🎶Deja que suene nuestra canción🎶
Mi valoración: ⭐⭐⭐⭐⭐
Atena y Joel son dos completos desconocidos, pero esto está apunto de cambiar mientras a ambos les envuelve las notas de violín.
Con una cena improvisada, charlas, risas y miradas cómplices su química es increíble llegando a parecer que se conocieran de toda la vida. Se dejan llevar y se besan sin esperanza de que pase algo más, ni siquiera volver a encontrarse cuando llegue la despedida.
Lo que ninguno de los dos sabía era que al día siguiente, Joel, aparecería en la clase de 2° de Bachillerato de Atena como su profesor de "Fundamentos del Arte".
He de confesar que he empezado este libro con cierto temor. Primero, porque es la primera vez que leo a la autora, y aunque soy de los que leen y ven cientos de reseñas antes de meterme en la piscina, no he podido evitar cierto miedo. Segundo, porque vengo de leer el que se ha convertido en mi libro favorito de una de mis autoras favoritas: "Donde todo brilla" de Alice Kellen, y por tanto este libro iba a estar sometido a una expectativa. Y tercero, por el cliché "profesor-alumna".
Aún así, la pluma de Ester me ha sorprendido muy gratamente llegando a parecerme muy semejante a la de Alice Kellen, María Martínez y Andrea Longarela. Tengo muchas ganas de seguir leyéndola y ver con qué me sorprende en futuros libros.
Tanto el cliché como la historia están muy bien llevados, ya que Atena cumple los 19 años en la obra y se lleva 8 con Joel, por lo tanto la diferencia de edad no es tan grande.
Los personajes de este libro son dignos de mención. Joel da voz a los problemas económicos y laborales de la gente de mi generación. Y una cosa que me ha gustado mucho de él es la sensatez que pone a la hora de hablar con Atena.
En cambio Atena se esfuerza por cumplir sus sueños y poder transmitir todo lo que no puede con palabras, a través de la música.
No he podido evitar sentirme identificado con ambos por estos aspectos.
Si bien algunas personas esperaban algo más spicy de este libro, yo no pienso igual. La historia está escrita tal cuál lo pide. Escenas románticas, con cierta tensión, pero todo queda en un segundo plano cuando entra en juego la evolución y la lucha individual de cada uno de los protagonistas mientras los rodea la magia del arte y la música.