En este thriller psicológico policíaco, que circula como un hilo de sangre entre Cali, Madrid, Barcelona, Mataró, Peratallada y Tokio, Julián Mejía lleva al lector a perseguir como un sabueso la ruta de unos personajes que llegan a puntos de encrucijada en la vida y que, expuestos a infinitas elecciones, eligen la del mal.
El amor, las malas elecciones, la familias tóxicas, la culpa y la manera de convivir con ella, son temas centrales de esta obra, donde el autor despliega las herramientas del buen arquitecto para componer una estructura compleja, en la que las historias se entrecruzan como planos arquitectónicos de un gran andamiaje, que solo puede verse plenamente al final.
Un minuto es una ilusión, un minuto es una percepción y, por tanto, un minuto de nuestras vidas, que creemos medible y cuantificable, es siempre una ficción. En esta novela el tiempo y el espacio no son lo que parecen.
Me gustó mucho como es narrada la historia y como el autor cruza todas las historias en una sola. Como un minuto define la dirección de nuestras vidas, como en un minuto te puede cambiar todo para bien o para mal. Muestra cómo decisiones pequeñas terminan en consecuencias grandes. No hay héroes claros, todos tienen algo turbio, eso lo hace más real. Es un libro muy entretenido, rápido y te engancha con las historias de los personajes
Me quedo con estas frases:
1. “Se vio así mismo como el exiliado de un régimen que descubre que, aunque ha salvado la vida al escapar, ahora lleva una vida inútil, carente de propósito y de sentido, así que un buen día hace sus maletas y regresa pasa volver a cruzar la frontera de roma clandestina, y mientas lo hace, es feliz y pleno porque regresa a la barbarie, a lo único que conoce.
2. Siempre había pensado que, a la hora de seducir a una mujer, lo importante no eran las palabras, sino la pasión a partir de la cual estas nacían. Ahora que recordaba a la chica, se felicitaba, su teoría volvía a ser confirmada.
3. Entonces, por qué cuando alguien nos dice que vamos a morir vemos el mundo de una maneras tan diferente ? Lo hacemos porque al decirnos que vamos a morir, con la certeza que solo la ciencia puede dar, de repente dejamos de ser inmortales, y adquirimos, al igual que Adam la morder la manzana, el conocimiento de nuestra propia mortalidad. “
"El Minuto", la primera novela de una trilogía escrita por Julián Mejía, no solo me llena de orgullo, también sorprendió y enganchó desde el principio. Lo que más me llamó la atención fue cómo Julián logra mezclar lo real con lo imaginario de manera tan natural que te sientes parte del mundo que crea. Los personajes son tan reales y complejos que es imposible no conectar con ellos; cada uno aporta algo único a la historia, haciendo que te importen de verdad.
La manera en que se desarrolla la historia es otro punto fuerte. Julián juega con los giros de la trama de forma que siempre estás al borde de tu asiento, queriendo saber qué pasa después. Además, tiene una forma de escribir muy clara, con descripciones super detalladas que te hacen sentir como si estuvieras allí, pero sin ser pesado ni complicado.
Lo que también me encantó fue cómo toca temas que todos hemos enfrentado de alguna forma, como el amor, la pérdida, y cómo encontrar nuestro camino de vuelta. Maneja los hilos de la trama en torno a esto ultimo como solo un experto arquitecto lo haría, poniendo poco a poco cada pieza del diseño de tal forma que solo lo ves completo al final. Todo esto te hace pensar mucho sobre la vida y las decisiones que tomamos.
En pocas palabras, "El Minuto" me parece una joya. Si te gusta leer historias que te muevan por dentro, que te hagan reflexionar y sentir de todo un poco, definitivamente deberías darle una oportunidad a esta novela. Julián Mejía ha creado algo especial aquí, y ya estoy deseando ver qué nos deparan los próximos libros de la trilogía.
Un género poco frecuentado por escritores colombianos, el thriller, es abordado con maestría por Julián Mejía, quien en su ópera prima logra compactar un sólido edificio literario, haciendo honor a su formación de arquitecto. La historia y los personajes se yuxtaponen y se entrecruzan a partir de un evento que cambia la vida de todos los implicados, revelando cómo un mero incidente, que transcurre en un momento determinado, en un minuto, tiene consecuencias impensadas. Tal como en la teoría del efecto mariposa, la novela se va desmadejando sobre ese mismo evento, para revelar cómo puede tener muchas implicaciones. De principio a fin, la tensión es creciente, y logra ambientar los distintos escenarios con acierto. Muy recomendada.
Es una historia que debe leerse como se toma un buen café, de forma lenta y con todos los sentidos activados para degustarla poco a poco en cada una de sus páginas y capítulos. Solo así se puede entrar por el portal del misterio que nos brinda. Una obra diseñada de forma arquitectónica en la que los personajes no solo existen sino que nos muestran sus mundos y cómo estos, en una especia de reacción en cadena, se van expandiendo y a la vez uniendo.
Solo quien la lea puede identificar la enorme influencia cinematográfica, cargada de imágenes y giros en los que el lector intenta jugar al detective pero se queda corto. Buen comienzo de un autor que cumple lo que promete y nos deja con ganas de más.
It is hard to put down, I haven’t felt this connection with a narration in a long time. I read it in less than a week! the stories that intertwine take you to where they took place, and the characters are so well portrayed that you feel you know them. 100% recommended.
Simplemente me encantó. Me atrapó hasta el final. Es increíble como logra entrelazar las historias. Yo veo este libro como una película o serie... Sería maravilloso.
La primer novela del autor colombiano Julián Mejía (pensada para ser una trilogía), es una obra que no termina de encajar. Aunque tiene una buena primera idea, termina brindando todas las respuestas en bandeja de plata y, al tratarse de un thriller policiaco, no permite que el lector juegue el papel participativo de investigador que se le suele ofrecer en este tipo de obras, lo cuál genera que se vuelva un poco pesada de leer, porque sientes que ya todo te fue dicho. Tiene algunas frases rescatables, lo cual dejan entre ver la capacidad poética del autor.
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