Entre lo onírico, lo fantástico y lo siniestro, los cuentos de Adela Fernández oscilan dando voz a fantasmas, a seres que se metamorfosean o se duplican, a personajes rechazados, sometidos o maniáticos. En Cuentos reunidos, volumen conformado por los libros Duermevelas (1986) y Vago espinazo de la noche (1996) y prologado por Jazmín G. Tapia Vázquez, los límites de la realidad, la exploración de la muerte y la crueldad humanas, la magia, la creencia y la superstición acentúan el paradójico juego de encubrimiento que la autora otorga a la falta de comunicación, la soledad, el abandono y el desamor que surgen de manera destructiva donde lo familiar se enturbia y llega a finales trágicos.
Adela Fernández y Fernández (Ciudad de México, 6 de diciembre de 1942-Ciudad de México, 18 de agosto de 2013) fue una escritora mexicana. Adela fue hija del director de cine y actor, Emilio Fernández.
Adela Fernández luchó por difundir la cultura en México: «Siempre le dio un lugar destacado a los indígenas, por ello es que trabajó durante muchos años en el Instituto Nacional Indigenista y publicó varias obras para que el pueblo de México supiera lo que significaba la identidad».
Asimismo, compartió el legado que su padre dejó en el cine, abriendo las puertas de La Casa Fuerte donde hacía visitas guiadas para contar infinidad de anécdotas que vivió con grandes actores y cineastas de la Época de Oro del cine mexicano con el fin de preservar la legendaria casona legada por su padre en Coyoacán, además de realizar eventos y expos culturales difundiendo el cine nacional y el patrimonio cultural, histórico y artístico de la nación mexicana.
A su muerte, Adela pidió se le recordara «como una mujer fuerte que no se dejó amedrentar por nada ni por nadie, que fue fiel a sus principios y se comprometió con la cultura de México».
Durante mucho tiempo fue difícil acceder a la obra de Adela Fernández hasta hoy, que llegó esta edición que contiene sus dos libros de cuentos. En cada cuento hay terror, suspenso y violencia contra las mujeres, niños, niñas y adolescentes. Escritos de una forma magistral, las historias son golpes directos al corazón ¡Imagina que tu mamá no te quiere! O ¡Tu papá es tu principal cliente en el prostíbulo! La autora muestra que el verdadero terror se encuentra en la vida cotidiana, detrás de las puertas de las casas en las que las familias felices y perfectas se enfrentan contra sus demonios.
Absolutamente fascinante. Los cuentarios reunidos de Adela Fernández se sitúan dentro de la pericia narrativa y el artificio perturbador de la acotación. Cada una de estas historias, sus temas, sus pasajes, contiene una fuerza capaz de destruir ciudades enteras. Lo fantástico aquí relatado no funciona desde un mecanismo lingüístico, sino como universos, intenciones, como una poética, que claramente respira sobre la nuca, como el peligro, como el desasosiego.
Sin duda, una de las mejores cuentistas que he leído en la vida. Tan corta su obra, tan inmensa y profunda la aleación con la que cuenta los horrores, la ternura y el mundo; su mundo en duermevela.
Me es difícil calificar libros con cuentos: algunos me parecen maravillosos y otros no tanto. Adela es una escritora muy particular, con un estilo reconocible e inserto en lo fantástico y lo terrorífico. Presenta en sus historias situaciones horrorosas donde lo otro, lo excepcional, es malo y condenable. Hay cuentos que destaco muchísimo, probablemente comparta pronto mis favoritos. Suele retomar el tema de la creación y la maternidad, maternidades no convencionales, donde las mujeres se vuelcan en la locura. Encuentro en sus historias una mente muy avispada, muy adelantada. También hay algo de escritura mitológica en sus historias, un cuento me recordó a Lydia Cabrera. Los recomiendo muchísimo, creo que vale la pena leerla y ver hasta donde podemos encontrar esta misma linea del terror latinoamericano en una escritora como Adela donde lo irreal y lo onírico es parte de la propia realidad.
4.5 Adela Fernández fue maravillosa escribiendo buenos cuentos fantásticos en pocas páginas. Muchos de ellos dejan la sensación de extrañeza aún despues de leerlos.
