Si en el caso de Pensamiento y poesía en la vida española, publicado en esta misma colección, fue la Guerra Civil lo que impulsó a María Zambrano a plantearse una hermenéutica o explicación de las categorías del ser de España que posibilitara resolver su doloroso "problema", el estallido de la Segunda Guerra Mundial desplazó su foco de atención al viejo continente europeo. Escrita en 1940, La agonía de Europa (1945) quiere escrutar su "alma", pues sólo este conocimiento permitirá comprender, subsanar y, por último, rescatarlo del desastre. Frente al alejamiento de la capacidad de abstracción y la fe ciega en la razón científico-técnica, la frustración de cuyas utopías ha sido el caldo de cultivo del fascismo, la autora propone como solución una reconexión trascendente que vincule al hombre nuevamente con su dimensión religiosa y espiritual como vehículo para entrar en comunidad con el otro. Prólogo de Mercedes Gómez-Blesa
Ensayista y filósofa española. Discípula de J. Ortega y Gasset, Zubiri y Manuel García Morente, fue una de las figuras capitales del pensamiento español del siglo XX.
Profesora en la Universidad Complutense de Madrid, se exilió al término de la Guerra Civil y ejerció su magisterio en universidades de Cuba, México y Puerto Rico. Tras residir en Francia y Suiza, regresó a España en 1984. Fue galardonada con el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (1981), y el Cervantes (1988).
Su pensamiento, vinculado a las corrientes vitalistas del siglo XX, giró en torno a la búsqueda de principios morales y formas de conducta que fueran aplicables a los problemas cotidianos. Su preocupación mística, la forma de abordar los conflictos éticos, y el estudio de la interrelación entre realidad y verdad, reclamaban la necesidad de un profundo diálogo entre el ser y su entorno.
Para ella era preciso establecer tres modos de razonamiento: el cotidiano, el mediador y el poético. Desde este último se aproximó a lo sagrado, el lugar donde se encuentra la explicación de lo trascendente, la lógica del misterio.
En su amplísima producción destacan: Filosofía y poesía (1939), La confesión, género literario y método (1943), El pensamiento vivo de Séneca (1944), La agonía de Europa (1945), Hacia un saber sobre el alma (1950), El hombre y lo divino (1955), España, sueño y verdad (1965), El sueño creador (1965), La tumba de Antígona (1967), El nacimiento. Dos escritos autobiográficos (1981), De la Aurora (1986), Senderos (1986), Delirio y destino (1988), y Los sueños y el tiempo (1992), entre otros.
Escrito em 1940 nasce da violência e da descrença na ideia de Europa. Um texto que revisita a importância de Santo Agostinho na construção da ideia de Europa. Texto simples, mas marcado pelo caracter especulativo da filosofia de Zambrano.
Desconhecia completamente esta filósofa espanhola, que viveu e escreveu durante a Guerra Civil Espanhola e a Segunda Guerra Mundial. Portanto, interpela-nos nós, europeus em 2022, quando a guerra regressou à Europa. Parte da ideia de que as origens europeias estão na violência e na ansiedade do fracasso, que conduziram o continente à agonia. Mas a obra é esperançosa, pois o ser humano também criou a utopia. Esta foi uma leitura ainda superficial, é provável que regresse a ela no futuro.
La historia es hija de la mayor violencia, la violencia definitiva que el hombre puede haber cometido; es la glorificación y afirmación de la miseria humana sin reducirla a nada, tal y como es. El hombre es polvo y ceniza, pero estas cenizas tienen sentido. Quevedo lo ha expresado así refiriéndose a su ser de hombre, a su amor, a sus propios huesos que siente convertidos en cenizas. Tal rebeldía se origina de un amor por esencia insatisfecho, un indómito amor español imposible de reducir a platonismo alguno. Un amor que no tolera canje de ninguna especie, transmutación ni conversión, que no da nada a trueque de la inmortalidad. Amor de entrañas que crujen en vida y que, rebeldes, claman conservando su ardor en el mismo sepulcro: -Y siempre en el sepulcro estaré ardiendo. »
Zambrano habla del declive de lo occidental a partir de su afán de superar lo estrictamente humano, de querer llegar a ser Dios, de hacernos a su imagen y semejanza. Una disección del pensamiento cristiano en Europa que se relaciona muy bien con los análisis del decrecimiento, la crisis ecosocial y la deriva del capitalismo globalizado. Me ha pasado como con Weil; he visto como sus ideas, cercanas a reflexiones religiosas, son claramente trasladables al momento actual, a nuestra relación con la realidad y con la vida. Destacable también el último capítulo sobre el arte, la máscara, y el sentido de las vanguardias en la destrucción de Europa.