Cogí este libro por casualidad en la librería de mi casa… qué casualidad más bonita! Sospechaba que Sánchez Ferlosio (siendo marido de Martín Gaite) no iba a decepcionar, pero la verdad que esto no me lo esperaba. Vaya pareja Martín Gaite y Ferlosio!
No puedo expresar lo bien escrito que está, qué selección tan precisa de términos, de orden de palabras… Me he reído mucho también (tiene un humor inteligente, sutil), hacía tiempo que no me reía así con un libro! Las descripciones tan abundantes y dilatadas son personificaciones de los pueblos españoles, de Madrid, de los edificios, de los animales, de las cosas. Uno de mis pasajes favoritos, que no paro de releer, es el siguiente:
“Y cuando coincidía que todos los vecinos colgaban sus sábanas a la vez, quedaba el patio tan espeso de láminas, del suelo al cielo, como un hojaldre. Entonces sí que llegaba la luz abajo, porque las sábanas más altas la tomaban del sol, la que venía resbalando por el tejado y pasaban el reflejo a las del penúltimo piso; éstas a su vez se la daban a las del antepenúltimo. Y así venía cayendo la luz, de sábana en sábana, tan complicadamente, por todo el ámbito del patio, suave y no sin trabajo, hasta el entresuelo. ¡Cómo se dejaba engañar la luz por las sábanas y, entrando en las primeras, no podía ya salirse del resbaladero y se iba de tumbo en tumbo, corno por una trampa, hasta el fondo, tan a disgusto, por aquel patio sucio, estrecho y gris!”