Personalmente, disfruté mucho la parte de Duermevelas porque está más inclinada a lo fantástico. La parte de Vago espinazo de la noche pretende lograr un impacto a través de lo violento o grotesco, y qunque son buenos también, a veces resulta exagerado.
Mis favoritos fueron: Cordelias, Los vegetantes, Agosto el mes de los ojos, Heliocidio, El hombre umbrío, A la sombra del relampago y Sapo rojo.
Terminar este libro me dejó con emociones encontradas. En realidad son dos libros, compilado en uno solo, que componen toda la obra literaria de la autora en formato cuento. (en realidad son tres, pero el primero fue compilado en el segundo y al cabo de unos años apareció un tercero, completamente nuevo).
El libro está dividido, decía, en dos: Duermevelas, aparecido en los 80s y Vago Espinazo de la Noche, de los 90s. Si se tratara de una reseña únicamente del primero le daría cinco estrellas. Al segundo le daría una. No se promedian, considero, porque Duermevelas es magnífico y sale al desquite por su hermano cojo.
Los cuentos de Duermevelas son cortos o muy cortos, cortísimos inclusive. Es difícil manejar con maestría una buena historia en un formato tan breve, pero Adela Fernández lo hace muy bien. Sus giros macabros, sobrenaturales y maravillosos tienen desarrollos y desenlaces muy bien logrados. Por su puesto que hay uno que otro que flojea. Son diecisiete, pero la mayoría son muy buenos. Más de una ocasión terminé con una expresión de satisfacción al terminar alguno. Si tuviera que mencionar mis preferidos, diría "Polifemo" o "El Hombre Umbrío". Supongo que regresaré a ellos de cuando en cuando.
En Vago Espinazo los cuentos son más largos y peor logrados. No sé, incluso, si deberían de llamarse cuentos. Con temor a ser muy ortodoxo diría que carecen de cierre y nudo. Son poco más que anécdotas fantásticas y oscuras. Las situaciones que describe Fernández tienen puntos de partida interesantes, pero no arriban a ningún lugar. Son dieciocho cuentos, de los cuales rescataría, a duras penas, tan solo tres: "Stasho", "Mecanismo" y "La venganza de Flaubert". Este último es cortísimo, media página apenas. Y a pesar de su brevedad, aquí se vuelve a asomar, apenitas, esa maestría de Fernández para los giros inesperados y cierto humor cruel. Diría, siendo algo grosero pero honesto, que Vago Espinazo es una pérdida de tiempo.
Otro compendio de historias cortas por la autora mexicana Fernández. El giro hacia lo grotesco presente en cada uno de estos relatos es lo que provoca la perturbación en el lector. En mi caso, me pareció demasiado real, en algunas historias, y en otras llena de símbolos de violencia, desesperanza y crueldad que eran difíciles de pasar desapercibidos para cualquiera (o cualquier mujer). Hay un fuerte componente de protesta y la declaración de las cuestiones de injusticia tácita en las historias la hacen una lectura difícil de digerir para todos. Sin embargo, es importante su inclusión como testimonio de estas injusticias. En sí, la narrativa tiene un componente más hermético que hace a las historias más fantasiosas y oníricas en una lectura superficial, pero hay que leerlas con atención para comprender el mensaje que guardan y este puede diferir entre los lectores, así que siempre encontrarás sorpresas al conversarlo con otros. Así que la recomendaría a todos los lectores, pero con un poco más de la atención reservada a cualquier otro libro con una prosa más fácil. De todas formas, vale completamente la pena. No se arrepentirán de leerlo.
