Predichas hace un siglo de forma asombrosa por Albert Einstein en su Teoría de la relatividad general (publicada en esta colección) y buscadas a tientas y con escepticismo por los científicos desde entonces, las ondas gravitatorias -tenues y escurridizas vibraciones del tejido mismo de la realidad que abren una nueva ventana al cosmos- sólo fueron detectadas por primera vez en 2015 gracias al experimento estadounidense LIGO, reforzado en breve por el detector europeo VIRGO, en el cual Matteo Barsuglia, autor de este libro, desempeña un papel central. Completa y relevante en todos sus aspectos, la obra -merecedora del premio de la revista francesa Ciel et Espace al mejor libro de astronomía de 2020-, relata con concisión y claridad esta singular aventura de la mano de uno de sus principales protagonistas, proporcionando una visión de la vanguardia de la ciencia en la que se entrelazan teoría y tecnología.
Una lectura amena con un tono divulgativo bien llevado. Aborda, desde principios básicos y sin ahondar en particularidades ni detalles técnicos, el tema que se propone: las ondas gravitacionales y la revolución en Astrofísica que estas implican. Cuenta, con marcado entusiasmo y carisma, los antecedentes, el descubrimiento en sí, y todos los acontecimientos y proyectos posteriores.
Es una lectura muy agradable, que como físico recomendaría a todo aquel ajeno a las ciencias naturales que tenga curiosidad por este descubrimiento que ganó un Nobel en 2017, y también a otros colegas que, como yo, aunque desde la carrera no hemos seguido ahondando en el conocimiento técnico de esta rama de nuestra ciencia, nuestro interés por ella no ha menguado.
«El conocimiento nos hace a todos un poco más libres, incluso cuando utiliza objetos sorprendentes, como una microscópica onda de espacio-tiempo generada hace mil millones de años.»