Nacho49 reviews2 followersFollowFollowOctober 1, 2022Se trata del tercer volumen de la hexalogía "Los Dioses del Universo", basada en las obras del Querdenker suizo Erich von Däniken. Para un comentario sobre este tipo y su obra, te invito a leer mi comentario del primer volumen. En este tercer volumen la trama mejora un poco respecto del segundo. Toda la aventura de los insectoides está divertida. Por cierto, este fue el primer libro de la serie que leí, porque me lo regalaron por algún cumpleaños, o navidad, o algo así, siendo yo muy pequeño. Tras leerme éste, busqué el resto de tomos de la colección. Vamos con ello. Resulta que el líder de la tercera expedición (la tripulación liberada por Satham) se llama Rahma y no vas a creerte qué pasa... En efecto. Intenta liarse con Ais. Ais tiene más paciencia que el santo Job. Resulta que Rahma tenía consigo una información privilegiada del "Gran Cerebro", que dice que una nave extraña (iba a decir alienígena pero alienígenas son todos ellos también) se dirige a la Tierra, y que debe ser repelida. ¿Cómo sabía el Gran Cerebro antes de la partida de las expediciones que iba a llegar dicha nave? Ni idea. ¿Y por qué no le pasa esa información a todas las expediciones en vez de dársela sólo a la de Rhama? Ni idea. El tema es que Zan (que es el listo) dice que la nave extraña va a aterrizar en el subcontinente indio, y Ais decide enviar una partida de naves hacia allí (recordemos que tienen el chiringuito montado en la Atlántida que según los mapas está más o menos donde las Islas Canarias). Ais deja a Ness (que era el segundo en el mando, de la segunda expedición) y en la despedida Ness aprovecha también para arrimarle la cebolleta a Ais. Yo ya no sé... El caso es que cuando llegan la nave raruna ya ha aterrizado, Ais deja a toda la gente y todas las naves montando una base y se va ella sola a echar una ojeada. La nave rara está llena de churretes y tiene mala pinta. Aparecen unos bichos raros, algunos de ellos insectoides y otros robots. La cogen prisionera (como no podía ser de otro modo) y la meten en la nave. Tras una corta entrevista con un insectoide le dicen que el planeta insectoide está a reventar y se han quedado sin plantas (son como una plaga) y que están muy contentos de haber encontrado la Tierra. Ais se enfada al saber que los insectoides quieren sobrevivir buscando alimento. La reducen para que se tranquilice, la pasean por la nave sin motivo aparente, ella coge un cacharrito que hay encima de una repisa y al cabo de un rato la vuelven a dejar grogui y la echan a la calle. ¿Por qué la habían paseado para nada, dejándola ver cantidad de información e incluso coger de estrangis el cacharrito? Ni idea.El tema es que a pesar de ser increíblemente avanzados, los insectoides quieren eliminar todo rastro de vida inteligente del planeta. Y el cacharrito que Ais había cogido al azar porque estaba ahí tirado en una repisa es, la casualidad, un detector de ondas cerebrales que es la pieza clave del plan de los insectoides. Así que Zan elabora un elixir que deja grogui a quien se lo toma, reduciendo sus ondas cerebrales al nivel de las de un brócoli, para que los insectoides y sus robots no sepan dónde están. Se las dan también a Adán y Eva. Rhama se va corriendo a la Atlántida a repartir metadona, se la toman todos menos él, que vuelve corriendo a su nave para volver a la India. Por alguna razón los robots se dedican a destruir los edificios de la base (que no tienen ondas cerebrales), e ignoran a Rhama que mientras tanto está corriendo por la selva como Heidi por un prado. ¿Por qué no detectan las ondas cerebrales de Rhama, que no se ha tomado el elixir? Ni idea.Zan dice que ha encontrado un cristal mineral en unas montañas y que apantalla las ondas cerebrales. A Rhama no le había hecho falta cuando estaba en la Atlántida, pero de pronto es de lo más importante. Zan recubre los cascos de Rhama y Ais del cristal de marras y se van a capturar a un robot. El tema es que en la nave churretosa hay un par de insectoides pero montones de robots. Y Ais quiere capturar uno a ver si pueden hackearlo. Y allí van Rhama y Ais a tenderles una trampa a los robots hasta que consiguen capturar uno con una red y llevárselo a la base. Mientras Zan desmonta el robot (y por tanto invalida la garantía), Rhama vuelve a echar ficha con Ais. Pesado es decir poco.Zan descubre que los robots son como una mente colmena, así que necesitan hackear la conexión entre ellos para, matando uno, inactivar a todos los demás. Además les dice que ha descubierto unas rocas radiactivas con las que planea hacer una bomba atómica. Y lleva a Ais y Rhama hasta el montón de piedras y coge una con la mano como si fuera una barra de pan. Los robots esparcen agente naranja para matar las hojas, y encontrar al robot extraviado. Al parecer necesitan buscrlo "a ojo", no hay localizadores ni gaitas.Los insectoides atacan con su ejército de robots, hay una carnicería, Ais intenta la vía diplomática otra vez, los insectores la dejan maniatada, Ais se libera, mata a un insectoide, la capturan otra vez y en vez de matarla de una puñetera vez, la meten en una cápsula de vidrio y la tiran la mar como un mensaje en una botella. Ideal para que Ais avise a Rhama por radio y Rhama venga a rescatarla.Como los insectoides son tan poco razonables, Ais decide usar el arma atómica que Zan ha elaborado con las piedras radiactivas que se encontró por el monte. Bombardean la nave churretosa y desaparecen los malos. Y después de tanta tensión, Ais al fin cede y se entrega a los brazos de Rhama.Pero una de las cosas que habían hecho los insectores al capturar a Ais la última vez fue contarle que en la Luna había bases secretas de insectores. Así que Ais, su nuevo novio Rhama y Zan se van a la Luna a ver si descubren algo. Finalmente descubren que son subterráneas y exploran una de las bases, descubriendo que los insectoides también son fruto de una aceleración evolutiva a partir de bichos normales, igual que la que Ais y compañía están intentando hacer con los primates. Pero al lío, preparan más pepinos nucleares para destruir las bases lunares, pero cuando están en ello, aparece un ataque de los insectores y tienen que salir corriendo. Como es esencial destruir las bases, Rhama se sacrifica (para disgusto de Ais) y se queda atrás para colocar y detonar las bombas atómicas. Ais y Zan vuelven a la Tierra ya fuera de peligro, a la base de la India, y en el lugar en el que Ais cedió a los encantos del difunto Rhama encuentra su cuchillo que aquella decide guardar como recuerdo de aquel amor que pudo ser y no fue.