Es curioso que, aún sabiendo lo absurdos que son los prejuicios, a veces caemos en ellos sin ningún tipo de remedio. Tardé en leerme este libro simplemente porque era de alguien conocido. Y, aunque conocía el trabajo de la autora como periodista, tenía ese prejuicio de "ha publicado porque es famosa". Pues bien, después de leer la novela solo puedo decir que me he tragado el prejuicio hasta el fondo.
Esta novela se ha convertido en una de mis favoritas de lo que llevamos de año. Y si lo ha hecho es porque, además de estar maravillosamente bien escrita (un estilo directo, ágil, y muy cercano) es una historia de esas que te llegan y te tocan el corazón.
Bajo la aparente simpleza de una narración de una madre hacía su hija explicándole su vida y cómo ella creció en un mundo que era aún peor que el actual para las mujeres, la autora consigue transportarnos a la cabeza de Elena para que veamos sus miedos, sus sueños, sus anhelos, sus metas y sus frustraciones. Y todo ello lo hace con una calidez y una sensibilidad francamente impresionantes.
Estamos ante una de esas historias con las que se puede reír a carcajadas en un capítulo para pasar a llorar sin ningún tipo de control en el siguiente. Una historia profundamente emocional, tierna y que, por desgracia, sigue en completa vigencia. Una historia de una mujer buscando su espacio e independencia en la España franquista (y en los inicios de la democracia española) con una historia vital muy ligada a los libros y a escribirlos, hecho que hará que los fans de los mismos conecten mucho mejor con ella. Recomendadísimo.