Juan Vucetich y Marcos Diamant son enviados a la localidad de Quequén para resolver un crimen violento que dejó conmovida a toda la comarca: el asesinato de dos niños pequeños y el ataque a su madre. Con el método de la dactiloscopía, intentarán resolver el caso, por orden del mismísmo Ejecutivo Nacional… Si es que la policía local y los enviados de agentes extranjeros no les impiden concluir con su misión.
Tengo sentimientos encontrados respecto de esta novela. El aspecto histórico está muy bueno. Es históricamente correcto y se notan las investigaciones que hizo el autor para poder escribirla. El ambiente de la época está bien descrito, y es muy inmersivo.
Me gustaron los dos personajes como protagonistas. Son personajes típicos de la época pero con un toque de humor más moderno. Son divertidos y entretenidos para leer.
El primer problema que tengo es que el género del libro no es policial histórico, según mi opinión. Tiene mucha acción, sobre todo en las escenas que se disputan con los contingentes extranjeros la maleta de objetos dactiloscópicos. Y tiene elementos de terror que se ven reflejados en las escenas relativas al crimen, que son sumamente descriptivas. Pero el lado de la investigación no fue lo principal en la historia, digamos. Se interrumpía continuamente con las otras subtramas. Siento que fue más una novela histórica que un policial, con esa dosis de acción y terror.
El crimen en sí aparece poco en la historia. Se centra mucho más en elementos de la época. Siento que cuando aparecía era más para generar horror ante el crimen que por la investigación en sí, y eso tampoco me gustó tanto.
También me pareció que la información sobre la mitología griega resultaba muy reiterativa. A veces incluso era irrelevante para lo que se estaba contando. Además, si sólo las comparaciones las hubiera hecho Diamant hubiera tenido más sentido, porque era el traductor de las obras de Eurípides, pero Vucetich no lo era, y también hacía mentalmente esas comparaciones. Me resultó un poco reiterativo.
El personaje anarquista tampoco me gustó mucho. Se sintió como un personaje bidimensional, en parte porque no tiene nombre, pero también porque su personalidad gira sólo alrededor de ser anarquista y feminista. Cada vez que habla, habla contra el sistema capitalista y los hombres, y eso resulta un poco excesivo. Se nota que la idea del autor no es criticar a las feministas, además, pero parece que ser feminista y anarquista es su única personalidad, además de una dosis de femme fatale.
y siento que hay un aire de tragedia que rodea a todas las mujeres de la historia, como si lo que les pasa solamente fuera importante porque es trágico. Incluso el final se analiza desde una lente feminista y trágica, y eso realmente no me gustó.
Tampoco me gustó que no explorase a las víctimas ni sus personalidades, porque el crimen genera mucho horror, antes que generar dolor por la víctima en sí. Siento que por cómo es el libro, podría haber profundizado más en esas cuestiones.
El ritmo de lectura es extraño porque el relato va y viene entre la investigación del crimen, la dactiloscopía, la lucha por el mejor método de investigación, y el clima de la época. Pero funciona porque es ágil de leer.
La verdad es que, como dije, este libro me genera sentimientos encontrados. Me gustó pero no es de mis favoritos, y creo que en parte es que simplemente no es mi tipo de libro.