“Me gusta leer las historias de Unamuno porque me atrapan sus personajes de boca floja y ruda. Le pongo Seguir a este nuevo libro de uno de los escritores más interesantes de este siglo, porque no es políticamente correcto, pero sin volverse torpemente provocador o, peor, vulgar. Hago clic en el corazón de estos cuentos, porque en sus narraciones no hay anécdota circunstancial o paisaje de costumbres, sino que siempre asistimos al desarrollo de un plan, como en las novelas de Roberto Arlt. Así escribe Unamuno, quien no precisa fingir literatura, sino que la escribe y esto lo vemos en la complejidad de los diferentes narradores que utiliza, aunque con una invariante: el relato corre con prisa, mientras leemos tenemos la sensación de que algo vertiginoso nos lleva hacia adelante, pero la mirada narradora no se apura y se detiene en cada pincelada, casi como una fuerza contraria”. Del prólogo de Luciano Lutereau.
Excelente Primera vez que leo al autor. Me llega su libro por recomendación de un seguidor de mi cuenta de Instagram, apenas me llega el libro lo ojeo y ya desde el prólogo se Luciano Luterau y el primer cuento del autor, entre en caída libre y no lo solté hasta el final. 11 relatos independientes entre sí pero que comparten un hilo conductor: la realidad física vs la realidad virtual. Comparten también la pluma mordaz, directa, llana sin adornos, una escritura que no escatima en nada, y que a la vez enaltece la trama. En estos relatos nos vamos a encontrar con personajes de todo tipo, y con situaciones disímiles, desde violencia, muertes, egos, estafas, paternidades y maternidades, delitos, adicciones, enfermedades mentales … Unamuno nos muestra la parte más execrable, aborrecible que habita dentro de nosotros. Nos muestra hasta donde somos capaces de llegar por “pertenecer” hoy en este mundo dominado por la “inmediatez”, por el “FOMO”(fair of missing out). Un libro que abre muchas aristas para debatir, un libro que pone a flor de piel una temática muy actual. El PLUS, estos relatos cortos que tienen un final que no te esperás y sobre los que vas a seguir pensando luego de terminarlos. Un libro que devoré y recomiendo. Un autor que quiero seguir leyendo.
Si te gustan autores como Bizzio, Mey, Venturini … por hablar de locales … tenes que leerlo ! Gracias por hacerme llegar tu libro.
Leer a Unamuno es entrar en otra frecuencia de lo humano. La aspereza y la miseria se encumbran en las páginas para construir un universo de seres que deambulan en medio de su nada, que bucean en los restos de un vacío que no soportan pero que sostienen. Un universo decadente, con ribetes de un apocalipsis cotidiano, que exhibe su lógica y la ejecuta. Algo de lo inexorable se resuelve sin solucionarse de manera cabal en estas páginas que no pretenden aleccionar ni sentenciar, sino, tan solo, traspasar los umbrales de lo visible para adentrarse en los laberintos que tejen las sombras a las que solamente les basta un instante, un detalle, un milímetro, un disparo, para alcanzar niveles insospechados de furia. A medida que se avanza en la lectura de estos once relatos, independientes en su estructura y trama, es la fragmentación la que empieza a componer un concierto de voces que bien podrían conocerse entre sí, que incluso podrían saltar de una página a otra, construyendo una nueva versión de lo colectivo, una forma posible de un “todo” que se relaciona en su condición de orfandad y bloquea toda posibilidad de contacto. Esto último, la orfandad, es tal vez uno de los temas centrales de Contactos Bloqueados. Como en un ON-OFF, la orfandad se instala con rudeza y se desinstala con fingido disimulo para retornar embravecida y angustiosa. Un estado de orfandad atemporal pero también situado en el territorio viral de la tecnología, que expresa tal vez una de las condiciones más dolorosas de la existencia: saber hacia dónde vamos, pero no saber de dónde venimos. Y es esta orfandad, que adopta máscaras y transita redes, la que inevitablemente se rebela y contacta a los lectores con su existencia, y tal vez al escritor con su escritura. Somos huérfanos sin libros. Somos huérfanos sin literatura. Y Unamuno, que escribe libros y hace literatura, llega con sus CONTACTOS BLOQUEADOS para rescatarnos (un rato) de esa orfandad.