Me encanta Irlanda y sus leyendas, pero confieso que las tres o cuatro primeras que componen este libro me han parecido horribles: violaciones, raptos, -y aceptaciones de los mismos porque el zagal era atractivo, ¡puff!-.
Eso sí, tenemos que tener en cuenta que en aquellos tiempos lo ''veían'' normal.
El libro es muy corto, y las historias son bastante fáciles de leer. Es perfecto para pasar una desganada tarde. Aun así, yo os sugeriría informaros un poquito sobre este libro antes de que os lo compréis.
Por mi parte me llevé una decepción porque no era lo que me esperaba, pero pude disfrutar de los últimos cuentos, sobre todo del ingenio del personaje del último relato.