Camilo es un relato de hijos y padres, de familias y ausencias; un recorrido por la historia familiar que es también la historia y tragedia política de un país. Con la sutileza y precisión de quien sabe indagar en los modos del arraigo, Alejandro Zambra escribe una obra conmovedora, profunda e inquietante, retratando la búsqueda del padre y las distintas maneras de convertirse en hijo. Acompañada de las ilustraciones de Mujer Gallina, esta edición confirma al autor chileno como una de las voces fundamentales de la literatura latinoamericana.
Alejandro Zambra is a Chilean writer. He is the author of Bonsai, The Private Lives of Trees, Ways of Going Home, My Documents, Multiple Choice, Not to Read, Chilean Poet and Childish Literature. His stories have appeared in The New Yorker, The Paris Review, Granta, Harper's, Zoetrope, and McSweeney’s, among other places.
Una historia bellísima. Zambra sabe contar buenas historias nada pretenciosas.
¿Por qué no 5 estrellas? Porque me agota el fútbol como el telón de fondo con el que los hombres heterosexuales exploran su lado emotivo. Lo encuentro trillado, fome y pasao’ a heteronormatividad. Por si no lo adivinaron ya, ME CARGA el futbol y creo que los hombres podemos emocionarnos y conectar con otros hombres sin que sea necesario establecer analogías futboleras con Carlos Caszely o el Cóndor Rojas.
Encuentro bacán haber olvidado que ya había leído este cuento en Mis documentos hace como siete años atrás. Me percaté cuando lo terminé y ahí sentí como me hacia pico otra vez.
De esos cuentos que se escriben con la perfección de quien sabe qué nos quiere contar y develar. Alejandro Zambra es unos de los mejores escritores en lengua española y así lo atestiguan sus diversos reconocimientos y premios. Un cuento que nos habla de las distancias que generó la dictadura sin decirnos de manera concreta, sino que con los escenarios precisos para que como lectoras y lectores entendamos la tragedia que significó la dictadura para quienes la padecieron y para quienes se “salvaron”.
Un gran rescate del FCE en la memoria de estos 50 años de conmemoración del golpe cívico-militar en Chile. Un cuento que emociona y que en apenas 32 páginas nos remite a más de 40 años de una triste historia que nunca más debe repetirse.
Hace un tiempo vino Zambra a la librería en la que trabajo y firmó algunos libros suyos, entre ellos, hartas copias de "Camilo". Claramente me tenía que quedar con una de esas copias. El relato es muy tierno, Zambra tiene esta capacidad para imitar los relatos de un niño: con muchas ideas y cortes abruptos. Terminé queriendo yo también a Camilo
Camilo, ahijado de Hernán, padre de quien narra, es decir, del propio Zambra. Camilo padre, amigo de Hernán quien se exilió en Francia después del golpe militar. Camilo hijo se quedó en Chile. Camilo hijo fuma, es amante del rock, escribe poesía, no le gusta el fútbol y cuando lo llevaban al estadio le hacía barra al árbitro. Así de particular era Camilo.
no sé cuánto habrá pasado desde la última vez que leí este cuento, sé que fue lo suficiente para que olvidara su final y lo agradezco. fefa gracias por tanto amika dibam
Lo leí ayer y hoy de repente me acordaba de este cuento. No conocía a este autor y la edición del Fondo llegó a mi por un regalo (Gracias Oli y Andrés) y me encantó.
Me costó un poco conectar de repente porque de fútbol yo sé nada más lo que vi en Ted Lasso, pero a pesar de eso disfruté mucho el uso del fútbol como vehículo emotivo/narrativo.
Zambra transmite mucho en sus escenas de lo cotidiano, en lo que el narrador nos cuenta es como si unx también estuviera ahí, viendo a Camilo.
Me reí, sentí bonito y el final me dejó con el corazoncito apachurrado.
(a parte se llama como yo y le gusta llevar la contraria nada más porque es chistoso, como a mí)
Este cuento ya lo había leído en Mis Documentos y es tan bueno que lo leí de nuevo en la versión del FCE, que me regalaron. Una historia mínima que es historia de Chile y lección de vida (colocolina).
Emoción concentrada. Es increíble cómo Zambra logra transportar al lector al momento exacto de la narración. Elementos de época, personajes entrañables y la vida chilena de barrio. Mención especial a las ilustraciones de Mujer Gallina que acompañan la exquisita prosa de Alejandro.
Me encariñé y casi termino llorando. Me gustó el fútbol como telón de fondo. Supongo que es porque a veces la pelota es una buena excusa para quererse, pelearse, alejarse y volver a acercarse. O en volada no es tan profundo, no sé.
Un cuento muy noventero —con todo lo que eso significa. Qué extraño pensar en que todas las voces exiliadas suenan a nostalgia, y qué dice eso de la patria como idea social. El final es, dulcemente, enternecedor.
La sensibilidad llega lentamente y a través de pocas frases en un texto entretenido, lleno de humor. Me gusta Zambra, no todo lo que he leído de él, pero me gusta Zambra.