Cumandá es una joven de una tribu de la selva amazónica, secretamente enamorada de Carlos, un chico blanco con quien se ve a escondidas a temor de la animadversión que su padre tiene contra la otra raza. Dado que está próxima la celebración de la tribu de Cumandá, teniendo ella un gran protagonismo en la fiesta de las canoas como parte de la celebración del nuevo jefe curaca, la joven le pide a Carlos que se mantenga lejos del perímetro durante esos días, promesa que el joven no quiere cumplir y le asegura que la verá a escondidas, siendo este el primero de los sucesos trágicos por los que habrá de pasar la pareja protagonista.
Clara muestra de un Romanticismo con sus elementos clásicos (destino trágico, exotismo, sentimentalismo, imposibilidad de disfrutar del amor...), Cumandá se ambienta en Hispanoamérica tomando muchos elementos regionales, como el detalle en la profunda descripción que hace de las tribus indígenas. Si bien el relato tarda en arrancar debido a los detalles que ofrece sobre la jungla y a la genealogía que realiza de los grupos tribales, nos encontramos una historia con constantes picos de riesgo para Cumandá y Carlos, siendo separados y vueltos a juntar en no pocos momentos de la trama, atrapados en torno a dos bandos que harán lo imposible para que no se junten, incluso si eso supone acabar con la vida de ambos.
A mi entender, está bastante lograda la ambientación, especialmente en cuanto a las descripciones de las costumbres de los indígenas y respecto a presentar a Cumandá como la valiente y a Carlos como el más pasivo de la pareja. No obstante, el argumento me ha parecido un tanto enredado y con una trayectoria final demasiado pobre (sin sorpresas, por otro lado, para el género romántico).