Creo que los finales son siempre complicados y más si se trata de una historia como la de Nivi, que ya de por sí es bastante complicada.
Me ha parecido que esta segunda parte ha sabido estar a la altura y que los personajes (sobre todo Nivi) han obtenido el final que merecían. Por esa parte, la he disfrutado mucho y creo que los viajes al pasado para descubrir qué ocurrió con cierto personaje (cuyo nombre no diré por no hacer spoilers) le aportan un toque más dramático a la novela que se contrarresta con la alegría y efusividad de los niños. Por lo tanto me parece una novela bastante equilibrada y que cuenta, además, con una ambientación mágica como es Kenai y con la pluma de Irene, que siempre consigue enamorarme.
Es cierto que me ha faltado algo, aunque no sabría muy bien decir qué. Quizás, después de una primera parte llena de tensión y de pasar por una montaña rusa de sentimientos, esperaba que este libro fuera igual y lo he notado más calmado a pesar de todo el drama.
No lo sé, pero el caso es que se trata de una lectura que, sin duda, he disfrutado y que me ha durado apenas dos días porque te crea la necesidad de seguir leyendo para descubrir más cosas.
Recomiendo este libro, toda la serie y a la autora en general porque siempre consigue crear historias muy especiales y de las que te dejan el corazón calentito (eso sí, primero te lo arranca del pecho y lo pisotea XD)