Los aprendices de lenguas en todo el mundo enfrentan dificultades a la hora de intentar alcanzar verdaderos niveles de competencia en la lengua que quieren aprender. Sin embargo, ha sido notorio cómo las personas que habitualmente juegan videojuegos de roles, de manera común adquieren la lengua en que juegan de manera natural y orgánica. Este libro tiene como propósito explorar la lógica que se esconde detrás de este evento de ocurrencia frecuente, desde el punto de vista de la teoría lingüística, y desde la perspectiva de un autor que aprendió inglés haciendo precisamente esto.