4.5🌟
La historia está narrada desde el punto de vista de Nathan, un joven que termina la secundaria y no puede aspirar a un futuro por sí mismo ya que éste le es impuesto: ser policía como su padre. No solo se le rige a él, a todo su país sin libre albedrío. Y, lo que es peor, nadie cuestiona esas decisiones.
Eshva es un país donde la gente tiene canales de alimentación públicos (en puntos de barrios) y privados (dentro de casas, escuelas, trabajos) Debido a esto, no conocen cómo sembrar, cosechar ni cocinar. LO IDEAL, verdad? Pero no aquí...
Existen personas que no toleran la comida de esos tubos y se les llama proscritos. Estas personas se ven forzadas a vivir fuera de la ley, en situaciones de precariedad y a estar constantemente en alerta ya que los aprisionan y hasta ejecutan como criminales.
Un día, en el cumpleaños de Nathan, un amigo le regala una esfera roja (droga). Dicha esfera te da una noche donde puedes soñar, ya que en su realidad no es algo que se produzca naturalmente. También, conoce un proscrito llamado Etienne y su vida se torna patas arriba.
Entré a esta novela pensando que iba a ser super distópica y me encontré con una maravilla con pequeños tintes futuristas. Aquí hay injusticia, desigualdad, refugiados, violencia, corrupción, engaños, DE TODO, pero también amor, hermandad, sororidad y solidaridad.
Fuera de eso, tenemos una historia romántica porque Nathan es... inicia como un personaje plano, pero va creciendo, cuestionando, pensando y reflexionando quién es, qué quiere y cómo lograrlo. En cuanto a Etienne, es un personaje que sufre muchas pérdidas y, sin embargo, es más fuerte que nadie. Delicado, leal, dulce y todo lo adorable que se les ocurra. Imposible no amarlo 🥺❤️
Terminé la novela con todo resuelto, pero deseando un epílogo, un spin off o una 2da parte, porque realmente me encantó la ambientación, la narración, la trama, la caracterización de los personajes y cómo se va hilando todo. NECESITO leer más cosas de Sofi 🤭