Nadie se dio cuenta de que las abejas estaban de vuelta... Nadie salvo Zu, una niña que seguirá la batalla entre los insectos y la lumbre. Destellos y sombras. Y arriba de este cielo, contemplará filamentos de gas y polvo; cúmulos de galaxias, enjambre de estrellas, fuego y oscuridad. Martha Riva Palacio Obón, una de las escritoras más propositivas de la literatura juvenil mexicana contemporánea, nos presenta en Cielo adentro arriba una reveladora exploración literaria que se desvela en la historia de su protagonista, Zu. Con una concepción metafísica y sublimes detalles sonoros, nos hace meditar acerca de nuestra relación con la naturaleza, lo intangible y lo abstracto.
Estudió la Licenciatura en Psicología en la Universidad Iberoamericana y la Maestría en Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. En 2011 ganó el XVI Premio de Literatura Infantil Barco de Vapor con su novela Las sirenas sueñan con trilobites. La cual fue seleccionada para el Catálogo White Ravens 2013 de la Biblioteca Internacional de la Juventud en Alemania. Su libro de poesía Haikú: Todo cabe en un poema si lo sabes acomodar -editado por Ediciones El Naranjo- ha sido seleccionado por el Programa de Bibliotecas del Ministerio de Educación de Chile y así como por el Programa de Salas de Lectura de Conaculta. En 2012 publicó también el álbum Querido Marciano -editado por Sana Colita de Rana. En este año publica también el poemario Pequeño elefante transneptuniano con Ediciones El Naranjo.
Sus paisajes sonoros, entre los que destaca Anatomía de las Mariposas, se han presentado en el 5º Simposium Internacional de Paisaje Sonoro por parte del Forum Klanglandschaft en Italia (2011), el Soundasaurus Festival en el EPCOR Centre for Performing Arts en Canadá (2012), la Conferencia Internacional organizada el Foro Mundial de Ecología Acústica (WFAE) en Grecia (2011) y Alemania (2012), así como The Border Project en el Museo de Arte de la Universidad de Arizona (2011) entre otros.
Hay algo hermoso en todas las obras de Riva Palacio y esta no es la excepción. Cielo adentro arriba, como todo lo anterior y posterior, es una maestría en decirlo, denunciarlo, para que la infancia lo pueda entender y al final, también es darle un carácter sublime a los dolores que nos acogen. Duelen Zu y su madre como duelen las abejas y este país. Otra maravilla a la colección. Gran forma de iniciar el año lector.
«Los huesos que se apilan unos sobre otros. No hay palabras que puedan hacer de esto algo hermoso»
sufrí tanto por Zu, por su madre y por su vida calcinada. es un cuento precioso y las ilustraciones que lo acompañan son completamente magnéticas, pero qué doloroso resulta. como todas las historias de martha riva palacio, ésta tiene algo de indescifrable, algo misterioso que nunca termina por vislumbrarse al completo, y aún así, la sentí cruda y directa en la forma en que aborda sus temas: las comunidades arrasadas por la violencia, el desplazamiento forzado y la oscuridad que se propaga incluso en los seres más inocentes.
con todas las cosas que están pasando en el mundo, con tantas vidas sacrificadas a la crueldad de seres sin alma, con tantas infancias que ahora no pueden más que comer ceniza —en Gaza, en Líbano, en el Congo, en todas partes—, me rompe el pensar que las vidas no se recuperan y el lenguaje se incendia ante tantos sufrimientos. pienso que, en un futuro, tendremos el descaro de preguntarnos cómo fue posible tanta destrucción; mirando hacia atrás, se nos empañarán los ojos ante el humo de los horrores cometidos... y espero que la cara se nos colapse de vergüenza. pero también espero que los sobrevivientes puedan volver a sentirse, algún día, en casa.
Es un cuento infantil con tintes poéticos, las ilustraciones un poco abstractas nos ayudan a internarnos en la historia de Zu. El final lo sentí algo apresurado y como que me faltaron unas páginas extras por ahí. Pero me gustó mucho la forma en que ha sido narrado todo.
Otra cosa que me pareció original es la presentación de la autora y del ilustrador y como de manera creativa mencionaron otros trabajos de ambos.
Es una novela corta con un lenguaje muy bello y poético, y las ilustraciones que le acompañan son preciosas. Para mí, es una historia sobre aquellas personas que logran ver más allá de lo que los demás percibimos, un poco también sobre la huida ante la violencia, y esa búsqueda de un nuevo comienzo que, extrañamente, viene después de una muerte o un cierre abrupto
Es una historia agridulce, me hizo sentir que existe la poesía y la belleza en todo lo que existe, a pesar del peligro y lo funesto e inevitable. Me pareció un poquito apresurado el final, como si se terminaran las páginas disponibles para seguir contando. Las ilustraciones son hermosas y del mismo modo, agridulces.
Le daría otra oportunidad porque es muy probable que percibí muy poco de lo que busca transmitir este pequeño pero lindo libro. Es por eso que no me ánimo a calificarlo. Pero destacó un mensaje sobre el daño que causan las guerras, no guerras, y escapar de ellas y como a pesar de apagarnos siempre habrá una última luz que restaure todo.
siempre es un gusto leer a Martha. este libro me puso triste, recordé las tantas violencias, guerras y conflictos que hacen que la gente tenga que abandonar su hogar 🥺 pero lo poético en sus palabras, la manera de entrelazar lo bello de la vida con lo complicado pff me vuela la cabeza 🤯
Un hermoso cuento sobre la resilencia y ver más allá de lo cercano. Las ilustraciones están hermosas y el lenguaje es bonito que brinca de cosas muy poéticas a una niña platicando.