Un ensayo personal sobre las entrevistas literarias y el poder de las preguntas —y una historia sobre el hallazgo de un maestro de escritura.
¿Es la pregunta el inicio de toda escritura? ¿O llega más bien a través del contacto, la lectura, los libros —el maestro, como en este caso? ¿Es un oficio que se puede enseñar y aprender? Valeria Tentoni narra un deseo que se transforma en esbozo, luego en escritura, finalmente en libro y aprendizaje, por vías siempre personales y azarosas. En esta oda a la entrevista, en esta admiración al maestro, vemos el recorrido por el que una escritora se construye a sí misma reflejada en los otros.
Un libro pequeño y precioso, íntimo. Valeria Tentoni parte reflexionando sobre la entrevista, sus aristas y sus posibilidades; sobre su experiencia como entrevistadora, con sus errores iniciales y la belleza que se despliega cuando acierta; sobre sus primeros pasos como escritora. Pero, de pronto, el texto se abre y se transforma: se convierte en el retrato de su maestro (a quien no se nombra hasta el final del libro), de sus talleres literarios, del cariño que Tentoni le tenía, de su timidez para acercarse a él, de las veces que lo entrevistó. Porque este es, al final y al cabo, un libro sobre la entrevista, pero también es mucho más que eso. Es un libro tierno, un homenaje a un autor querido, es un texto inteligente y elegante, poético.
Pero eso no es todo. El libro forma parte de una colección que explora el backstage del mundo editorial y literario. En ese sentido, todas sus partes están pensadas para conformar un diálogo que podríamos llamar metaeditorial: desde su diagramación hasta la presentación de la autora y del prologuista, y pasando por el prólogo, que juega aquí un papel fundamental: una carta bellísima escrita por Daniel Saldaña París a Tentoni, en la que reflexiona no solo sobre el contenido del libro, sino sobre el arte de la entrevista, sobre el género epistolar e incluso sobre el acto de prologar. Un prólogo cálido, una muestra de la lectura como una forma de la amistad, que complementa un libro que, a su vez, es una muestra honesta de la admiración y el cariño por un maestro.
No creo que uno le pueda hacer justicia al libro, porque de hecho, pienso que su belleza es un poco inexplicable. Consiste, quizás, en que nos enfrentamos a una corriente de pensamiento de la propia autora. Mientras relata, se hace preguntas. Leemos, en vivo y en directo, la formación del pensamiento, la puesta en crisis de una idea. Es una escritura que piensa, que no se completa, que hace giros. Y además de una prosa muy bonita y muy íntima, vemos un despliegue de humildad que poco suena a auto condescendencia o falsa modestia. Y como dice el mismo prólogo de Daniel Saldaña, a uno le hace sentir un poco culpable. Qué nostalgia me dieron de pronto los talleres literarios. Qué bonita es la admiración y qué bonito sería encontrar a un maestro. Qué bonito es querer tanto a alguien a través de los libros.
Estos cuadernitos me encantan. Sí a sus fallas, a su franqueza, a su humildad. Sí a ese final que me conmueve. Sí a todo lo que aprende y a lo que no hace bien y a lo que deja de hacer. Sí a las reflexiones sobre las preguntas, me encantan. No a tanta metáfora, entiendo que ella es poeta pero me sobró un poco de la poesía en este texto. Me gusta más cuando habla directo y sin tapujos. No es mi favorito, pero sigo adorando todo lo que leo en estos "backstage" de los libros.
La simpleza y la conexión como valor a rescatar en los actos de nuestra vida, desde una entrevista a una charla. El conocer al otro, el cariño con el que se hacen las cosas. Un libro que destaca esas cosas y que en el recorrido te lo demuestra. Tiene muchos pasajes de reflexión y anécdotas que me gustaron mucho.
'Y es hermoso que hayas descubierto ese paralelismo, esa secreta familiaridad: que aprender a plantearse las preguntas correctas es muy parecido a aprender a escribir'.
'Si en los exámenes de las escuelas, por ejemplo, a los alumnos les dieran respuestas y los ejercicios consistieran en inventar las preguntas, ¿en qué mundo viviríamos?'.
'Lo que se pronuncia no puede retirarse. Lo que está dicho es una flecha lanzada, un daño irrenunciable. El tiempo, las palabras, las oportunidades. Desdecirse de una sola cosa llevaría una vida entera. De hecho, hay quien invierte una vida entera a desdecirse de algo que todos los demás ya olvidaron. E incluso así jamás lo logra'.
Es otro de esos libros testimoniales sobre la relación con una leyenda de la escritura. Lo barroco del estilo está muy bien llevado, se nota que lo escribió con mucho cariño. Entrevistar escritores es una de mis actividades favoritas en el periodismo así que lo sentí de cerca. Me hubiera encantado, también, ser alumno de Laiseca.
«Hace 30 años que escribí y todavía no aprendí a preguntar, pero los signos de interrogación no son un decorado, sino un umbral.»
Lindo y breve ensayo sobre el arte de las entrevistas literarias y un hermoso recuerdo (y elogio) de Alberto Laiseca. Igual, mi Tentoni favorita es la poeta.
