Linton hace algo muy loable: intenta resolver o al menos sentar las bases para el problema de la relación entre cultura y personalidad. Imagina una ciencia donde se pueda unir la cultura (antropología), la estructura social (sociología) y la personalidad (psicología).
El gran mérito no sólo está en intentar unir esos aspectos que indefectiblemente se encuentran en el individuo sino que lo hace tratando de traer claridad conceptual. No es para nada vago en ese aspecto. Cada concepto, cada división dentro de los conceptos, están definidos y justificados. De la misma forma, intenta separar ideas que se confunden en conceptos y que deberían ser cosas diferentes.
Así, explora la manera en que lo social y lo individual están interrelacionados, dándole cierta preeminencia al medio ambiente cultural en la formación de diferentes niveles de personalidad, pero sin desechar ciertas sospechas de que existan componentes fisiológicos que, en menor medida, aporten a la personalidad.
El libro es del '45, con lo cual muchas discusiones posteriores no aparecen. Pero me parece que de todas formas se mantiene vigente dado que esa exploración ha sido dejada de lado de las indagaciones principales, al menos en la antropología.