Una novelette negrocriminal inspirada en el cine italiano y estadounidense de los 70, que combina esta influencia con la violencia gráfica propia de la literatura de terror extremo actual, el género habitual de Judith Sonnet. A modo de desafío junto a dos compañeros, acabó la obra en tan solo diez días.
Narra el secuestro de una enfermera a manos de un narcotraficante, con la única intención de violarla y torturarla, y el asalto, por parte de un solo sicario, del edificio de los bajos fondos desde el que opera el delincuente. Sonnet nos presenta la guarida del gángster como el más infecto y peligroso bloque de apartamentos de una ciudad sin nombre, asolada por brutales crímenes. En este portal de la calle 84 nos da a conocer a una serie de repulsivos personajes que hacen un uso desmedido de la violencia, y cuyas mutilaciones y fluidos corporales describe en detalle. La historia sobrepasa sin tapujos el realismo sucio que pudiera dar una impresión de seriedad, para regodearse en la exageración propia de un cómic indie o del cine de acción más desvergonzado, y amplía las imágenes sangrientas y nauseabundas hasta el famoso extremo.
En cuanto a lo que el libro pretende, el resultado es de cinco estrellas, en especial teniendo en cuenta las limitaciones en su creación. No hay ni un momento para aburrirse, y pasas las páginas sin enterarte. Además Sonnet no se limita a reproducir tropos y clichés, ya que deja estupendamente mal al protagonista gritty estereotípico de este tipo de historias de acción, siendo su única heroína la chica secuestrada. También estoy notando, por el par de libros suyos que he leído, que es muy fina y sutil a la hora de romper la cuarta pared con gracia.
Si lo que el libro ofrece es lo que quieres leer, totalmente recomendable.