Aunque esto no es lo central, me parece que lo lindo de este libro es cómo muestra el lugar de las relaciones afectivas en la escritura, cómo nos permean los otros. La reflexión en torno a las preguntas y las entrevistas es muy lúcida, se nota todos los años que lleva la autora haciéndolo. Me causa admiración y ternura porque a pesar de su larga experiencia, escribe desde un lugar de duda.
"A una entrevista voy a robar. Voy a que me den respuestas. No hago preguntas inocentes. Toda pregunta esconde una intención, y la mía es que me cuenten cómo hacen lo que hacen. No soy una entrevistadora honesta. Mis segundas intenciones son las primeras"
Siento que no aporta nada al objetivo de la colección. Sí, tiene un lenguaje poético y creo que hay imágenes que vale la pena rescatar. Si es un homenaje a Alberto Laiseca, lo hace bien, supongo, pero personalmente no fue de mi agrado. Hay ideas que podrían desarrollarse mejor y otras que mejor no ahondar, por ejemplo, en la figura del escritor "dios" mítico, romantizado e intocable que en el fondo se perfila como un obstáculo en la escritura de plumas jóvenes.
A Tentoni la conozco por el blog de Eterna Cadencia, que leo hace años y siempre tiene notas y entrevistas súper interesantes. Me gusta de este libro justamente cómo hace hincapié en ese trabajo que a veces puede parecer tan fácil pero no lo es, de hecho hoy por hoy la mayoría de las entrevistas que leemos y escuchamos en los medios son bastante malas, repetitivas (quizás por lo inmediato que resulta todo, sin mucho tiempo para prepararse, no lo sé). Acá se habla de todo el trabajo que hay detrás, de cómo pensarlas. Por ejemplo eso de que las preguntas no pueden ser más largas que la respuesta. O que si se calcula la respuesta y ya se la conoce, no se debería preguntar. Hay todo un oficio ahí. En el que ella todavía no se considera buena, incluso. Porque hablamos de un ensayo en primera persona. Y gracias a esa primera persona aparece la figura del maestro. Ni más ni menos que Laiseca (que encima en su obra ha escrito bastante sobre esta figura, desde su rol de discípulo sobre todo), que no solo ha escrito una serie de libros impresionantes y enormes (algunos en tamaño pero todos en literatura) sino que ha formado a varios de los escritores que hoy publican. Acá se encuentra el eje del libro, que recorre desde ese primer acercamiento en el taller del Rojas hasta la última vez que lo ve y siente que desperdicia la oportunidad de hacerle una pregunta final. Un libro breve y conciso que aún así a veces se siente demasiado calculado, algo distante. Es curioso eso que me provocó porque suelen ser pasajes muy poéticos, pero no me emocionaba esa poesía, al contrario, me alejaba. Y tengo entendido que ella ha escrito varios libros de poesía. Quizás sea algo muy propio lo que me pasó con este aspecto. Si además estoy escribiendo esto al rato de terminar de leerlo y ella en un momento escribe sobre la lectora activa que es y dice: "Las primeras impresiones son peligrosas, envenedadas". La inmediatez de estos tiempos, culpo y me culpo. Aun así es un libro que me gustó. Confieso que me acerqué a él al saber que escribía sobre Laiseca y me quedo con mucho de lo que tiene que ver sobre las preguntas, el umbral de los signos de interrogación. Si se quiere ser entrevistador o entrevistadora, sugeriría leerlo. También me recordó, y siento que harían un buen programa para formarse, al capítulo de Maestros de la escritura de Villanueva dedicado a María Esther Gilio. Me quedo con varias ideas expuestas acá.
Valeria Tentoni'nin röportajcı kimliğini nasıl edindiğine ve bununla bir yazar olarak nasıl ilişki kurduğuna dair kısa bir kitap, uzunca bir düşünce yazısı. Deneme [ensayo] olarak geçiyor ama ben açıkçası siz sınıflandırdıklarımızdan mısınız yoksa sınıflandıramadıklarımızdan mısınız diye sormak istiyorum. (Bunu da çevirsenize yapay zekalar).
Doğrusu kaç puan vereceğimi bilemiyorum. Biraz yazarın mahremine girmişim gibi hissediyorum, zira yaşadıklarını, kendisini röportajıcılığa götüren deneyimlerini anlatışında hem çok kişisel bir taraf var hem de üslubu çok poetik (Valeria başka türlü yazamıyor galiba, bunu da artık anladım sanki). Ne var ki sonunda sanki vaadettiği şeyi de vermiyor gibi. Ustam dediği yazarla olan biraz uzak ve mesafeli ama kendisi için çok yakın ve derin bir seviyeye erişmiş bir ilişkinin başlangıcını görüp sonra ara ara yeniden bakıp kaçıyoruz düşüncelerden kalan boşluklardan. Biraz daha görseydik fena mı olurdu? Mesela o atölyelerde neler konuşulmuş? Ustasından başka neler duymuş? Başka neleri nerelere bağlamış? Gösterip de kaçmak gibi oluyor böyle, kusura bakılmasın ve bu kitabın devamı yazılsın, ben anlamam.
