Este libro es excelente. No sabía muy bien con qué me iba a encontrar antes de empezarlo, y una vez empezado tampoco sabés muy bien con qué te vas a encontrar en cada nuevo cuento, porque puede pasar en Bs As, en la pampa, en la montaña, en el presente, en el siglo XIX, en el siglo XVIII, en un tiempo mítico, los protagonistas pueden ser personas, ratas, gatos, trenes. Amplísimo su alcance pero en todos los cuentos lo que destaca es el uso del lenguaje, que evidentemente es muy cuidado y personal. El primer cuento, "En la montaña", fue uno de mis preferidos y también muy buen comienzo porque te mete de lleno en esa escritura enrarecida, pero para bien. Hay mucho, en el libro, de frases como esta: "El sol apareció en el confín del mar de pasto cuando el padre decía misa sobre una mesa puesta al pie del mástil", que piden que las leas varias veces y en voz alta y te preguntes por qué te da placer algo tan bobo como unas palabras juntas. Esa frase aparece en otro de mis cuentos preferidos, que no nombro para no spoilear, y que casualmente leí el mismo día que vi "Nazareno Cruz y el lobo" y me hizo sentir un peso de la tradición argentina de la que me encanta ser hija.
Toda la sección "En el desierto" es excelente. También destaco el cuento final, "Un solitario". Algunos cuentos me resultaron menos disfrutables, pero igual lo recomiendo mucho.