Un matrimonio que nació de la venganza, un embarazo producto del despecho, un aborto parte de un siniestro plan.
Tomoe, Omega ex-yakuza y Ryûsei, alfa presidente de una empresa multinacional, aceptan avanzar hacia un camino que no pidieron pero que es mejor que cualquiera de sus futuros posibles. No todos los alfas quieren omegas frágiles, dulces e inocentes. Hay algunos que prefieren lidiar con los que caminan en la tormenta. No todos los omegas huelen a rosas, frutos rojos y primavera. Hay algunos que huelen a guerra, sangre y alquitrán.
«Él quiere un final feliz. Quiere sentirse amado constantemente como se sintió la noche anterior, así de adorado, así de protegido».
Nota: Escribo esto minutos después de terminar la lectura, lo cual puede resultar bien o fatal —divagar es mi pasión(?)—.
Con esta historia confirmo que lo que más me atrae de la pluma de St. Yukiona es la manera tan natural en la que presenta y construye a sus personajes. En cuanto abrí el libro y los protagonistas —el presidente Kobayashi y mi amado Tomoe— aparecieron ya podía sentir la tensión en el aire, me enamoré rápidamente de ellos, de su relación, que incluso incómoda y un poco rota en ese inicio, se notaba a kilómetros la química existente.
Eso sin duda engancha a cualquier lector, después de todo, solo quieres descifrar el por qué de tan caótica relación. La incógnita te sumerge en la lectura sin aviso.
Respecto a la construcción de personaje, los protagonistas de Yukiona siempre son tridimensionales, con diferentes matices, tan discordantes unos con otros que a veces parecen ser contradictorios, pero, ¿así no somos los humanos al fin de cuentas? Simples y complejos a la vez.
Aquí nos encontramos a Tomoe Sakurai, ex yakuza, el Príncipe de Kobe, aquel que roza lo santo y lo profano, un omega peligroso y manipulador, capaz de romperse por la pérdida y de anhelar un final feliz. La perfecta definición de tridimensionalidad y mi personaje favorito de Alquitrán por obvias razones.
En Black Unicorn—otra novela de la autora que tienen que leer —, la historia en sí misma fue la que me hizo navegar por una tormenta de emociones; en Alquitrán, fue Tomoe quien creó esa tormenta. Es una pena que no contabilicé todas esas veces en las que el personaje casi me hizo colapsar con sus palabras, acciones o su simple presencia. No tuve ni una página de descanso, con Tomoe en pantalla siempre hubo caos, incluso en sus momentos de intimidad y vulnerabilidad junto al presidente Kobayashi.
Por supuesto, Ryûsei Kobayashi también es un personaje con múltiples capas y quizás sea por eso que me ensañé un poco con él —te adoro, Kobayashi, pero yo sé que puedes ofrecer más por esta compañía(?)—. En superficie tan recto, un poco indiferente, pero en el fondo completamente a los pies de Tomoe. Anhelando, ansiando, necesitando que Tomoe fuera tan suyo como él se sentía por él.
Lo único que yo pedía era que todo ese desenfreno atravesara la rectitud del presidente Kobayashi y se transmitiera más allá de los momentos de intimidad, y aunque tardó —335 páginas, Kobayashi, ¡335 páginas!—, sucedió.
Sin duda, estos dos son tal para cual y merecen un final feliz. Ya no es petición, es necesidad. Toca saltar a Jericó para descubrir si lo obtendrán. Oh, porque sí, Yukiona además de crear personajes complejos e intensos, también tiene un máster en hacer que todo se vaya cuesta abajo de un momento a otro.
Doy gracias a los cielos por obtener Alquitrán junto a Jericó porque si yo leo ese final y me entero de que debo esperar meses para continuar con la historia, rompo todo —así de adictivas son sus historias—.
En fin, si les gusta el omegaverse, el matrimonio por conveniencia, las tramas donde la mafia está involucrada y los personajes que son fuego ardiente, entonces, Alquitrán es para ustedes.
3.5★ Este libro es la muestra de que el tiempo y seguir trabajando en tu escritura es fundamental. No sé cuánto tiempo paso entre la otra novela que escribió la autora y este...pero sin duda hay un gran cambio, hay una evolución y un crecimiento que si, tal vez aún hay cositas por mejorar y seguir puliendo PERO sin duda se ve que hay desarrollo y mayor orden en la narración, en la estructura de la historia.
Yukiona nos presenta una historia relativamente sencilla; una pareja de hombres que están lidiando con la perdida y el pasado. Y ya, no hay más para buscar, no hay un misterio gigante o un camino del héroe y creo que no lo necesita. Es una novela donde lo principal no es la trama, sino los personajes y su interacción.
Si tú buscas un libro lleno de momentos épicos, una trama que no te deje respirar y que pasen mil y un cosas...Alquitrán no es tu libro PERO si buscas una novela donde los protagonistas están bien construidos, dónde vemos una variedad de facetas y conocer a fondo lo que hay y pasa una pareja tumultuosa pero igualmente adictiva, pues creo que ya tienes el libro adecuado.
Eso sí, la novela por momentos se siente un poco larga (a pesar de lo corto que es el libro) porque como comento: la problemática o la trama es casi nula, así que hay momentos o capítulos enteros que podrían parecer que no te hacen avanzar. Creo personalmente que lo único que falta es dar poco a poco y por momentos pizcas de la trama y del desenlace, porque al final parece que todo se resuelve (o bueno, nos lleva a la resolución) de forma abrupta.
Yukiona tiene mucho potencial y estoy seguro (a pesar de no haber leído sus trabajos más recientes) que se está esforzando en mejorar, en crecer y en aprender. Eso sí, Yukiona tiene algo que no se aprende, no se da en cursos de escritura, no se consigue; Yukiona tiene una creatividad inmensa y un brillo en sus historias que desde un principio te hace ver lo grande que puede llegar a ser sus conceptos, sus tramas, sus escenarios ☺️💖✨ Deseo con muchas ansias leer sus nuevos trabajos. Deseo mucho seguir siendo testigo de este camino de aprendizaje.