Mire usted, que yo terminé Duermevelas, el primer libro de los dos que aparecen en esta recopilación. Llegué a uno que describe crueldad hacia un bebé y yo ya no pude. Algo muy personal, me he vuelto muy corazón de pollo con ese tema y pues ya está, seguro que a muchos el tema les dará lo mismo, sé que yo estoy desensibilizada a otros temas. En fin, que el libro me estaba pareciendo interesante, pero la verdad que nunca conecté mucho con la narración, el estilo, pues. Sin embargo, pude apreciar la intención artística medio surrealista que destaca en estos cuentos, Adela Fernández merece ser más leída y esta edición está muy buena. Me siento un poco decepcionada, creo que esperaba algo tipo Amparo Dávila pero más perverso y eso me emocionaba, ya que me encantan sus cuentos, y sí que tenía cuentos perversos, no solo el del bebé, pero como dije, no fueron para mí. No sé si me anime con la segunda parte, el libro Vago espinazo de la noche. Reseño esta edición porque es la menos rara, a la Fernández le gustaba publicar aquí y allá, por lo que leí en la introducción jeje
No lo sé, Rick; siento que hay cuentos que me dejaron deslumbrada, pero también siento que leí (muchas veces) el mismo cuento o quizás no el mismo cuento, pero con temas muy parecidos. Cada inicio planteaba una situación o anécdota prometedora, pero esa potencia quedaba diluida en una historia que no se alcanzaba a afianzar del todo. Hubo cuentos como Mecanismo, Apostasía y Agosto, que uffff qué cosa tan espectacular. Pero los demás, siento que se planteaban sobre una fórmula que, con el paso de las páginas, terminaba siendo fácil de adivinar.
Este libro tiene reunidos dos colecciones de cuentos de Adela, de tres que realizó, el segundo (Duermevelas) y el tercero (El vago espinazo de la noche). Me han gustado y han sido una agradable y extraña sorpresa. Adela tuvo una interesante producción literaria y yo no sabía que existía, hasta hace poco. La colección de cuentos de Duermevelas, van más por lo fantástico, onírico, toques de realismo mágico. Me recordaron a Leonora Carrington. Los de El vago espinazo de la noche, me parecieron mucho más oscuros y siniestros, aunque con ese toque mágico como los otros y eso si unas gotitas de humor negro esparcidas por ahí. Varios me recordaron a Mariana Enríquez, no sé si Mariana la ha leído pero no me sorprendería. En fin, gran hallazgo y me gustaría poder encontrar más literatura de ella, su primera colección de cuentos es difícil de conseguir pero bueno quizá en esos libros de viejo se encuentre algo. ¡Recomendable!
Terror psicológico, relaciones de personajes con lo malsano, desequilibrio, rechazo, lo fantasmal, la transformación y la duplicación; ambientes sombríos, atmósferas enrarecidas y los territorios de la ensoñación; advierte la sinopsis a la persona lectora acerca de esta recopilación de cuentos, los cuales se describe provienen de un interés por la dimensión mágico-ritual y sobrenatural del pensamiento indígena, instalado en la realidad consciente y cotidiana que causa efectos devastadores para sus personajes. A su vez, su lectura es recomendada como un buen punto de partida para las personas que tengan interés en conocer, estudiar la narrativa de Adela, así como, realizar una labor crítica de estudio en los archivos que dejo la autora mexicana.
Conseguí este libro más como colección y por acervo que otra cosa. Aunque no cumplió 100% mis expectatvias, hay cuentos buenos y muy disfrutables y otros que son al menos interesantes pero también algunos que sobran, como en todo. La autora roza la prosa poética en varias ocasiones sin llegar a concretarlo del todo y a veces las historias me parecían gratuitas en cuanto a elementos impactantes pero a veces eran muy sutiles.
por años, digamos unos seis, estuve buscando la obra de ficción de Adela Fernández. hoy la tenemos impresa. sin embargo, el año pasado tuve la oportunidad de hacerme de los ejemplares de 'Vago espinazo de la noche' e 'Híbrido' en ediciones algo extrañas y mal editadas, sobre todo la de Laberinto, no sé si esa editorial aún exista. bueno, el punto es que con un prólogo de Jazmín Tapia todo se redondea para tratar de entender estos extraños mundos que Adela Fernández retrató desde, a veces, el extrañamiento y el surrealismo. casi todos los cuentos son buenos. mi libro favorito es 'Duermevelas' por sus aproximaciones con lo fantástico. sin duda, Adela Fernández es una autora olvidada pero ahora reivindicada.