[3.5/5] La no ficción era un género al que le tenía recelo, no era algo que me divirtiera o me atrajera, pero últimamente estoy leyendo más y más obras no ficcionales, este ensayo es una de ellas. Lo que más me gustó del ensayo es la forma de narrar que tiene Valeria Tentoni, es como dice su amigo y prologista Daniel Saldaña París, tiene algo de poesía en su escritura lo que la hace atrapante y graciosa aunque no intente serlo. Frases como "Desarmo los libros como un mecánico" o "El maestro tenía un andar lento, como de fantasma que acababa de despertarse de la siesta" son irónicas e impensadas, que es exactamente lo que me gusta de las autoras argentinas que estoy leyendo últimamente: encuentran conexiones donde no las hay y eso hace que su prosa resalte de entre el montón. Fuera de eso, el ensayo es interesante y sorprendentemente conclusivo. Su forma de retratar al maestro me hace acordar a mi profe de Lengua Castellana I, Tapia, al que le entregaría la vida. Quizá le entregue este libro por ahora, la vida en otro momento.
Yo que no digo yo cuando pregunto quién está en el revés de las palabras, agradezco a Federico por la humana recomendación de lectura que trajo en su palabra un abrazo, medio abrazo en mi caso. Yo que no digo yo estoy diciendo que esta es mi lectura y con eso digo que algo más adentro de mí que mi yo dice gracias. Yo que no digo yo hablo de mí: mi color favorito cambia como el color de mis ojos pardos frente a lo que ve cuando lo ve y cómo lo ve. Hay una lista que se loopea en mi imaginación de colores y lugares que no son nada si no están unidos a las personas con quienes compartí esos lugares y conocen los mismos colores. De esto va este comentario y de esto, para mí, va el libro: mi color preferido es lo compartido.
Muy hermoso libro de Vale Tentoni, a quien conozco más como poeta y escritora de ficción. También lleva años entrevistando a escritores-as para el blog de Eterna Cadencia (y seguramente otros medios), y acá cuenta un poco su experiencia tanto en su búsqueda de escribir, como en el aprender a entrevistar. Especialmente habla sobre su vocación, se transmite su sensibilidad, su timidez, y algo de su inseguridad, con lo cual me identifiqué mucho. Además de que es más fácil para mi creer en alguien que duda, creo que es lo natural. Habla sobre su maestro (Alberto Laiseca), y sobre entrevistas y cómo fue construyéndose como escritora. Muy recomendado.
Un ensayo personalísimo. Creo que le doy 3 estrellas porque me costó mucho trabajo el texto, pero por otro lado entiendo que al ser un ensayo tan personal pueda generar profunda empatía o cierto rechazo. Tentoni tiene unas ideas super potentes y también nos muestra sus obsesiones que creo es ahí donde para mí gusto cojeó el libro, pero reconozco profundamente su valor y queda perfecto para la colección de editorial gris tormenta.
Así, por ejemplo, en vez de "¿cuál es el color más hermoso que viste en tu vida?", quizás sería mejor preguntar, simplemente, "¿cuál es tu color favorito?".
Preguntar, transcribir y reescribir. Recomiendo mucho si les gusta el género de la entrevistas cualquiera sea su formato o soporte material. Me gustó mucho.
Pero qué prosa más bella tiene Valeria. Aparte el prólogo también fue hermoso. Un combo mágico. Tenía mis dudas de esta colección de Gris Tormenta, pero ahora ya quiero leer todoos. Mi única queja sería que me pareció demasiado corto jaja Me tendré que ver en la necesidad de leer sus otros libros para poder seguir disfrutándola.
Gran ensayo sobre el oficio de entrevistar. Me pareció impresionante que a pesar de tener más de 20 años entrevistando a escritores, sigue sintiendo que aún hay mucho que aprender. Me hace sentir acompañada.
Este es el primer libro que leo de la autora y me quedo con ganas de leer más de lo que ha escrito.
El algoritmo de la vida me está llevando por caminos insospechados de la poesía, tendré que leerla en su lado poeta, así como leer su blog. Es un libro sobre el arte de aprender, aprender a elegir una carrera, aprender que no es lo tuyo, aprender que debes seguir lo que te gusta, aprender a leer, aprender a escribir, aprender a entrevistar. Aprender aprender aprender.
Me pareció un libro pretencioso y pomposo. Sentí que la autora elegía la palabra más barroca y complicada posible. Al leer cada oración sentía que estaba escrita para ser recitada dramáticamente. Se me hizo insoportable.
Cinco estrellas, pero quisiera darle más, todas las estrellas, como perlas del mar opaco, esas que la medusa resguarda. Pequeña brillante joya este libro, mi favorito de la colección Editor so far. Ah y qué orgullo que haya sido una coedición con mi amada universidad.
Ese atravesar el deseo de escritura y el ejercicio de preguntar, para entrevistas, pero preguntar al fin con tanta ternura, honestidad y gratitud es maravilloso. Y el prólogo me parece maravilloso también. Mi primera incursión en la colección editor es muy bella, vamos por más.