Este es el libro que a Noemí le hubiera gustado tener entre las manos el día en que a su hijo Mateo le diagnosticaron TEA. Y el libro que la habría ayudado a entender su propio caso cuando, al cabo del tiempo, descubrió que también ella era una persona con autismo.
¿Cómo gestionar la incertidumbre? ¿Cómo afrontar el miedo que sientes como madre? ¿Cómo tratarlo con los hermanos? ¿Y con la pareja? ¿Qué decirle a la gente que quiere ayudar, pero no sabe cómo? ¿Qué recursos hay?
Pero en él no solo nos habla de esta realidad, sino que hace un recorrido por su vida y su maternidad.
En forma de entrevista, este potente memoir lleno de entresijos emocionales pretende inspirar y ayudar con herramientas y recursos a todos aquellos lectores que tengan cerca un ser querido neurodivergente, para que -como declara la autora- «hagan de la vida de ambos una vida plena».
Como persona con diagnóstico tardío de autismo, recomiendo muchísimo que le den la oportunidad de lectura a este libro que además conmueve y muestra la realidad del TEA desde la visión de una madre que además también forma parte del espectro.
El único motivo de que mi puntuación no sea muy alta es que creo que no aporta lo que yo esperaba para una persona autista adulta (yo). Así que quizá simplemente yo no era el mejor público, y las madres de niñes autistas serían el público perfecto.
Desde esa perspectiva, estoy segura de que descubrirán muchísimas cosas sobre el proceso de diagnóstico, cómo conseguir ayuda, a qué obstáculos podrías acabar enfrentándote en la sociedad, etc.
De alguna manera, lo esperaba más educacional y algo menos anecdótico, pero de nuevo eso son solo mis expectativas por lo que a mí me gusta leer.
El formato de entrevista con preguntas y respuestas la verdad es que me dificultó la lectura bastante, como que me desconcentraba. Creo que habría preferido un texto más cohesivo, y que cada capítulo desarrollara la información con su introducción, la chicha del asunto, y la conclusión.