Todos los cuentos de Adela Fernández tienen un halo inquietante, mágico, macabro y perturbador. En su narrativa breve hay varios temas muy interesantes como la maternidad, las infancias, la familia, la sexualidad, el delirio, la transgresión del tabú , entre otros. Me gusta mucho cómo juega con los espacios rurales y la cotidianidad. Sus cuentos son breves pero potentes.
Adela es una escritora fascinante no entiendo cómo estuvo tan oculta cuando es una verdadera joya. Me gusta su humor retorcido, su melancolía y sus temas siniestros.
La segunda parte (Vago espinazo de la noche) está conformada por lo que creo son algunos de los cuentos más irreales, crueles y un fantásticos horrendos que he leído. Me encantó.
El alcance de la imaginación de Adela Fernández no tiene límites. Sus mundos son perversos, fantásticos, entintados de magia oscura, tristes destinos, aires de fábula y viejos cuentos de hadas.
Mujeres que paren niños-pájaros albinos, niñas que se duplican en el espejo del agua, niñas amasadas y tatemadas que nunca nacieron y son profetas, amantes trágicos, apariciones fantasmales en carretera, niños abandonados cono plantas, oficios de paragüeros malditos, niñas brujas que juegan con alfileros, viejos titiriteros, gallinas mujeres malditas, hombres cuentacuentos de un solo ojo, tristes mimos.
Aunque Fernández sitúa algunos cuentos en México, la mayoría podrían suceder en cualquier parte de Latinoamérica, donde las tradiciones añejadas y expectaciones de la sociedad se contraponen a eventos inverosímiles, que se aceptan de manera casi natural entre los personajes. En ese sentido, lo de Fernández bordea el realismo mágico, pero va más allá.
Todos los cuentos, a pesar de lo distintos que son sus argumentos, son narrados con una elegancia incomensurable. La prosa de Fernández es lúcida, elocuente ad infinitum, de gran resonancia poética, pero a su vez, no le tiene miedo a lo demente o a lo grotesco.
La verdad, leerla es como caminar bajo la tormenta en campo abierto; ya sabes que viene el relámpago. Andarás con el cabello erizado por la estática por todo el cuento hasta que este caiga.
Muchos de sus finales son tristes. Muchos de sus personajes tienen nombres raros, clásicos, casi desquiciados. Y todas las experiencias que crea son memorables.
Fernández me parece un talentazo que define una generación. Que haya escrito de estas cosas en su época es loable, pero que lo haya hecho de modo tan impactante, sin dudas -o al menos así la leo yo- es aún más ensalzable.
"El río se hace más ancho como si quisiera volverse redondo. La tormenta se desploma sobre él, hembra que acosa y domina al macho. Arrambla ahogados, hombres, árboles, toros y piedras se hacen a la voluntad de la corriente. Ahí en medio, Mateo aprieta los muslos y enreda sus manos en las crines, se aferra a su caballo. A tramos la bestia se deja ir y a trechos embiste las aguas. Son dos potros de distintos elementos que se atacan, dos furias y un hombre montado en la desesperanza."
Adela es conocida por ser hija de uno de los cineastas mexicanos más importantes, pero Adela es más que un apellido o dinastía, Adela es una escritora con mucha imaginación, genera imágenes muy explícitas sobre lo que narra, aborda muchos temas a través de su fantasía. Dentro de las múltiples historias que condensa esta antología encontramos: incesto, fantasmas, drogadicción, violencia, infancias lastimadas, explotación infantil, muchos animales, creencias religiosas, suicidios, títeres, prostitución, maldiciones, parricidio, animales sufriendo, muertes trágicas, referencias griegas, familias disfuncionales, crímenes, animales muertos, homofobia, racismo, discriminación, genocidio, abandono familiar, misoginia, etc
Mm no estoy seguro de cómo calificar este libro. Los cuentos de la primera parte, donde hay más juegos de los fantástico y lo tenebroso me gustaron mucho y me parecen mejor logrados. Los del segundo título creo son más irregulares, algunos no creo que viajaran bien, además de que por momentos parecía más un engolosinarse en lo perturbador sin más. El cuento de “Con los pies en el agua” incluso me pareció malo pero además muy grotesco en mal plan. Esos me costaron terminar. Incluso los sufrí. Y los que estaban en un tono más fantástico eran un respiro. Lo dejo en 3, quizás 3.4 o algo así por eso.
