ser menos termine mucho menos empachado por sus inevitables reiteraciones. Iwasaki sabe sorprender y ser muy, muy macabro.
Fecundación de Pedro Ugarte (****): cada poco, los jóvenes de un pais desconocido son elegidos para un trabajo muy particular: fecundar a la reina para dar al reino un nuevo heredero. Desagradable y con un toque de horror corporal. Y es que a veces extrapolar comportamientos de ciertos animales a una sociedad humana crea siniestros engendros.
El espíritu del griego de Manuel Moyano (****): me encantan los cuentos que son pura imaginación. Un erudito viaja a una zona de Extremadura para investigar acerca de los asentamientos judíos durante el medievo. Allí descubrirá a un labriego en proceso de alfabetización que es presa de ciertos trances epilépticos en los que es capaz de escribir... ¡en perfecto griego!
Y por fin despertar de David Roas (***): una reimaginación del cuento oriental del sabio y la mariposa pero ambientado en el País de las Maravillas. Aquí, Alicia hará lo imposible durante días para que nada ni nadie perturben el descanso del monarca, pues, al parecer, ella misma estaría siendo soñada por el rey.
Venco a la molinera de Felix J. Palma (****): un hombre prepara un plato para seducir a una dama y llegar, finalmente, a la última base. El manjar en cuestión es venco a la molinera. Pero, un momento, ¿qué es el venco? Un cuento que juega con la idea de los multiversos de una manera muy, muy sutil y escrito con el inconfundible estilo del autor.
Los niños hundidos de Manuel Moyano (****): de los mejores relatos de la colección. Un cuento que podría haber firmado Robert Aickman y que define a la perfección que es el relato extraño. El protagonista pasa las vacaciones junto a su mujer en un hotelito de playa. Una noche una serie de ruidos de pasos y carreras lo despierta y, incapaz de dormirse, decide bajar al bar para despejarse con un café. Allí el camarero le instruirá acerca del origen de esos ruidos. Muy inquietante.
Roger Levy y sus reflejos de Ignacio Ferrando (****): John Wilson recorre el jardin de los senderos que se bifurcan, o lo que es lo mismo, qué pasaría si combinamos el tema del doble con el de los multiversos. Muy buen relato.
Paso a paso hacia el final del día de Jon Bilbao (***): creo, creo que algo se me ha escapado de este relato. Aquí el elemento fantástico es casi inexistente. O quizá no y es que no he sabido leer entre líneas. La cuestión es que, quizá y solo quizá, esta historia sobre un hombre que regresa a su pueblo natal para el entierro de su padre y se reencuentra con un amor de juventud encierre algún significado oculto, un significado que mi torpeza me ha impedido detectar.
Biológicas: una lectura providencial de Óscar Esquivias (****): un simpático relato sobre una santa exsoviética que escribe en la hoja parroquial el futuro de los bebes que acaban de nacer, generando curiosas, y a la postre, terribles situaciones.
Cantalobos de Patricia Esteban Erlés (**): un relato sobre una chica trastornada e internada en un manicomio y su hermano que finge su locura para acompañarla en su reclusión. Esteban Erlés tiene mejores cuentos en Manderley en venta.
El desván de la casa roja de Luis Manuel Ruiz (***): un reticente miembro del IRA cuenta cómo fue su carrera delictiva junto a un revolucionario tan sanguinario, que fue demasiado hasta para los propios terroristas. Un buen relato que, por desgracia, confía mucho en el presunto peso de su final.
Alesia de Óscar Sipán (*): un recorrido por una ciudad fantástica sembrada, trufada y espolvoreada de referencias intertextuales. Insoportable por lo abigarrado.
Miguel Ángel Zapata - Microrrelatos (**): algo peores que los otros dos conjuntos, pero aún así logran sorprender, en especial los que tienen a animales como elemento principal.
-Lo fantástico español actual en el sentido más amplio, hasta generoso, de las tres palabras.-
Género. Relatos.
Lo que nos cuenta. Antología de trabajos cortos que se acercan a “lo fantástico” español de muchas maneras, discutible en cuanto a nombres (más por las ausencias que por las presencias, pero también por ellas) aunque eso es habitual en estos casos porque la tarea resulta compleja y cada lector con algo de conocimiento (y criterio) haría su propia lista, bastante "clasicota" y/o “académica” de forma que no corre grandes riesgos a priori y, simultáneamente, es muy compacta en cuanto a la atmósfera general de lo ofrecido en sus páginas, que para haber tratado de ser actual en 2009 recurre incluso a trabajos de mediados de los ochenta, con una introducción a cargo del antologista, Juan Jacinto Muñoz Rengel, de texto agradable y, tal vez sea sólo mi impresión, tendencia a resultar complaciente.
¿Quiere saber más de este libro, sin spoilers? Visite:
Reseña: http://www.fabulantes.com/2012/10/per... "Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual reúne a veintinueve firmas entre las que destacan algunos relatos de bellísima factura, junto con otros que servirán para representar con bastante amplitud de miras y precisión las múltiples posibilidades del género. Un volumen imprescindible, decíamos, para los lectores del género fantástico, así como también para aquellos que quieren gozar de algunas de las piezas más bellas que leer se pueda en las letras contemporáneas de España. Merece la pena darle una oportunidad (...)."
Será que no soy fácilmente perturbable, pero de los 25 autores de la antología apenas hay tres o cuatro que salvan el libro. Me han encantado "La mujer de verde" de Cristina Fernández Cubas y "Venco a la molinera" de Félix J. Palma. El resto ni fu ni fa.