Cuentos y relatos raros, incómodos o que parecen salidos de un sueño o pesadilla. Disfruté la mayoría, sólo hubo dos o tres que me dio la impresión de que estuvieran incompletos o que el final está pegado y el borde del corte es muy evidente, no sé si eran historias que la autora no planeaba publicar o que se le dio la oportunidad de hacerlo y fueron ajustados de último minuto. No volveré a ver un sapo sin pensar el en personaje del último cuento. Es un libro para leer y volver a leer en cualquier lugar y momento de la vida.
El termino "realismo mágico" le queda un poco corto; hay cuentos que simplemente podrían ser reales y esos los hace perturbadores, o solo descorazonadores, hay historias mas fantasiosas, y unas otras en que debemos suspendernos en una realidad alterna no tan diferente de la nuestra pero con un sazón macabro, muy de ensueño. No esperaba que me gustara tanto, y eso es difícil con las antologías porque cada escrito es su propio mundo y puede no ser para todos. Al menos, los de Adela fueron para mi una lectura muy interesante.
Los cuentos de Adela, como México mismo, son surrealistas. Se vale de este recurso para hablar de temas sociales que siguen siendo igual de vigentes, y de aterradores, como hace 40 años. Maternidades no deseadas, maltratos, abusos, infertilidad, depresión, miedo y mucha brujería tradicional mexicana combinada con santería empapan las páginas de estos maravillosos cuentos.
Desearía que el Fondo hubiera cuidado más la edición, aspectos meramente técnicos. Totalmente se presta para hacer un edición crítica y anotado de estos cuentos. Verdaderamente imperdibles.
Adela Fernández es una de esas voces mexicanas que deberíamos escuchar más atentamente. Hace no mucho me enteré de su obra, leí lo que pude hallar en internet, pero era evidente que se necesitaba hacer un mejor trabajo de recuperación de su obra. Afortunadamente está reedición permite un mayor acceso a conocer a esta escritora maravillosa, por lo que espero que cada vez más gente la conozca. Recomiendo los cuentos "La jaula de la tía Enedina", "Cordelias" y "El vago espinazo de la noche", todos ellos increíbles y perturbadores. Excelente servicio 10/10.
Treintaycinco cuentos muy diversos pero todos fantásticos. Mis favoritos: La jaula de la tía Enedina, Los vegetantes, Agosto el mes de los ojos, Vago espinazo de la noche, Más que fenicio, Taciturno, Con los pies en el agua, Ese maldito animal, Stasho, Macedonia y Sapo rojo. Los cuentos de Adela son duros, crueles, incómodos, y esto es precisamente lo que busca Adela, hablar sin tapujos de la complejidad de las tradiciones y las relaciones familiares, entre otros escabrosos temas. Muy recomendable.
La gran mayoría de cuentos son buenísimos, algunos otros no tanto. Y es que si algo me gustó de la narrativa de Adela es que sabe profundizar en lo que acontece en sus historias. Me encanta la psicología de los personajes, los escenarios, la originalidad de las tramas y el léxico que maneja. Algunos los leí dos veces por pura satisfacción, ya que cuando deja finales abiertos te hace sentir la necesidad de saber más. Sin duda alguna es de las mejores escritoras de terror. Retrata un México cruel, despiadado y lleno de misterios. Apuesta por diversas estructuras narrativas y rompe con el clásico "terror de fantasmas". Sin duda alguna cinco estrellas.
Prosa impecable e implacable que te sacude y hace que te preguntes: "¿Qué acaba de pasar"? tras el punto y final de cada cuento. De verdad se siente como sumergirte en un huracán y recibir el golpeteo de sus palabras, cada una puesta ahí con alma cirujana, hasta que tus huesos sean triturados. Una gran experiencia la lectura de esta autora mexicana un tanto infravalorada, que conocí gracias a qué agucé el oído a una conversación ajena en el centro. Andar de chismoso valió la pena.